Posteado por: rayiceman en: 8 Agosto 2008
Ya terminé “Los derechos de los malos y la angustia de Kepler” de Luis Gonzalez de Alba. En realidad este libro viene a ser una colección de varios escritos del autor. Una de sus secciones, que también se halla diponible como un libro es “Las mentiras de mis maestros”, de la cual hoy comparto unos extractos interesantes.
Nos identificamos con los vencidos y no con los vencedores aunque somos hijos de los dos. Decimos que “ellos”, los españoles, llegaron y “nos” conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. La idílica visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español. Un pueblo urgido de psicoanálisis éste, donde, a pesar de tanto indigenismo los indios no pueden levantarse en armas sin que un güerito se lleve los reflectores, fatalidad digna de estudio.
González de Alba sigue relatando como en la escuela se nos enseña que el México de la preconquista es la nación azteca, pero la realidad es que era una mezcla de pueblos subyugados por estos últimos, recién llegados de Mesoamérica, sanguinarios y odiados. Si la conquista hubiera sido producto de Hernán Cortés y su raquítico ejercito contra una ciudad, Tenochtitlán, que poseía medio millón de habitantes, esto en realidad sería motivo de vergüenza. En realidad la “conquista” fue el resultado del odio indígena contra la feroz opresión azteca. Miles de guerreros indígenas tomaron la ciudad y la arrasaron con el mismo odio y la furia del régimen azteca, guiados por Cortés. Asi, el 13 de agosto de 1521cae el imperio azteca. Cortés y sus hombres se vuelven los nuevos opresores por un nuevo periodo de 300 años, hasta que otro español, Miguel Hidalgo, inicie una fallida rebelión para cambiar de opresores y repetir el ciclo hasta nuestros dias
[...] requerimos de dos curaciones, pues pecamos, nueva paradoja, de humildad excesiva y de soberbia altanera; primero, no suponernos el producto humillado de una derrota; luego, no creernos el hijo predilecto de una madre celestial que todo lo resuelve. Somos pobres por nuestros errores, por nuestra historia de violencia y destrucción, por nuestro católico desprecio de la ciencia, base de la industria; asi como no tenemos medallas olímpicas ni ganamos campeonatos de futbol, en primer término por culpa de la virgen, pues si ella quisiera saldríamos vencedores en todo, ¿o no?, y en segundo porque somos un pueblo de panzones para quien el deporte es algo que se ve los domingos por televisión, entre cervezas y carnitas sebosas. Pero ningún taxista admitiría tal explicación: perdemos por mala suerte o por mala fe de los otros.
Aunque aqui González de Alba generaliza y exagera un tanto, lo cierto es que tiene mucha razón en esta idiosincracia clásica del mexicano, la de echarle la culpa a otros de sus errores, a excusarse y dar pretextos, Somos los mejores para ello. A mi me enseñaron a la mala a quitarme esa mediocre forma de pensar y sería excelente que cada dia los mexicanos nos dejemos de esas ideas. Hay que hacer nuestra parte sea que los demás hagan o no la suya. Si estamos esperando que nuestros gobernantes hagan los grandes cambios, que ahora si “de veritas” apoyen al pueblo, que todos pongan de su parte, que mis maestros den clases dignas, que las escuelas ofrezcan educación de calidad, que los vientos soplen a nuestro favor, sencillamente tendremos que esperar sentados por un largo y quizá eterno rato.
Luego González de Alba habla de “nuestros inditos”, otros comentarios también muy buenos, de los que hablaré en la proxima entrada.
[...] y progreso Siguiendo con Luis González de Alba hablamos ahora de “nuestros inditos” y los indigenístas, aquellos que defiende a [...]
olvidenlo este libro esta de poca deberian editar uno pero sobre el gobierno de ahora. jeje
[...] donde se eleva a héroes a gente como nosotros que tuvo su mérito pero de quienes por cierto no siempre nos han contó toda la verdad. No concuerdo con nuestro bélico himno nacional por más hermoso y rítmico que suene y supongo [...]
Entonces, según el razonamiento del ‘Patriota’ todo lo que conocemos de la historia, no solo mexicana, sino universal, no es mas que una bola de mentiras, dado que nadie de nosotros estubo ahi para certificar que las cosas ocurrieron como creemos.
Que razonamiento tan pendejo.
señor luiz gonzalez de alba es usted un maestro que sobrepasa la endiosencracia de cualquier mexicano. hace dos años lei las mentiras de mis maestros y me parecio una verdad visible resaltada con un gran ingenio y un gran enfoque hacia reflexionarsobre nuestro modo de pensar y actuar. gracias por escribir este libro
SIMPLEMENTE…..
ADONDE PUEDE COMPRAR SU LIBRO…..
PERO YA!
ME URGE!
PENSABA YO QUE YO ERA EL UNICO QUE PENSABA DE ESTA MANERA!
CREO QUE EL SR. GONZALEZ HA HECHO UN GRAN TRABAJO, HACE MUCHO QUE LEI ESE LIBRO Y ME HA SERVIDO PARA DARME CUENTA QUE TODO ES CIERTO, NO SOMOS CONQUISTADOS, SOMOS TRIUNFADORES, VIVA MEXICO AUNQUE NO SEA EL NOMBRE QUE NOSOTROS LE PUSIMOS!!!!
12 Octubre 2008 a 1:48 pm
Hola a todos
México es una gran Nación con la mayor cultura en Latinoamerica, llena de personajes importantes que lograron esto. Sin embargo, el autor Luis González no opina lo mismo, y por ello dice escribir la autentica verdad en su libro Las Mentiras de mis maestros, la vdd es que es su opinión acerca de la historia SU OPINION más no la verdad, la verdad se encuentra dentro de los verdaderos acontecimientos que para desgracia de este señor no pudo estar ahí y si no estuvo ahí no puede asegurar nada, sin pruebas, sin investigaciones serias y certificadas por antropologos, historiadores nacionales e internacionales, sin respaldo de alguna institución lamentablemente no puede asegurar nada así que si deciden leer su libro piso que lo piensen dos veces antes de creer lo que escribe
Gracias