My life, Relatos

Sueños: Pavo

Te soñé a ti, Pavo, así flaquito, con tu pantalón de mezclilla azul y tus manos en los bolsillos, con tu camisa cuadrada, tus lentes negros y redondos y tus cabellos relamidos con gel. Llegaste a la casa mientras yo estaba en aquel cuarto lleno de cachivaches y unos sillones que improvisaban la sala a la que bañaba una deprimente luz amarilla. Adentro, sentados, estaba la familia A. Había venido a desahogarse y yo, como ya es costumbre, ejercía mi profesión de psicólogo frustrado.

Josué, sentado, con los brazos apoyados en sus piernas y la cabeza agachada le pedía disculpas a su esposa Julia y a Diana su hija, por cómo se sentía últimamente y su actitud de derrotado ante la vida. Ellas escuchaban, igualmente cabizbajas y con las manos frotando sus ojos para intentar contener las lágrimas. Yo estaba sentado al lado de Josué, ellas ocupaban cada una un sillón diferente. Afuera en el patio jugaba Cristi, la hija de Diana de unos 6 años de edad. Caminaba explorando los rincones de la casa mientras balbuceaba algún tipo de canción.

Tú llegaste, Pavo, y mi padre te hizo pasar, te indicó dónde estaba y te encaminó hacia el cuarto sin siquiera consultar si se podía. Yo te alcancé a ver antes de llegar a la entrada del cuarto y mostré en mi rostro una breve sonrisa. Raro en ti, aquella sonrisa peculiar, tan tuya y que daba por sentado no apareció, en su lugar hubo una risa mínima y de inmediato agachaste la cabeza. Era claro que algo había pasado y me hubiera encantado atenderte al momento pero dejar a aquella familia en ese momento habría sido más que grosero. Por eso en cuanto entraste a la habitación levante la mano haciéndote la seña que vinieras y luego palmeé el  lado derecho del sillón para que te sentaras junto a mi. Una vez sentado, te extendí la mano para saludarte y tu accediste.

El tiempo ahora parecía correr más lento, o quizá igual pero con un sabor a desesperación. Tú te relajaste y extendiste tus piernas mientras tu espalda se resbalaba para formar un triángulo con el sillón y tú cabeza apuntaba hacia el techo. Ni siquiera prestabas atención a la conversación pues tu único interés parecía ser cuándo iba a terminar. Y de pronto te pusiste de pie sin decir nada y caminaste rumbo al patio.

Diana salió al oír silencio, estábamos tan absortos que no lo habíamos notado. En el patio el nombre de Cristi se pronunciaba con un tono cada vez de mayor desesperación. Me levanté de inmediato para buscar a mis papás. Ni tú ni Cristi se veían por algún lado. Mis padres salieron completamente ignorantes de la situación. No sabían nada y no habían despedido a nadie. La familia A entraba en pánico y a mi me invadía una extraña sensación de miedo y culpa mezclada con coraje.

¡Maldito Pavo, te habías llevado a Cristi!

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Libros

De qué hablo cuando hablo de escribir

Dice Daniel Zavala (@Siedrix) que su método para cocinar consiste en leer una receta de Internet, grabarse con una GoPro ignorando la receta y haciendo lo que se le dé la gana y si el resultado es bueno, entonces ver la grabación y anotar la receta. Ignórela, si gusta, la próxima vez que cocine y repita ad infinitum.

Convertirse en escritor (literario) bien puede asemejarse a ese proceso. Uno va a encontrar muchas recetas en forma de libros, experiencias y blogs. Habrá algunas coincidencias pero también grandes discrepancias. Al final te darás cuenta que tendrás que construirte tu propia receta mediante un proceso a prueba y error.

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Una de esas recetas es “De qué hablo cuando hablo de escribir” de Haruki Murakami cuya traducción recién nos ha llegado al español. Lo siguiente es un breve resumen del libro.

Capítulo 1: De vocación, novelista…

Dice Murakami que cuando un escritor intenta incursionar en el terreno de otro, llueven las críticas. Pero si algún amateur de otra profesión incursiona en la novela, entonces es bien recibido. La diferencia quizá se deba a que escribir una novela puede ser fácil, pero sobrevivir y permanecer vigente no lo es. El amateur no representa en ese momento una amenaza. También dice que escribir novelas no es para “los extremadamente inteligentes”, los que suelen escribir de forma concisa y directa pues su preparación los ha acostumbrado a transmitir el mensaje de la manera más simple y lógica y por lo tanto se alejarán de la narración, elemento fundamental del escritor. Aunque el trabajo de escritor pueda considerarse innecesario y el proceso de escribir una novela algo “torpe”, lento y fastidioso, esta labor aporta al mundo, según sus palabras, “un elemento de equilibrio sin el cual se deformaría sin remedio”.

Capítulo 2: Acerca de cuándo me convertí en escritor

Nos narra sus inicios, llenos de apuros y dificultades que al final reconoce fueron “de invaluable aprendizaje”. La idea de volverse escritor llegó en abril de 1978 en un partido de béisbol. Su primera obra nacería meses después: Escucha la canción del viento. Insatisfecho con el borrador descubrió que escribir en japonés, su lengua materna, le daba demasiada libertad; pero que si escribía en inglés sus posibilidades se reducían y lo obligaban a escribir en frases cortas, con una estructura gramática más simple. Ahí encontró un estilo propio con el que reescribió Escucha la canción del viento. Para los críticos aquello fue una ofensa a la lengua japonesa.

Capítulo 3: Sobre los premios literarios

Sobre los premios literarios, Murakami dice que no le importan, que son engañosos y que con frecuencia aportan más cosas malas que buenas. Su carácter solitario lo mantiene alejado del mundo literario y los concursos donde varias ocasiones ha sido invitado como juez. Lo que importa son los lectores y ellos son los verdaderos jueces. “Si una obra es buena de verdad, todo el mundo la recordará y habrá superado así la prueba del tiempo”.

Capítulo 4: Sobre la originalidad

¿Qué hace original una obra? Para Murakami, debe cumplir con los siguientes requisitos: 1) Tener un estilo propio, diferenciado de los demás. 2) Ser capaz de superar ese estilo peculiar a medida que pasa el tiempo. Debe crecer y evolucionar. 3) Con el paso del tiempo debe tener la fuerza para convertirse en estándar, en norma. En muchos casos esto obliga a romper con los lineamientos establecidos y en Japón, donde la cultura se rige bajo un principio de armonía y uniformidad, esto suele producir un fuerte rechazo. “La originalidad es algo fresco, enérgico e inconfundiblemente propio”.

Capítulo 5: Ahora bien, ¿qué escribo?

¿Qué hábitos o entrenamiento pueden ser útiles para convertirse en escritor? De entrada, leer mucho. También evitar sacar conclusiones precipitadas o rotundas, esa labor le va mejor al periodista, al crítico u otro estudioso. El escritor espera, no hace juicios de valor fácilmente. Por otro lado, debe aprender a acumular los materiales de la realidad tal cual. Lo que más le ayudará será coleccionar elementos útiles, detalles concretos y almacenarlos en una “taquilla mental” listos para enlazarlos al escribir una historia. En conclusión, el que aspira a escritor debe ser un observador capaz de ver en el mundo que lo rodea “piedras preciosas en bruto tan atractivas como misteriosas”.

Capítulo 6: Que el tiempo se convierta en un aliado …

Escribir una novela es un trabajo que requiere tiempo, disciplina y perseverancia. El método de Murakami es más o menos el siguiente: completar 10 páginas al día y cuando la novela esta terminada, prosigue una serie de dos, tres o más reescrituras separadas por tiempos más o menos largos de descanso. Es después de esto que llega el momento de pedir una tercera opinión y entonces … más reescritura. Él mismo admite: “habrá lectores a los que les guste […] y otros a los que no”.

Capítulo 7: Una infinita vida física e individual

Escribir novelas es un trabajo solitario. Una novela larga, para Murakami, se traduce en uno, dos o hasta tres años con mucho tiempo detrás de un escritorio y jornadas que inician en la madrugada y se prolongan cinco a seis horas. “La sobriedad y monotonía resultan imprescindibles si uno quiere escribir”. ¿Cómo se consigue la persistencia? “Logrando que el cuerpo se convierta en un aliado”, dice él y añade que “la agilidad mental y la flexibilidad espiritual” están ligadas a la fuerza física. Correr y nadar le han resultado los perfectos aliados. Vivir plenamente implica “cuidar el cuerpo, la estructura física que guarda nuestro espíritu, y avanzar firmemente con él hacia adelante, paso a paso”.

Capítulo 8: Sobre la escuela

¿Hasta qué punto la escuela le fue útil como escritor a Murakami? En poco. En general, su sentir es que perdió demasiado tiempo memorizando cosas absurdas y aburridas en lugar de aprovechar otras oportunidades, encontrar sus fortalezas y explotarlas. La intención no declarada de la escuela es convertir a los estudiantes en ovejas que resulten fáciles de manipular y extiende ese mismo sentir a todo aspecto del sistema social de su país. El sistema educativo debería dejar espacio para que las personalidades de los estudiantes encuentren un camino propio, una forma de vivir, uno que no aplaste la imaginación.

Capítulo 9: ¿Qué personajes crear?

Sobre los personajes de las novelas, Murakami reconoce que casi nunca se basa en personas reales y si lo hace, los transforma casi por completo. Más bien, extrae en automático información archivada en distintos compartimientos de su cerebro y la combina para formar un personaje según lo demande su historia. Eso sí, es imprescindible conocer a muchas personas, no a fondo, pero si en su apariencia, forma de expresarse y actuar. En un principio, sus relatos fueron siempre en primera persona del singular masculino. Con el tiempo comenzó a experimentar con otros recursos: narradores y terceras personas. Por lo general, cada que empieza una nueva novela, Murakami se pone uno o dos objetivos concretos, casi siempre de tipo técnico, que le planteen algún desafío. El escritor debe crear personajes que parezcan reales y resulten interesantes, atractivos y autónomos. Si estos de verdad están vivos, a partir de cierto momento terminarán por moverse solos a la par de la historia o inclusive hasta tomaran de la mano al autor para llevarlo a lugares insospechados.

Capítulo 10: ¿Para quién escribo?

En pocas palabras, escribe para sí mismo, para sentirse bien. Cualquier acto de creación tiene una intención de curación o de corregirse a si mismo. Murakami escribe sin pensar en un lector en concreto, quizá por eso se considera un escritor intergeneracional. Aún así, en momentos escribe para un lector imaginario sin edad, profesión o sexo lo importante es que ese lector este de algún modo conectado a él. Las críticas duras le duelen, las positivas le animan y siempre se siente satisfecho cuando alguien afirma que alguna de sus novelas le ha aportado algo positivo. El trato con sus lectores es escaso y limitado, pero cuando lo hace, procura que sea bastante personal. Agradece a los lectores sinceros que le dicen “Me ha desilusionado mucho si nuevo libro”, es señal de que existe cierta confianza. Si un libro no les ha gustado, desea de todo corazón que el siguiente si lo haga.

Capitulo 11: Salir al extranjero. Nuevas fronteras

Es un resumen de cómo se dio a conocer al mundo y llegó a ser escritor de best sellers. El primer gran paso fue Nueva York. Su idea de probar suerte en Estados Unidos se debió por un lado a que Japón vivía un boom económico y solo se hablaba de dinero y por otro lado se debió a la mala crítica que continuamente recurría a atacar su vida personal más que sus novelas. El éxito en Estados Unidos curiosamente también se tradujo a una gran aceptación en toda Europa y Rusia. Con los países asiáticos el éxito se mantuvo al margen. Murakami esta convencido que las editoriales y personas con las que se asoció, incluyendo traductores, son los grandes responsables de dicho éxito. Quizá por todo eso se siente más obligado a atender apariciones en el extranjero que en su propio país. Aún así sabe que nunca dejará de ser un escritor japonés. “Resulta extraño, pero me fui de Japón porque quería escapar de mi país natal y de sus rígidas estructuras, y al final no me ha quedado más remedio que establecer una nueva relación con mi país de origen”. ¿Queda alguna frontera a vencer? Sí. Murakami se considera un escritor en su punto medio del proceso de evolución. Ya se afianzó en Japón, ya salió al extranjero. Ahora le falta llegar a la lejanía, a territorios nuevos y desconocidos sean estos geográficos o bien las profundidades de sí mismo.

Conclusión

Como mencioné al principio, es la “receta” de Murakami para ser escritor y no es única. Puede o no funcionar para otros. Los primeros capítulos me parecieron un desembocadero de quejas de alguien que afirma que la crítica no le importa pero al final le tiene que dedicar muchas páginas. De igual forma, difiero con algunas de sus ideas sobre la escuela, me parece que pese a lo cerrada que pueda ser, al final termina aportando una disciplina así como un conjunto de habilidades que serán muy útiles para el escritor, desde el simple hecho de aprender a leer y escribir hasta la comprensión de textos y técnicas de estudio. Tampoco me parece que el ejercicio o la salud vaya siempre de la mano con la labor del escritor, hay varios escritores que en definitiva no siguen este patrón.

De las cosas con las que si estoy de acuerdo es que el escribir debe hacerse hasta cierto grado para uno mismo siempre. Uno siempre será el primer lector (y con suerte también el mejor crítico). En mi caso, con frecuencia regreso a releer mis entradas para revivir recuerdos o descubrir cómo he cambiado mis ideas, en ese sentido me doy por satisfecho incluso en entradas que son muy poco leídas. Aún así supongo que en determinado momento uno tiene que voltear a ver a los demás y encontrar ese punto donde uno sigue disfrutando de escribir y ha encontrado un grupo de lectores que disfrutan de tu estilo. En el aspecto de la interacción social tenemos a un escritor que prefiere la soledad y vivir alejado de los reflectores, algo que también me hace sentir muy identificado.

Entretenido mas no indispensable. Este libro es producto de la necesidad de Murakami de poner por escrito sus reflexiones que rodean su trabajo como escritor. Las ha escrito de manera espontánea a lo largo de varios años. Es un conjunto de temas que ya ha dicho en otros lados y no pretende convertirse en un manual. Es “algo personal” y “casi egoísta” dice él. Pero si a alguien le sirve le alegraría mucho.

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Entretenimiento, My life

13 Reasons Why

– Yo tanto que le digo a la flaquita que no me lleve y ellos que hasta van a buscarla.

Hace casi tres semanas, mientras comía unas quesadillas (sin queso) en un puesto de la colonia, escuchaba la plática del momento con algunos eventos de la localidad. Una señora ahí presente venía de un entierro muy particular: un chico de 15 o 16 años que se había suicidado. La ‘doña de las quecas’ pronunciaba las palabras con las que comencé esta entrada.

Con el pasar de los días me enteré de otros detalles: su nombre, que al parecer tenía muchos problemas familiares y que era un buen amigo del hijo de una conocida. Incluso se hablaba de otro caso parecido en la colonia pero no pude confirmarlo. De cualquier forma quitarse la vida no deja de ser un hecho trágico y lamentable que retumba en lo más profundo de nuestra sociedad y nos embarga de culpas, y más cuando se trata de adolescentes.

Por trece razones

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Este suceso coincidió en vida con el momento en que veía 13 Reasons Why, la polémica serie de Netflix de la que ya se ha dicho mucho y tampoco planeo agregar nada nuevo. Hannah Baker, una joven estudiante de preparatoria, se ha suicidado no sin antes dejar su testimonio en 13 grabaciones en casetes (7 en total, una grabación por lado) explicando las razones que la han llevado a tomar dicha decisión. Cada lado va dedicado a una persona, una razón, un culpable.

Personalmente quedé muy satisfecho con la serie. Su formato que brinca entre presente y pasado y el suspenso que convierte a cada cinta en una pieza del rompecabezas resultó infalible para atraparme. La música y el variopinto de los personajes deja en mi una serie que no me importaría volver a repetir. Sin embargo, mientras veía esta serie de corte juvenil, la pregunta que me hacía era “¿Es realmente para los jóvenes?“.

Para empezar, Hannah esta (estaba) mal. La prueba más contundente es lo que pasa después de su muerte, lo que el espectador ve, donde queda claro que había una salida. Siempre la hay. Y que su partida solo ha dejado algo peor. Eso es lo que vi yo a mis 36 años ¿Pero llega a esa misma conclusión el adolescente? La cuestión se ha convertido en uno de los asuntos más discutidos de la serie. Aunque el material extra (“Beyond the reasons”) explica que el trabajo contó con el auxilio de psicólogos y especialistas y lo han acompañado de una campaña anti-suicidio, varias voces advierten que el efecto en los jóvenes pudiera ser exactamente lo contrario: la glorificación del suicidio y la idea de que es necesario un sacrificio de tal magnitud para ser oídos. La conclusión es, si al joven se le permite verla, la supervisión no esta por demás. Y por supuesto, no crea que una serie va a hacer el trabajo que a usted como padre le corresponde.

Hay una escena al comienzo donde vemos cómo una inocente fotografía se filtra en toda la escuela, en otra aparece un listados que incluye nombres catalogando los mejores atributos de las chicas incluyendo la del mejor trasero. Estos ejemplos me recuerdan una frase a la que seguido recurrimos los adultos: “sé lo que estas pasando, yo también fui joven”. Realmente no. El mundo de los jóvenes de hoy es muy diferente y posiblemente más complejo que el que vivimos nosotros. Usted no vivió en una época donde todos llevaban celulares a la escuela y donde algo puede hacerse tan viral y devastador en cuestión de minutos. El hecho de que Hannah utilice cintas es su forma de mostrar esa inconformidad con el mundo tan tecnológico y escaso de privacidad que vivimos. Quizá usted se defendió de la violencia escolar ‘rifándose un tiro’ a la salida de la escuela, su hijo quizá no pueda librarla igual si su oponente trae un arma, algo por desgracia cada vez más común. Los tiempos han cambiado.

Una historia demasiado personal

Hola. Quiero decirle que lo quiero mucho y que a lo mejor ya nunca nos volvemos a ver …

Quiero concluir con una experiencia personal que tuve esta semana y que es al final de cuentas la mayor razón por la que decidí crear esta entrada. En vista de lo íntimo que es para mi y el apreció que le tengo a todos los implicados, omitiré la mayoría de los detalles. Desahogarme quizá sea la razón de ponerla por escrito.

Esta semana un buen amigo joven se intentó suicidar. A pocos segundos de hacerlo me llamó al celular para despedirse y decirme, en parte, las palabras que cité arriba y que sin duda no podré olvidar en mucho rato. Me invadió un dolor terrible y sentí cómo mis piernas se querían doblar. Tratando de mantener la calma le pedí que desistiera y que me dijera por favor dónde estaba. No logré disuadirlo. Hoy esta vivo por un verdadero milagro y de la manera más literalmente, un minuto ha hecho la diferencia. Un minuto más y él ya no estaría aquí. Y claro, yo estaría devastado. Me parece tan irreal.

Hoy celebro que esta vivo y tiene una segunda oportunidad. Ya se esta atendiendo y quiero creer que lo peor ya pasó. Ya he podido platicar con él y se esta abriendo bastante bien. “Gracias por haberme llamado ese día”, le dije, “Nunca dejes de hablarme”.

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Lo que pienso, My life

4:20 36

4:20 36 y es lo hoy menos me importa. Porque solo a dos días me estrujaste el corazón con una triste noticia. Me inundaste el pensamiento con preguntas, culpas y hubieras. El daño ya esta hecho, daría lo que fuera por cambiarlo pero no puedo y ahora solo queda dejar al equipo de rescate y creer que no todo esta perdido. Como sea, un buen número de planes se han ido a la basura. Te veo ahí, joven, tonto e inmaduro imaginando que todo será fácil, la justa actitud que revela que no sabes una pizca de lo que se avecina.

Y aún así, no dejo de tener esperanza. Hay que seguir no importa cómo. Al menos ya le voy agarrando el modo. No sé si todas las alegrías que me habías dado serán suficientes para superar lo que viene. Ahora vas solo, ya poco puedo hacer por ti. Te sigo queriendo mi hermanito menor. Quieran las circunstancias que puedas hacer frente a todas las adversidades.

Para ti A.

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Ciencia y tecnología

Ovejas

—Es un carnero especial. Un carnero muy especial. Quiero encontrarlo y, para ello, necesito tu ayuda.

El pasado 22 de febrero, el día que terminaba de leer La Caza del Carnero Salvaje de Haruki Murakami, se cumplían 20 años del anuncio de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. En realidad, Dolly había ‘nacido’ el 5 de julio de 1996 pero hubo que esperar algunos meses para confirmar que el resultado había sido un éxito.

Un carnero muy especial

Antes de escribir un poco sobre Dolly y su clonación, les platicaré un poco de algunos detalles históricos interesantes que menciona Murakami sobre cómo llegaron las ovejas a Japón. Las ovejas domésticas se cree que surgieron en Mesopotamia y han acompañado a la humanidad ya por varios miles de años. A Japón, según se describe en la novela de Murakami, fueron introducidas durante la época Ansei (1854-1860). Antes de esa época la mayoría de los japoneses no habían visto jamás una oveja, pero parecer ser que gracias al zodiaco chino, el animal resultaba relativamente popular al menos en dibujo, aunque es probable que no estuvieran seguros exactamente de qué animal se trataba. Pese a los intentos gubernamentales que siguieron para tratar de impulsar las crianza de ovejas, estas nunca acabaron siendo relevantes y tampoco rentables. Al final la carne y la lana terminaron por importarse de otras naciones. Un extracto más:

Lo que quiero remarcar son dos puntos: que antes de los últimos años del sogunato Tokugawa*, en Japón no existía ni una sola oveja, y que, a partir de entonces, el Gobierno censó estrictamente cada oveja importada.

[…]

A eso hay que añadir que el linaje en las ovejas es tan importante como en los caballos de carreras, así que es fácil rastrear el origen de casi todas las ovejas que hay en Japón. O sea, son animales que están totalmente controlados. También se pueden comprobar todos los cruces de razas. No existe contrabando, porque no hay ningún curioso que se plantee introducir ovejas de forma ilegal en el país. En cuanto a las razas, prácticamente todas las que hay son southdown, merina, cotswold, oveja china, shropshire, corriedale, cheviot, romanov, frisona del este, border leicester, romney marsh, lincoln, dorset horn y suffolk.

Murakami, Haruki. La caza del carnero salvaje (Spanish Edition) (Kindle Locations 1606-1608). Grupo Planeta. Kindle Edition.

*El shogunato Tokugawa fue un gobierno militar en Japón que concluyó en 1867.

Estas curiosidades cobran sentido en la novela porque el argumento consiste en buscar un enigmático carnero con una mancha de nacimiento en forma de estrella y con un don muy especial. Al más puro estilo detectivesco, el animal se convierte en objeto del deseo y el descubrimiento en una carrera contra el tiempo. Puedes escuchar más detalles en este video de pjorge.

Otra oveja especial

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En la vida real, allá en 1997, la oveja Dolly también se convirtió en estrella y objeto del deseo cuando fue anunciada. El santo grial de la inmortalidad en forma de clones nunca antes había sonado tan real y la idea de llevarlo a cabo en seres humanos parecía tan solo cuestión de tiempo. Aquel clon era especial. Si bien desde 1958 John Gurdon ya había clonado ranas y en los años siguientes siguió una carpa, un ratón, vacas, cerdos, pollos y ovejas, lo que hizo relevante a Dolly fue el procedimiento: la Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT por sus siglas en inglés).

A diferencia de los métodos anteriores, la SCNT no usaba células embrionarias y tampoco material genético extra de otro animal. En su lugar solo requería de un óvulo joven (oocito) y una célula madura de cualquier tipo del animal a clonar. En el caso de Dolly, esta última célula, que suministró todo el material genético, provino del tejido glandular mamario de una oveja que ya ni siquiera estaba viva. Al óvulo se le extrae su núcleo y luego se le “engaña” insertándole otro núcleo que proviene de una célula adulta del animal que se va a clonar. Luego, a través de estímulos eléctricos se induce la división celular que resultará en la producción de un embrión con el 100% del mismo material genético que el animal original. Este óvulo activado se inserta por último en el útero de una oveja. Aunque platicado parezca fácil, no lo es. Dolly fue el intento número 277 del procedimiento. Repito, se estaba usando una célula diferenciada o especializada, es decir, que ya tenía asignado un papel como por ejemplo conformar tejido óseo, neuronal o muscular, para generar una copia idéntica del ser vivo original.

Un bache en el camino

Entre las muchas objeciones que surgieron respecto a la clonación, durante los siguientes años hubo una que particularmente generó mucho impacto: el cuerpo de Dolly se deterioró rápidamente y murió a los 6 años y medio, muy joven para su especie. De hecho, tuvo que ser sacrificada debido a que tenía cáncer pulmonar. No faltaron las voces que de inmediato proclamaron que aquello era un claro castigo divino ante el blasfemo intento de jugar a ser dioses.

El tiempo terminó dejando claro que el cáncer de Dolly estaba más conectado con una infección de un retrovirus que con su condición como clon. Otras ovejas, compañeras de Dolly en la misma manada pero gestadas de forma natural habían corrido el mismo trágico destino. Pero el envejecimiento prematuro era real y estaba de alguna manera conectado a la clonación. Parecía como si al utilizar el núcleo diferenciado de una célula de otro ser vivo, este portaba no solo la información genética del individuo original sino también su edad. Este curioso detalle parecía tener respaldo en los análisis que revelaron que los telómeros de Dolly estaban acortados. Los telómeros, los extremos de los cromosomas, no solo juegan un papel muy importante en la división celular sino que también parecen limitarla a manera de un “reloj biológico”. Aquí una explicación más detallada.

Sin embargo, en los años posteriores a la clonación de Dolly se efectuaron más clonaciones siguiendo el mismo procedimiento que arrojaron resultados confusos. Algunos revelaron que las clonaciones podían producir animales tan saludables como los gestados de forma natural. Tal fue el caso de otros clones de Dolly que se produjeron utilizando el mismo material genético. Hasta julio de 2016, cuatro de estas ovejas habían completado los 9 años de edad en perfecto estado. Otros estudios, por otro lado, siguieron revelando signos de envejecimiento prematuro muy ligados al acortamiento de los telómeros. Algunos incluso sugieren que el acortamiento puede estar ligado al tipo de tejido celular que se utilice para la clonación. ¿Cómo asegurar entonces una clonación donde el reloj biológico también se reinicie? No existe un respuesta aún definitiva. Como afirma el profesor José Cibelli, “parece existir un mecanismo natural incorporado a los óvulos que es capaz de rejuvenecer una célula. Todavía no sabemos qué es, pero está ahí”.

Los estudios no han terminado y aún hay destellos de iluminación. Por ejemplo, a la par de la clonación, están las investigaciones respecto a las células madre. Estas células aún no están diferenciadas y se les llama pluripotentes porque tienen el potencial de generar cualquier otro tejido. El tremendo interés en ellas se debe a su potencial en la medicina, pues ofrecen la posibilidad de ser utilizarlas para regenerar y reparar tejidos. Pues bien, en 2006 un grupo encabezado por el doctor Shin’ya Yamanaka logró reprogramar células ya diferenciadas para convertirse en células madre pluripotenciales. Esto resultó en gran alivio para la comunidad científica pues anteriormente la mayoría de la “materia prima” para obtener células madre provenían de un solo lugar: los embriones. Las implicaciones éticas y la controversia generada obviamente eran enormes. Para conseguir “inducir” la pluripotencia en estas células diferenciadas, Yamanaka se valió de 4 genes que se toman de una célula madre y que ayudan a des-diferenciar las celulas. ¿Qué tiene que ver esto con la clonación? Pues que según los estudios más recientes, este procedimiento no reinicia el reloj biológico a nivel celular. Algo falta todavía. A 20 años de Dolly aún seguimos en la apasionante búsqueda.

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Libros que leí en 2016

Voy a retomar la olvidada tradición de hacer el resumen de libros que voy leyendo cada año pero esta vez solo incluiré en el post los libros que me parecieron más sobresalientes. El resto de mis reseñas y la lista completa están en Goodreads, para los que me tienen agregado. Antes de iniciar, les tengo que decir que de nuevo fracasé este 2016 con el reto Goodreads y de 20 libros que me había propuesto leer, solo completé 13. La verdad es que a veces sencillamente no me sentía con el humor de leer, aunque a mi favor puedo decir que pude completar algunos libros algo extensos que ya mencionaré.

265330Comenzaré con Otras Inquisiciones de Jorge Luis Borges, un libro que leí y no entendí del todo cuando era joven e inmaduro pero que esta vez me resultó muy grato y revelador. Muchas veces me perdí horas buscando información extra sobre alguno de sus temas que inevitablemente te llevan a otros y así sucesivamente. Los ensayos abordan a otros escritores, el tiempo, la metafísica, la religión. Me parece increíble la capacidad de Borges y otros autores para retener referencias y conectar datos en una época en la que no existían las bondades del Internet. En conclusión, Borges seguirá siendo uno de mis grandes favoritos.

29437506Ikigai es un libro de Héctor García, alias Kirai, a quien le sigo la pista desde hace mucho tiempo y siempre lo he visto como un gran cerebrito. El libro analiza la vida de los longevos de Okinawa y enlista una serie de factores que pueden contribuir que vivan tanto tiempo. De estos, un elemento que resalta es el que siempre se mantienen activos y de hecho “Ikigai” es una palabra japonesa que engloba esa filosofía. Mi mayor queja acerca del libro es que en momentos se aleja mucho del rigor científico y se decanta por contarnos filosofías orientales que suenan bastante charlatanas. Aún así lo recomiendo porque en vista de la mala salud que me ha aquejado, adoptar algunos hábitos descritos aquí me ha funcionado para sentirme mejor.

24911393Medicina sin engaños es un excelente trabajo del bioquímico J.M. Mulet que echa por tierra la mal llamada “medicina alternativa”. Quienes me conocen, sabrán que frecuentemente tengo discusiones al respecto y por lo general nunca terminan bien. Debo admitir que incluso al leer el libro me topé con algunos temas, por ejemplo la herbolaria o la quiropráctica, donde uno puede resistirse a aceptar algo contra su sistema de creencias. Por ello, no son pocos los que tachan a Mulet del típico cómplice del sistema o el vendido a las farmacéuticas. La realidad es que en un mundo donde abundan las charlatanerías, urge que todos aprendamos a distinguir la verdadera medicina de la falsa.

23888015La seducción de las palabras fue una excelente recomendación de @rugi. Soy gran fan de la historia de los lenguajes y de las palabras. Siento una especie de placer indescriptible cada vez que escucho el origen y la evolución que ha tenido una palabra, porque va tan ligada a la cultura y a la misma historia de humanidad. Por esa y otras razones, queda claro que el poder de seducción de la palabra puede ser inmenso. Álex Grijelmo nos revela esos mecanismos de seducción que igual se usan para enamorar a través de la poesía como para manipular a las masas bajo la propaganda política o la próxima campaña de marketing de verano.

24844474Para todos aquellos que estudiaron computación, ¿se acuerdan de las primeras clases donde se analizaba la historia de las computadoras? Pues Los innovadores esta mil veces mejor. Se trata de una lectura electrizante e inspiradora que hace un recorrido por la historia de la computación hasta nuestros días, pero siempre tratando de desentrañar los sucesos que llevaron a las grandes revoluciones o que fueron los motores de la creatividad. Desde Ada Lovelace, muchos visionarios imaginaron el futuro e intentaron construirlo aunque con frecuencia se toparon con limitaciones fuera de su alcance. La mayoría de nosotros vivimos en un momento privilegiado de esta historia y no solo podemos ser testigos, también tenemos la oportunidad de darle forma.

18744201Umberto Eco falleció en 2016 dejando un espacio intelectual difícil de llenar. Por tal motivo, leer El nombre de la rosa para mi fue algo significativo. En el texto, extenso y detallista, Umberto hizo gala de su profundo dominio de las lenguas y la semiótica, así como uno de sus temas favoritos: la Edad Media. Como él mismo explica en los apuntes finales, para construir la novela primero fue necesario construir el escenario: una abadía medieval con una magnífica biblioteca aislada en los alpes italianos. Luego hubo que poblar el escenario de la manera más creíble con monjes, personas, costumbres, horarios, muebles y sobre todo libros. La brillante versión cinematográfica palidece terriblemente ante el libro que abunda en diálogos, reflexiones y contextos históricos necesarios para una comprensión más profunda de la obra. Incluso hay una buena cantidad de diferencias entre el libro y la película. ¿Esta la ciencia exenta de dogmas o es siempre irrazonable la religión? Esta cuestión parece quedar latente al final de la obra de Umberto donde escudado tras los ojos del viejo y aún confundido Adso de Melk, el personaje que realiza la crónica, concluye con la frase que daría el título a la obra: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

Algo que debo añadir respecto a estos dos últimos libros, es que me resulto de gran ayuda usar Audible, los libros en formato de audio de Amazon. Sin embargo, fueron pocas veces las que solo me dedicaba a escuchar; la mayor parte del tiempo escuchaba mientras seguía la lectura ya sea en el libro impreso, en el caso del primero libro, o en la versión electrónica en Kindle, en el caso del segundo. En promedio cada libro implica un tiempo neto de unas 20 hrs de lectura, lo cual es algo considerable. La experiencia con Audible me ha resultado bastante buena, aunque pagar unos $300.00 pesos mexicanos mensuales por el audio en un plan de renta no lo es tanto. La verdad es que espero utilizarlo todavía para un par de libros más y entonces cancelarlo. Mientras me consuelo diciendo que he gastado esa cantidad en peores tonterías.

Por último, ya establecí mi reto Goodreads para este año y he vuelto a poner 20 libros. Espero esta vez ahora si llegar a la meta. ¿Ustedes ya tienen su reto? ¿No se animan a entrarle?

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Libros, Lo que pienso

Luis González de Alba 

Luis González de Alba llegó a mi en el año 2000 por “El burro de Sancho y el gato de Schrödinger”, un libro que hablaba de ciencia y aún hoy es de mis favoritos. Él no era ningún físico o astrónomo, de hecho su carrera fue de psicología y toda su vida se arrepintió de no haber elegido las ciencias. Sin embargo, siempre conservó el gusto de la lectura científica y con frecuencia escribió sobre ella en libros y periódicos. Su estilo alejado del lenguaje técnico conseguía una lectura amena y digerible.

Fue hasta ese momento que conocí la otra parte de su historia, la más famosa, como dirigente del movimiento estudiantil de 1968. Leí un par de artículos en Internet pero no le dediqué mucho tiempo a esa parte, más bien, me enfrasqué en conseguir otro de sus libros: “Los derechos de los malos y la angustia de Kepler”. De este libro me interesaba su divulgación científica y la defensa de la homosexualidad, pero curiosamente me terminó gustando más por desmontar los mitos de la conquista de México y por su crítica al indigenismo, ambas partes abordadas en la sección “Las mentiras de mis maestros” que después sería incluso publicada por separado. De todos estos temas escribí algunas entradas.

Con el paso de los años le seguí la huella en uno que otro texto que escribía en periódicos y luego finalmente lo encontré y seguí en Facebook donde lo amé y odié por igual. No se andaba con medias tintas y continuamente estallaba ante la crítica. Aunque le tiraba a todos los partidos por igual incluyendo al PRI y al presidente, a veces parecía estar demasiado alineado con estos últimos, ofreciendo justificaciones y fue siempre criticado por ello. El Islam le parecía detestable en cualquiera de sus formas mientras que defendía el judaísmo e Israel (ignoro si creía en algún tipo de divinidad, yo siempre lo leí ateo aunque muy fan de la cultura judía y griega). Mantuvo un eterno conflicto con Elena Poniatowska desde que la acusó de tergiversar texto de “Los días y los años” en la novela de “La noche de Tlatelolco”. En los comentarios de los últimos años también abundaba la desacreditación al movimiento de los 43 de Ayotzinapa y sus solicitudes para que se diera la medalla Belisario Domínguez a el empleado Gonzálo Rivas Cámara que murió a consecuencia de las quemaduras que sufrió intentando apagar un incendio provocado por las protestas de  estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. A veces podías no estar de acuerdo, pero siempre me parecía una lectura obligada para ver los temas desde otra perspectiva.

El día de ayer se fue súbitamente a sus 72 años. Sorpresivo para mí pero para unos pocos se trataba de un suceso anunciado. Las últimas entradas y su publicación en Milenio (escrita con 2 meses de anticipación) tenían un olor a despedida. La coincidencia de su muerte con el 2 de octubre levantaba la sospecha que horas después se confirmaría: suicidio por un disparo en el tórax. La última entrada en Facebook y Twitter alude al Salmo 71 (“Oración de un anciano”) y la frase “No me abandones”. ¿Se estaba arrepintiendo? ¿le pesaba la vejez y la añoranza de su juventud? Una parte de mi cree que uno debe irse cuando ya no es feliz (especialmente si se sufre mucho ante una enfermedad o las limitaciones han llegado a ser un martirio) y quizá esa parte apoya un poco el comentario de Héctor Aguilar Carmín de que aquello fue “el último acto de su salvaje libertad”. Pero otra parte de mi me dice que ha sido un acto muy cobarde, que decidió tirar la toalla y con ello invalidar muchas cosas que decía y vivía. Se fue porque ya no era feliz y ese es el último sabor que me queda.

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