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4:20 36 y es lo hoy menos me importa. Porque solo a dos días me estrujaste el corazón con una triste noticia. Me inudaste el pensamiento con preguntas, culpas y hubieras. El daño ya esta hecho, daría lo que fuera por cambiarlo pero no puedo y ahora solo queda dejar al equipo de rescate y creer que no todo esta perdido. Como sea, un buen número de planes se ha ido a la basura. Te veo ahí, joven, tonto e inmaduro imaginando que todo será fácil, la justa actitud que revela que no sabes una pizca de lo que se avecina.

Y aún así, no dejo de tener esperanza. Hay que seguir no importa como. Al menos ya le voy agarrando el modo. No sé si todas las alegrías que me habías dado serán suficientes para superar lo que viene. Ahora vas solo, ya poco puedo hacer por ti. Te sigo queriendo mi hermanito menor. Quieran las circunstancias que puedas hacer frente a todas las adversidades.

Para ti A.

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Ciencia y tecnología

Ovejas

—Es un carnero especial. Un carnero muy especial. Quiero encontrarlo y, para ello, necesito tu ayuda.

El pasado 22 de febrero, el día que terminaba de leer La Caza del Carnero Salvaje de Haruki Murakami, se cumplían 20 años del anuncio de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. En realidad, Dolly había ‘nacido’ el 5 de julio de 1996 pero hubo que esperar algunos meses para confirmar que el resultado había sido un éxito.

Un carnero muy especial

Antes de escribir un poco sobre Dolly y su clonación, les platicaré un poco de algunos detalles históricos interesantes que menciona Murakami sobre cómo llegaron las ovejas a Japón. Las ovejas domésticas se cree que surgieron en Mesopotamia y han acompañado a la humanidad ya por varios miles de años. A Japón, según se describe en la novela de Murakami, fueron introducidas durante la época Ansei (1854-1860). Antes de esa época la mayoría de los japoneses no habían visto jamás una oveja, pero parecer ser que gracias al zodiaco chino, el animal resultaba relativamente popular al menos en dibujo, aunque es probable que no estuvieran seguros exactamente de qué animal se trataba. Pese a los intentos gubernamentales que siguieron para tratar de impulsar las crianza de ovejas, estas nunca acabaron siendo relevantes y tampoco rentables. Al final la carne y la lana terminaron por importarse de otras naciones. Un extracto más:

Lo que quiero remarcar son dos puntos: que antes de los últimos años del sogunato Tokugawa*, en Japón no existía ni una sola oveja, y que, a partir de entonces, el Gobierno censó estrictamente cada oveja importada.

[…]

A eso hay que añadir que el linaje en las ovejas es tan importante como en los caballos de carreras, así que es fácil rastrear el origen de casi todas las ovejas que hay en Japón. O sea, son animales que están totalmente controlados. También se pueden comprobar todos los cruces de razas. No existe contrabando, porque no hay ningún curioso que se plantee introducir ovejas de forma ilegal en el país. En cuanto a las razas, prácticamente todas las que hay son southdown, merina, cotswold, oveja china, shropshire, corriedale, cheviot, romanov, frisona del este, border leicester, romney marsh, lincoln, dorset horn y suffolk.

Murakami, Haruki. La caza del carnero salvaje (Spanish Edition) (Kindle Locations 1606-1608). Grupo Planeta. Kindle Edition.

*El shogunato Tokugawa fue un gobierno militar en Japón que concluyó en 1867.

Estas curiosidades cobran sentido en la novela porque el argumento consiste en buscar un enigmático carnero con una mancha de nacimiento en forma de estrella y con un don muy especial. Al más puro estilo detectivesco, el animal se convierte en objeto del deseo y el descubrimiento en una carrera contra el tiempo. Puedes escuchar más detalles en este video de pjorge.

Otra oveja especial

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En la vida real, allá en 1997, la oveja Dolly también se convirtió en estrella y objeto del deseo cuando fue anunciada. El santo grial de la inmortalidad en forma de clones nunca antes había sonado tan real y la idea de llevarlo a cabo en seres humanos parecía tan solo cuestión de tiempo. Aquel clon era especial. Si bien desde 1958 John Gurdon ya había clonado ranas y en los años siguientes siguió una carpa, un ratón, vacas, cerdos, pollos y ovejas, lo que hizo relevante a Dolly fue el procedimiento: la Transferencia Nuclear de Células Somáticas (SCNT por sus siglas en inglés).

A diferencia de los métodos anteriores, la SCNT no usaba células embrionarias y tampoco material genético extra de otro animal. En su lugar solo requería de un óvulo joven (oocito) y una célula madura de cualquier tipo del animal a clonar. En el caso de Dolly, esta última célula, que suministró todo el material genético, provino del tejido glandular mamario de una oveja que ya ni siquiera estaba viva. Al óvulo se le extrae su núcleo y luego se le “engaña” insertándole otro núcleo que proviene de una célula adulta del animal que se va a clonar. Luego, a través de estímulos eléctricos se induce la división celular que resultará en la producción de un embrión con el 100% del mismo material genético que el animal original. Este óvulo activado se inserta por último en el útero de una oveja. Aunque platicado parezca fácil, no lo es. Dolly fue el intento número 277 del procedimiento. Repito, se estaba usando una célula diferenciada o especializada, es decir, que ya tenía asignado un papel como por ejemplo conformar tejido óseo, neuronal o muscular, para generar una copia idéntica del ser vivo original.

Un bache en el camino

Entre las muchas objeciones que surgieron respecto a la clonación, durante los siguientes años hubo una que particularmente generó mucho impacto: el cuerpo de Dolly se deterioró rápidamente y murió a los 6 años y medio, muy joven para su especie. De hecho, tuvo que ser sacrificada debido a que tenía cáncer pulmonar. No faltaron las voces que de inmediato proclamaron que aquello era un claro castigo divino ante el blasfemo intento de jugar a ser dioses.

El tiempo terminó dejando claro que el cáncer de Dolly estaba más conectado con una infección de un retrovirus que con su condición como clon. Otras ovejas, compañeras de Dolly en la misma manada pero gestadas de forma natural habían corrido el mismo trágico destino. Pero el envejecimiento prematuro era real y estaba de alguna manera conectado a la clonación. Parecía como si al utilizar el núcleo diferenciado de una célula de otro ser vivo, este portaba no solo la información genética del individuo original sino también su edad. Este curioso detalle parecía tener respaldo en los análisis que revelaron que los telómeros de Dolly estaban acortados. Los telómeros, los extremos de los cromosomas, no solo juegan un papel muy importante en la división celular sino que también parecen limitarla a manera de un “reloj biológico”. Aquí una explicación más detallada.

Sin embargo, en los años posteriores a la clonación de Dolly se efectuaron más clonaciones siguiendo el mismo procedimiento que arrojaron resultados confusos. Algunos revelaron que las clonaciones podían producir animales tan saludables como los gestados de forma natural. Tal fue el caso de otros clones de Dolly que se produjeron utilizando el mismo material genético. Hasta julio de 2016, cuatro de estas ovejas habían completado los 9 años de edad en perfecto estado. Otros estudios, por otro lado, siguieron revelando signos de envejecimiento prematuro muy ligados al acortamiento de los telómeros. Algunos incluso sugieren que el acortamiento puede estar ligado al tipo de tejido celular que se utilice para la clonación. ¿Cómo asegurar entonces una clonación donde el reloj biológico también se reinicie? No existe un respuesta aún definitiva. Como afirma el profesor José Cibelli, “parece existir un mecanismo natural incorporado a los óvulos que es capaz de rejuvenecer una célula. Todavía no sabemos qué es, pero está ahí”.

Los estudios no han terminado y aún hay destellos de iluminación. Por ejemplo, a la par de la clonación, están las investigaciones respecto a las células madre. Estas células aún no están diferenciadas y se les llama pluripotentes porque tienen el potencial de generar cualquier otro tejido. El tremendo interés en ellas se debe a su potencial en la medicina, pues ofrecen la posibilidad de ser utilizarlas para regenerar y reparar tejidos. Pues bien, en 2006 un grupo encabezado por el doctor Shin’ya Yamanaka logró reprogramar células ya diferenciadas para convertirse en células madre pluripotenciales. Esto resultó en gran alivio para la comunidad científica pues anteriormente la mayoría de la “materia prima” para obtener células madre provenían de un solo lugar: los embriones. Las implicaciones éticas y la controversia generada obviamente eran enormes. Para conseguir “inducir” la pluripotencia en estas células diferenciadas, Yamanaka se valió de 4 genes que se toman de una célula madre y que ayudan a des-diferenciar las celulas. ¿Qué tiene que ver esto con la clonación? Pues que según los estudios más recientes, este procedimiento no reinicia el reloj biológico a nivel celular. Algo falta todavía. A 20 años de Dolly aún seguimos en la apasionante búsqueda.

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Libros, Uncategorized

Libros que leí en 2016

Voy a retomar la olvidada tradición de hacer el resumen de libros que voy leyendo cada año pero esta vez solo incluiré en el post los libros que me parecieron más sobresalientes. El resto de mis reseñas y la lista completa están en Goodreads, para los que me tienen agregado. Antes de iniciar, les tengo que decir que de nuevo fracasé este 2016 con el reto Goodreads y de 20 libros que me había propuesto leer, solo completé 13. La verdad es que a veces sencillamente no me sentía con el humor de leer, aunque a mi favor puedo decir que pude completar algunos libros algo extensos que ya mencionaré.

265330Comenzaré con Otras Inquisiciones de Jorge Luis Borges, un libro que leí y no entendí del todo cuando era joven e inmaduro pero que esta vez me resultó muy grato y revelador. Muchas veces me perdí horas buscando información extra sobre alguno de sus temas que inevitablemente te llevan a otros y así sucesivamente. Los ensayos abordan a otros escritores, el tiempo, la metafísica, la religión. Me parece increíble la capacidad de Borges y otros autores para retener referencias y conectar datos en una época en la que no existían las bondades del Internet. En conclusión, Borges seguirá siendo uno de mis grandes favoritos.

29437506Ikigai es un libro de Héctor García, alias Kirai, a quien le sigo la pista desde hace mucho tiempo y siempre lo he visto como un gran cerebrito. El libro analiza la vida de los longevos de Okinawa y enlista una serie de factores que pueden contribuir que vivan tanto tiempo. De estos, un elemento que resalta es el que siempre se mantienen activos y de hecho “Ikigai” es una palabra japonesa que engloba esa filosofía. Mi mayor queja acerca del libro es que en momentos se aleja mucho del rigor científico y se decanta por contarnos filosofías orientales que suenan bastante charlatanas. Aún así lo recomiendo porque en vista de la mala salud que me ha aquejado, adoptar algunos hábitos descritos aquí me ha funcionado para sentirme mejor.

24911393Medicina sin engaños es un excelente trabajo del bioquímico J.M. Mulet que echa por tierra la mal llamada “medicina alternativa”. Quienes me conocen, sabrán que frecuentemente tengo discusiones al respecto y por lo general nunca terminan bien. Debo admitir que incluso al leer el libro me topé con algunos temas, por ejemplo la herbolaria o la quiropráctica, donde uno puede resistirse a aceptar algo contra su sistema de creencias. Por ello, no son pocos los que tachan a Mulet del típico cómplice del sistema o el vendido a las farmacéuticas. La realidad es que en un mundo donde abundan las charlatanerías, urge que todos aprendamos a distinguir la verdadera medicina de la falsa.

23888015La seducción de las palabras fue una excelente recomendación de @rugi. Soy gran fan de la historia de los lenguajes y de las palabras. Siento una especie de placer indescriptible cada vez que escucho el origen y la evolución que ha tenido una palabra, porque va tan ligada a la cultura y a la misma historia de humanidad. Por esa y otras razones, queda claro que el poder de seducción de la palabra puede ser inmenso. Álex Grijelmo nos revela esos mecanismos de seducción que igual se usan para enamorar a través de la poesía como para manipular a las masas bajo la propaganda política o la próxima campaña de marketing de verano.

24844474Para todos aquellos que estudiaron computación, ¿se acuerdan de las primeras clases donde se analizaba la historia de las computadoras? Pues Los innovadores esta mil veces mejor. Se trata de una lectura electrizante e inspiradora que hace un recorrido por la historia de la computación hasta nuestros días, pero siempre tratando de desentrañar los sucesos que llevaron a las grandes revoluciones o que fueron los motores de la creatividad. Desde Ada Lovelace, muchos visionarios imaginaron el futuro e intentaron construirlo aunque con frecuencia se toparon con limitaciones fuera de su alcance. La mayoría de nosotros vivimos en un momento privilegiado de esta historia y no solo podemos ser testigos, también tenemos la oportunidad de darle forma.

18744201Umberto Eco falleció en 2016 dejando un espacio intelectual difícil de llenar. Por tal motivo, leer El nombre de la rosa para mi fue algo significativo. En el texto, extenso y detallista, Umberto hizo gala de su profundo dominio de las lenguas y la semiótica, así como uno de sus temas favoritos: la Edad Media. Como él mismo explica en los apuntes finales, para construir la novela primero fue necesario construir el escenario: una abadía medieval con una magnífica biblioteca aislada en los alpes italianos. Luego hubo que poblar el escenario de la manera más creíble con monjes, personas, costumbres, horarios, muebles y sobre todo libros. La brillante versión cinematográfica palidece terriblemente ante el libro que abunda en diálogos, reflexiones y contextos históricos necesarios para una comprensión más profunda de la obra. Incluso hay una buena cantidad de diferencias entre el libro y la película. ¿Esta la ciencia exenta de dogmas o es siempre irrazonable la religión? Esta cuestión parece quedar latente al final de la obra de Umberto donde escudado tras los ojos del viejo y aún confundido Adso de Melk, el personaje que realiza la crónica, concluye con la frase que daría el título a la obra: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

Algo que debo añadir respecto a estos dos últimos libros, es que me resulto de gran ayuda usar Audible, los libros en formato de audio de Amazon. Sin embargo, fueron pocas veces las que solo me dedicaba a escuchar; la mayor parte del tiempo escuchaba mientras seguía la lectura ya sea en el libro impreso, en el caso del primero libro, o en la versión electrónica en Kindle, en el caso del segundo. En promedio cada libro implica un tiempo neto de unas 20 hrs de lectura, lo cual es algo considerable. La experiencia con Audible me ha resultado bastante buena, aunque pagar unos $300.00 pesos mexicanos mensuales por el audio en un plan de renta no lo es tanto. La verdad es que espero utilizarlo todavía para un par de libros más y entonces cancelarlo. Mientras me consuelo diciendo que he gastado esa cantidad en peores tonterías.

Por último, ya establecí mi reto Goodreads para este año y he vuelto a poner 20 libros. Espero esta vez ahora si llegar a la meta. ¿Ustedes ya tienen su reto? ¿No se animan a entrarle?

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Libros, Lo que pienso

Luis González de Alba 

Luis González de Alba llegó a mi en el año 2000 por “El burro de Sancho y el gato de Schrödinger”, un libro que hablaba de ciencia y aún hoy es de mis favoritos. Él no era ningún físico o astrónomo, de hecho su carrera fue de psicología y toda su vida se arrepintió de no haber elegido las ciencias. Sin embargo, siempre conservó el gusto de la lectura científica y con frecuencia escribió sobre ella en libros y periódicos. Su estilo alejado del lenguaje técnico conseguía una lectura amena y digerible.

Fue hasta ese momento que conocí la otra parte de su historia, la más famosa, como dirigente del movimiento estudiantil de 1968. Leí un par de artículos en Internet pero no le dediqué mucho tiempo a esa parte, más bien, me enfrasqué en conseguir otro de sus libros: “Los derechos de los malos y la angustia de Kepler”. De este libro me interesaba su divulgación científica y la defensa de la homosexualidad, pero curiosamente me terminó gustando más por desmontar los mitos de la conquista de México y por su crítica al indigenismo, ambas partes abordadas en la sección “Las mentiras de mis maestros” que después sería incluso publicada por separado. De todos estos temas escribí algunas entradas.

Con el paso de los años le seguí la huella en uno que otro texto que escribía en periódicos y luego finalmente lo encontré y seguí en Facebook donde lo amé y odié por igual. No se andaba con medias tintas y continuamente estallaba ante la crítica. Aunque le tiraba a todos los partidos por igual incluyendo al PRI y al presidente, a veces parecía estar demasiado alineado con estos últimos, ofreciendo justificaciones y fue siempre criticado por ello. El Islam le parecía detestable en cualquiera de sus formas mientras que defendía el judaísmo e Israel (ignoro si creía en algún tipo de divinidad, yo siempre lo leí ateo aunque muy fan de la cultura judía y griega). Mantuvo un eterno conflicto con Elena Poniatowska desde que la acusó de tergiversar texto de “Los días y los años” en la novela de “La noche de Tlatelolco”. En los comentarios de los últimos años también abundaba la desacreditación al movimiento de los 43 de Ayotzinapa y sus solicitudes para que se diera la medalla Belisario Domínguez a el empleado Gonzálo Rivas Cámara que murió a consecuencia de las quemaduras que sufrió intentando apagar un incendio provocado por las protestas de  estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. A veces podías no estar de acuerdo, pero siempre me parecía una lectura obligada para ver los temas desde otra perspectiva.

El día de ayer se fue súbitamente a sus 72 años. Sorpresivo para mí pero para unos pocos se trataba de un suceso anunciado. Las últimas entradas y su publicación en Milenio (escrita con 2 meses de anticipación) tenían un olor a despedida. La coincidencia de su muerte con el 2 de octubre levantaba la sospecha que horas después se confirmaría: suicidio por un disparo en el tórax. La última entrada en Facebook y Twitter alude al Salmo 71 (“Oración de un anciano”) y la frase “No me abandones”. ¿Se estaba arrepintiendo? ¿le pesaba la vejez y la añoranza de su juventud? Una parte de mi cree que uno debe irse cuando ya no es feliz (especialmente si se sufre mucho ante una enfermedad o las limitaciones han llegado a ser un martirio) y quizá esa parte apoya un poco el comentario de Héctor Aguilar Carmín de que aquello fue “el último acto de su salvaje libertad”. Pero otra parte de mi me dice que ha sido un acto muy cobarde, que decidió tirar la toalla y con ello invalidar muchas cosas que decía y vivía. Se fue porque ya no era feliz y ese es el último sabor que me queda.

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“Internet es nuestra ansiedad colectiva”

Estaba viendo el Chelsea Show de hoy y me gustó esa frase que pronunció Kristen Bell. El contexto es que muchas veces nos quejamos del presente y sentimos que todo esta mal pero se nos olvida pensar que en realidad hay muchas cosas mejores que años atrás. Por ejemplo, la esperanza de vida de la humanidad, que se ha venido incrementando constantemente incluso en el continente africano. Quien niega este hecho quizá le vendría bien pensar (y lástima que no existe una máquina del tiempo para poder enviarlo al pasado) que hace apenas poco más de un siglo nuestra esperanza de vida era de 40 años.

Claro que aún existen problemas por resolver y también es cierto que algunas decisiones, cambios y avances tecnológicos han traído nuevos problemas acompañados de las ansiadas soluciones.

Internet es hasta ahora la cumbre de la revolución informática. Ayer comencé a usar Audible (pronto les compartiré mis comentarios al respecto). Mientras escuchaba el audio en español, seguía la lectura del libro en inglés. Por la noche, mientras veía Netflix recostado en mi cama, me puse a recordar mi juventud y me parecía difícil imaginar esa temporada en que uno no tenía Internet para conseguir información con un par de teclazos. ¿Es posible que el tiempo que requiere un estudiante de primaria de la actualidad para cubrir cierto plan de estudios sea menor que el requería un estudiante hace 20 años? Parece que sí, aunque eso quizá requiera otra entrada.

Como efecto secundario, Internet se ha convertido en un magnificador de sucesos. En general, podríamos hablar de un balance positivo cuando pensamos en el trabajo de las redes sociales en cuanto a difundir información, buena o mala, cierta o falsa, en cuestión de minutos. Sin embargo, el bombardeo de información negativa a veces sencillamente es demasiado. No es que en el pasado no ocurriera, es que ahora nos damos cuenta más fácilmente, llámese corrupción, violencia o la próxima #ladyAlgo. Y aclaro, esto no quiere decir que niegue estadísticas que también confirman el acrecentamiento de algunos problemas sociales, más bien hago énfasis en cómo estas noticias pueden llegarnos de golpe, masivamente, en una experiencia semejante a intentar llenar un vaso de agua con el hidrante. Así terminamos alimentando nuestras preocupaciones, agregándole más ansiedad a la que ya nos otorga la vida cotidiana. Somos, haciendo referencia las estadísticas que mencionaba previamente, la generación cuya depresión amenaza con desbancar del top ten mundial a enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Ante estas circunstancias y cuando la ansiedad comienza a hacer estragos, a veces lo mejor es simplemente cerrar el grifo de la información. Hasta cierto grado puede interpretarse como negación a la realidad, “si no lo veo no pasa”; pero es también un acto de supervivencia y de forma imperceptible era lo que sucedía con las generaciones anteriores. Recuerdo aquella frase de Jesucristo de que ‘cada día tiene su propia maldad’ (Mateo 6:34) y también ‘¿quién por preocuparse puede añadir un codo a la medida de su vida?’ (Mateo 6:27) lo cual encierra una gran verdad: mientras que la preocupación moderada y racional nos mantiene alerta ante el peligro y nos ayuda a ser previsores, la preocupación desmedida nos paraliza y nos enferma.

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Lo que pienso, Sociedad

Una semana de desafortunados sucesos

Dice Alex Grijelmo que nos “juzgan los jueces, los árbitros […] Pero también las palabras”. El trabajador que defiende con fuerza sus convicciones profesionales puede para unos ser “tenaz” y para otros “testarudo”. Una misma realidad, diferentes palabras, diferente juicio. Esta semana ha sido el perfecto ejemplo.

La iniciamos con la inesperada muerte de Juan Gabriel a los 66 años. La magnitud de la noticia sirvió para distraer la atención del trending de hace dos semanas: el plagio en la tesis del presidente Enrique Peña Nieto. Quienes lo minimizan mantienen la postura de “el que este libre de pecado que arroje la primera piedra” y es que en este país “todos tenemos cola que nos pisen” y “o todos coludos o todos rabones”. En el otro extremo tenemos a los más indignados que consideran que el hecho no solo es suficiente para revocar su título, sino hasta para obligarle a renunciar a su cargo como mandatario a semejanza de lo que ha ocurrido en otros países. Me pregunto qué tanto cambiaría esa postura si el presidente tuviera un nivel de aprobación del 70% u 80% y no el veintitantos que se anunció hace unas semanas. Y es que aunque el plagio sin duda es un delito, no podemos ignorar que el hecho de que se trate de uno de los personajes más odiados de nuestro país tiene un gran peso al momento de adoptar cierta postura.

Carmen Aristegui ha hecho un buen trabajo pero dista mucho de ser la periodista imparcial y mucho menos perfecta. Quizá el día que escarbe con el mismo esmero en la vida de López Obrador, de quien hace poco se puso en tela de juicio su descuadrado 3 de 3, y a su partido MORENA, le hará un gran favor a los mexicanos para emitir juicios con la mente menos nublada; aunque difícilmente lo hará porque sería el suicidio de su carrera. Por lo mientras, y regresando al juego de palabras, lo que para la mayoría es “plagio” para la Presidencia son meros “errores de estilo” y para el presidente, según las palabras de ayer en su informe, “errores metodológicos”.

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Y en esas estábamos cuando el martes se armó otro lío con la columna de Nicolás Alvarado en Milenio. La frase que más caló en millones de mexicanos con los sentimientos a flor de piel fue: “Mi rechazo al trabajo de Juan Gabriel es […] clasista: me irritan sus lentejuelas no por jotas si no por nacas”. Aquel desafortunado y al parecer irresponsable comentario para el hasta ayer director general de TV UNAM desató una ola de fuertes críticas que lo llevaron a presentar su renuncia. De poco importó que en dicha columna el más grande de los párrafos aludiera al programa especial de Observatorio Cotidiano donde gente que el mismo Nicolás invitó se deshiciera en alabanzas al “Divo de Juárez” (recomiendo mucho escuchar el programa). Y es que a mi gusto hubiera sido realmente grave si su opinión personal se hubiera impuesto o se hubiera ofrecido como la visión de toda la comunidad que representa, cosa que no me parece que haya ocurrido. Tampoco importaron otras frases como en las que decía que dicha percepción era “su problema” y que “a Juanga le vengo guango”, o dicho de otro modo, que de poco valía lo que él pensara, quizá en ese sentido le hubiera venido mejor quedarse callado. Aunque no somos expertos en música, Yuri Vargas terminó dejando bastante en ridículo las acusaciones de que el cantante era un simple ‘letrista torpe y chambón’ y sus canciones más que solo “sintaxis forzada”.

Irónico y hasta sorpresivo que Nicolás se queje de las lentejuelas y las tache de “nacas” (corriente, de mal gusto) y “jotas” mientras su vestimenta extravagante que incluye un par de gafas con armazón blanco y sus modos afeminados fácilmente lo hacen caer en las mismas categorías que tanto desdeña. Regresamos al juego de palabras: “naco”, “jota”, “dandi”, “esnob”. Adelante, juzgue usted.

Pero posiblemente la más grave de estas palabras sea la de “clasista” que alude , según la RAE a la “diferencia de clase y discriminación por ese motivo”. Quizá por eso el CONAPRED ha solicitado la aplicación de medidas precautorias y hasta una disculpa pública. En lo personal, aunque admito que Nicolás Alvarado se equivocó, no puedo pasar por alto que después de lo ocurrido me queda también un mal sabor de boca en lo que tiene que ver con el derecho a disentir. Me duele pensar que para muchos la lección sencillamente será que tiene que gustar Juan Gabriel y no puedes hablar mal de él. ¿Hubiera podido Nicolás Alvarado decir lo mismo con otras palabras o de cualquier manera lo íbamos a echar a la hoguera?

Ese mismo martes por la tarde las redes sociales comenzaron de nuevo a hervir al revelarse que Donald Trump, el candidato republicano, venía a México por invitación del presidente. ¿En qué cabeza cabe? Es la pregunta que hasta el momento todos nos hacemos excepto la Presidencia de la República que ha defendido los supuestos beneficios de este acercamiento. Enrique Peña Nieto ha venido diciendo que solo tenía dos opciones: callar o enfrentarlo. Yo creo que tenía una tercera y era mejor: esperar hasta después de las elecciones. Entiendo y hasta cierto grado justifico desde una óptica diplomática que la postura de la Presidencia ante los comentarios de Trump haya sido muy blanda. Ante un escenario con Trump como presidente de los Estados Unidos se va a necesitar alguien con la cabeza muy fría y con la razón por arriba de los sentimientos.

De cualquier forma, la reunión Peña-Trump me parece un terrible e innecesario error que hiere profundamente la dignidad de los mexicanos. Peña Nieto no paró de decir que le dijo a Trump, en privado porque a nadie le consta, que los mexicanos no pagarían el muro y, de nuevo juego de palabras, que somos nosotros los que hemos “malinterpretado” sus dichos. Horas después, el candidato republicano se presentaba en Arizona diciendo “Vamos a construir el muro en la frontera … y México lo va a pagar, el 100%. Ellos no lo saben aún, pero lo van a pagar. Son personas increíbles y grandes líderes, pero van a pagar por el muro”. Así de claro ha dejado ver Trump que el mensaje de Enrique Peña, si es que realmente se lo dijo de frente, se lo pasa por los tanates. En Estados Unidos, según las estadísticas el viaje le ha favorecido a Trump dándole algunos puntos de ventaja. Otros destacan la hipocresía, el doble discurso que cambió el candidato en un par de horas, como un adelanto de lo que les espera a los que han depositado su confianza en él. Pero en México virtualmente todos nos sentimos indignados por dicho encuentro.

Y ya por último ayer, el informe de gobierno. Un mensaje que a nadie deja satisfecho, el presidente nos viene a contar maravillas de un país que nadie ve excepto él. El “nuevo” formato sigue siendo aburrido, en especial por ese discurso político lleno de labia que lo menos que ofrece son respuestas. Un auditorio lleno de jóvenes que a pocos nos sorprende que hayan sido filtrados y que la mayoría simpatice con el PRI; no iban a darse el lujo de perder el control. Pese a los elogios junto con las solicitudes de apoyo, me parece rescatable que hubo algunas preguntas buenas como la del plagio de la tesis y el asunto de los “gasolinazos”. Desgraciadamente el formato no incluye la réplica y hubo que conformarse con la versión del presidente que contenía mucha mucha paja. Culmina así una semana bastante triste.

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