Libros

Libros que leí en 2017

Aquí la lista de libros que leí el 2017

253620241. Guía de Hábitos Inteligentes

Robledo, I.C.

Ideas muy simples que en general ya conocía y aplico en la actualidad. De las que me parecen mas sobresalientes: 1) buscar nuevas palabras. A veces damos por sentado el significado de algunas pero vale la pena ir al diccionario y salir completamente de la duda. 2) Aprender en linea. Hay múltiples cursos y aunque adaptarse al formato puede costar trabajo, al final es una excelente opción para aprender. 3) Practicar la observación. La vida laboral suele ser monótona y rutinaria, pero como dicen, “el diablo esta en los detalles” y cuando uno es curioso encuentra cosas no tan obvias.

 

33026781 2. Un monstruo viene a verme

Patrick Ness

Lo compré para mi sobrino y estuve un poco pensativo en si era una buena historia para su edad. La historia es algo cruel, un niño que además de lidiar con las presiones típicas de su edad, también tiene que enfrentar otra aún mayor: una madre enferma de cáncer. Patrick Ness escribió este libro partiendo de una idea de Siobhán Dowd, quien no pudo completarla pues falleció de cáncer. En su prólogo, escrito por J.A. Bayona, quien llevó la historia al cine, se nos dice que crecer es doloroso, pero no carente de sentido y “que a veces se gana y se pierde al mismo tiempo”.

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3. You Don’t Know JS: Up & Going

Kyle Simpson

Contrario a la mayoría de los libros de JS, la concepción de este volumen, el primero de varios, es conocer a profundidad todos los rincones del lenguaje de programación. Espero leer más de los siguientes tomos. Esta muy bien escrito y se me hace una buena opción pero no recomendada para el programador primerizo.

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4. La caza del carnero salvaje

Haruki Murakami

Este libro vino a ser una buena bocanada de oxígeno para mi relación en fase moribunda con Murakami. Cansado de “más de lo mismo” esta historia al final se convirtió en una de mis favoritas. Efectivamente trata sobre buscar un carnero muy especial y como puede esperarse, del plano físico pronto brincaremos al metafísico; sin embargo Murakami no se envuelve en múltiples historias y personajes que concluyen llevando a ningún lado, en esta ocasión la historia tiene un final muy bien hecho, con la mayoría de las incógnitas resueltas y una buena reflexión sobre la identidad personal entro otros temas que toqué ligeramente en esta entrada. Entre otras curiosidades, la historia es en realidad el final de una trilogía y el personaje junto con el carnero y otros elementos vuelve a aparecer en una cuarta historia posterior llamada Baila, Baila, Baila.

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5. De qué hablo cuando hablo de escribir

Haruki Murakami

Uno de los esperados de este año. También le dediqué una amplia entrada y como mencioné, uno viene a estos libros tratando de encontrar una receta para convertirse en escritor y termina encontrando que no hay receta. Hay a lo mucho un conjunto de pautas o patrones que más o menos se repiten, pero a veces ni siquiera eso es constante. Aquí esta la “receta Murakami” que como él advierte, puede o no funcionarle a otro. Bueno pero no indispensable.

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6. Escucha la canción del viento y Pinball 1973

Haruki Murakami

Para completar la trilogía me aventé los otros dos libros que son preludio a El Carnero Salvaje. En conclusión ambas son bastante irrelevantes, quizá excepto por tratar de ver la evolución del escritor, pues son de sus primeras novelas. En general yo recomendaría pasar directo a El Carnero Salvaje.

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7. The Truth About Employee Engagement: A Fable About Addressing the Three Root Causes of Job Misery

Patrick Lencioni

Lo leí como recomendación de mi jefe de trabajo. Es una de esas lecturas de optimismo empresarial que resultan muy básicas pero de vez en cuando vale la pena leer. El libro explica 3 cosas que hacen cualquier trabajo miserable: anonimato, irrelevancia y ausencia de métricas. No importa si eres personal de limpieza o CEO. El formato de “historia” me aburrió un poco pero creo que los puntos son acertados. Vino a ser una buena reflexión en un momento en el que la empresa sufre grandes cambios.

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8. Small Data: Las pequeñas pistas que nos advierten de las grandes tendencias

Martin Lindstrom

Una verdadera basura y de lo peor que leí este año. Como si el autor te viniera a decir “Todos lo hacen mal y solo yo bien. ¿Quieren que su campaña publicitaria funcione? ¡Contrátenme!”. Nos habla de productos y campañas y ni siquiera puede incluirnos alguna imagen. No veo un intento serio por tratar de cuantificar el éxito de sus campañas. Totalmente irrelevante.

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9. Comer sin miedo: Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI

J. M. Mulet

Mulet se ha convertido en un paladín de la ciencia, al menos para el mundo hispano y se ha ganado enormes enemigos entre charlatanes, activistas y pseudoespecialistas. Su trabajo es simple: derrumbar los grandes mitos que abundan hoy en día sobre la alimentación. Lo mejor es aprender a encontrar fuentes confiables y elegir bien informados y responsablemente. En esta era de Internet esto se ha vuelto un reto, pero es una de las firmes intenciones de Mulet. Habrá siempre los detractores que se escudarán en los intereses económicos de multinacionales o gobiernos. Otros abogan por los conocimientos “milenarios” y regresar a los orígenes. La ciencia y la tecnología no es infalible, pero Mulet revindica sus avances en materia de alimentación demostrando que han sido un gran paso adelante con logros contundentes y dignos de presumirse. Totalmente recomendable.

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10. Cuando te encontré

Catherine Ryan Hyde

Leí este libro en un momento en que sentía estar pasando por una situación similar a la de los personajes. ¿En qué momento te das por vencido al ayudar a un hijo o un buen amigo? Para el padre de esta historia, que esta criando un hijo adoptado, la respuesta es nunca. Y en lugar de ver que las cosas mejoren, todo se convierte en una interminable serie de decepciones. Como decía hace poco, los hijos rara vez se convierten en lo que los padres soñaron. Fue curioso porque en mi caso, a mi sí me parece que hay un límite y la historia me dejó pensando. Es muy simple y a los personajes les hace falta algo de profundidad para que realmente te impacte más, pero al menos es entretenida y con un final que no esperaba.

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11. La ciencia en la sombra. Los crímenes más célebres de la historia, las series y el cine a la luz de la ciencia forense

J. M. Mulet

Otro de Mulet y me parece que fue uno de los primeros que escribió. La verdad me pareció muy entretenido y me hizo conocer cosas de la ciencia forense que de plano desconocía. Es un tema que genera mucho morbo y por lo tanto te atrapa muy fácilmente. A mi me despertó mucho la curiosidad sobre el tema y creo que no será lo único que leeré al respecto.

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12. De animales a dioses

Yuval Noah Harari
El mejor libro que leí este año. Lo que Harari postula a veces resulta tan atrevido o con tan tremendas implicaciones que termina por incomodar al lector. No es que tenga la verdad absoluta, pero si genera mucho material para pensar.  Pongamos por ejemplo tan solo estas dos inquietantes preguntas que plantea: ¿se ha traducido el progreso y la riqueza humana en felicidad? ¿es el humano del siglo XXI más feliz que nuestros antepasados cazadores-recolectores? Todo parece indicar que no, y que desde que nuestros antepasados eligieron sembrar semillas, iniciarse en la ganadería y optar por la vida sedentaria firmamos nuestro infeliz destino. ¿Donde estuvo entonces la ventaja? Resulta que ese estilo de vida maximizó nuestra capacidad de sobrevivir en espacios reducidos. Más humanos en menos espacio, más infelices pero con vidas más largas. La colectividad potenció lo que ya había conseguido el Homo Sapiens al convertirse en la especie dominante del planeta. Su cerebro desarrollo una característica única que le permitió organizarse y dirigir hábilmente masas. ¿Cuál fue esa característica? Aprender a creer en mitos.
Aunque no lo parezca, son mitos lo que hay detrás de la religión, la economía y el gobierno. En la religión quizá resulten obvios, pero cuando ¿qué es el dinero? ¿no es acaso un símbolo de confianza? ¿qué es una monarquía y un rey? ¿no es acaso una creencia en un “linaje” especial? ¿qué es una frontera? ¿no es acaso algo imaginario que existe en el colectivo pero nos da una identidad y nos hace sentir parte de algo? Y sobre esos 3 pilares se ha sustentando el poder y desarrollo humano. Un poder que hoy es capaz de destruir nuestro propio hogar. Harari concluye: “Somos terriblemente irresponsables y estamos insatisfechos. ¿No resulta eso peligroso y preocupante?”

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13. La banda de los niños

Roberto Saviano

Saviano haciendo lo que mejor sabe hacer: contarnos historias de la mafia y el narcotráfico. La historia retrata la vida de una pandilla de jóvenes italianos que se envuelven en el negocio de las drogas. Atraídos como peces por el dinero, la fama y la vida de excesos, los niños son presa fácil y material muy cotizado en los negocios turbios. Muchos de ellos son temerarios y se vuelven desalmados. Muchos no llegarán ni siquiera a los 30 con vida. Escribí también al respecto. No es el mejor trabajo de Saviano y llega en un momento en que se debate fuertemente si estas historias aportan algo positivo a la lucha contra el narcotráfico o solo sirven de inspiración para nuevas generaciones.

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14. Dear Ijeawele, or a Feminist Manifesto in Fifteen Suggestions

Chimamanda Ngozi Adichie

Entramos de nuevo a terreno espinoso: el feminismo. Hay una increíble variedad de opiniones y definiciones, tantas que me atrevo a pensar que cada persona tiene su propia definición y dependiendo de ella esta a favor o en contra. En el punto más radical esta lo que algunos llaman “las feminazis”. Otros de plano niegan cualquier beneficio ignorando que el feminismo ya le ha dado forma a la sociedad en al menos los últimos 50 o 60 años. Estoy seguro que a nuestros abuelos y bisabuelos las familias de hoy les parecerían demasiado “femeninas” con esposos mucho menos machos y mujeres mucho menos sumisas. Con Adichie y sus 15 sugerencias yo diría estar de acuerdo con un 80%, otro 10% me lo llevo de tarea para digerirlo y el último 10% quizá lo debatiría. Lo importante de este debate es cuestionar, no solo los viejos modelos sino también los nuevos que a veces se digieren solo porque están de moda. Implica auto reflexión y sobre todo mucha honestidad. ¿Por qué creo que esto esta bien? ¿Por qué lo hemos hecho por generaciones? Por ejemplo, muchos (yo incluido) encuentran una terrible resistencia a la idea de que la mujer sea el principal proveedor económico en el hogar. Al escarbar, uno pudiera encontrarse con argumentos de tipo biológico, religioso o hasta práctico. ¿Son sólidos esos argumentos? Tampoco debe uno olvidar que los modelos que funcionen hoy seguramente serán diferentes mañana, algunas revoluciones llevan su tiempo, lo importante es progresar hacia una sociedad no solo equitativa, sino sobre todo justa (que no son sinónimos).

Conclusiones

Fracasé en el reto Goodreads nuevamente. Leí 14 libros de los 20 que tenía planeados completar. A mi favor diría que varios de ellos superaban las 300 páginas y no eran novelas. Sin embargo también tuve periodos muy largos en los que no se me antojaba leer. Este año, como el anterior, he combinado lectura en dispositivos electrónicos, formato físico y también en audio. Este último me cuesta mucho y requiere casi de toda mi concentración para que capte la información. El 90% del tiempo que escucho un libro lo hago siguiendo la lectura en texto. Espero mejorar un poco en ese campo.

No es algo para presumir pero en este momento tengo empezados 15 libros. En realidad muchos de ellos están en pausa esperando que algún día los retome, pero lo que si se ha vuelto muy común que lea 2 o 3 libros a la vez. Es decir, quizá por la mañana le dedico unas horas a uno y por la noche otro tiempo a otro libro. A veces esta situación también es por la necesidad pues algunos libros son técnicos o relativos a mi campo laboral. De cualquier forma, espero reducir esa lista de libros empezados el próximo año.

El próximo año voy a ser un poco más realista y he decidido poner como meta la cantidad de libros que leí este año: 14 libros. Creo que uno de los objetivos logrados este año fue el de leer con buen ritmo y nivel de comprensión y hacer las pausas en el momento que considere necesario. En ocasiones esas pausas son para buscar un poco de información extra o bien solo para digerir lo ya leído. No quiero que eso cambie, aunque la pila de libros que me espera ya esta bastante alta y la lista continúa creciendo.

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Peliculas

Tickled

“Competencia de aguante de cosquillas”. Encontrado en Internet, este parecía un curioso tema para la sección de reportajes que presentaba David Farrier, periodista neozelandés, en televisión. La compañía organizadora, establecida en Los Ángeles, recluta chicos, les cubre los gastos de la estancia y les paga por participar. Atractivo y bastante sospechoso. El rechazo agresivo y rotundo que recibe Farrier al solicitar una entrevista con ellos, solo consigue intrigarlo más. Lo que vendría después sería preocupante, por decir poco.

Sería el comienzo de Tickled, el documental que Farrier grabaría contando la historia. Le fue tan bien en las críticas y nominaciones que yo me enteré del documental por un artículo en julio de 2016. El año siguiente Netflix la incluyó en su catálogo y yo a mi lista de películas por ver, pero eso ocurriría hasta este fin de semana. Quiero advertir que lo que viene esta lleno de spoilers.

Cosquillas y fetiches

Hacer o recibir cosquillas, por extraño que parezca, es para algunas personas fuente de extrema excitación sexual (hay quien dice que no siempre es sexual, pero yo tengo mis dudas). El término técnico es knismolagnia y en inglés comúnmente se le conoce como tickling. Esta y otras prácticas, aunque estrictamente no son fetiches (la palabra hace alusión más al objeto que a una actividad) por lo general se les suele enlistar como tales. El tickling se suele incluir en las prácticas BDSM y es porque, como explica uno de los entrevistados en el documental, tiene algo de sadismo, tortura, control y dominación. Y obvio, no es exclusivo de un género o preferencia sexual.

Pero además el tickling tienen una característica que funciona como arma de dos filos: está en una línea intermedia de lo que aún puede considerarse inocente o inofensivo y lo que definitivamente resulta pornográfico. Mientras no haya desnudos o genitales expuestos, uno puede encontrar varios de estos videos en las redes sociales con cantidades mínimas de advertencia. Y es en esa aparente inocencia donde la historia de Jane O’Brien Media (de aquí en adelante JOM), la empresa responsable del concurso de cosquillas, comienza a tejerse.

JOM recluta varones y los graba ligeros de ropa, unos atados de manos y pies en una cama, mientras otros les hacen cosquillas, un producto que suena perfecto para el mercado homosexual. Pero cuando Farrier, que es gay, los contacta para una entrevista, le rechazan argumentando que su ‘deporte’ es “estrictamente heterosexual” y que tener tratos con él resultaría negativo para el negocio.

Imaginemos por un momento a un hombre hetero, bien parecido, que se topa con el anuncio de la competencia. Obtener una buena entrada de dinero a cambio de ser grabado con otros hombres haciéndose cosquillas parece mil veces menos arriesgado y comprometedor que grabarse teniendo sexo con hombres. Dinero fácil y un viaje a Los Ángeles.

That escalated quickly

Farrier publica su incidente en un blog. En breve JOM lo contacta por correo electrónico para advertirle que se detenga o se atenga a las consecuencias legales, todo en un tono homófobo e intimidatorio. Tres representantes de JOM viajan a Nueva Zelanda para “resolver” el asunto pero todo se arruina en cuanto notan que están siendo grabados.

En medio de más amenazas y con el apoyo del productor Dylan Reeve, Farrier viaja a Los Ángeles solo para que le cierren las puertas en JOM. Así que decide aprovechar el viaje para contactar a ex participantes del concurso. Descubre que varios han sido amenazados por los productores no solo con difundir sus videos entre familiares, amigos, escuelas y lugares de trabajo, sino también con acusarlos de  homosexuales, desviados o pervertidos. Sin el consentimiento de ellos, los videos de “audiciones” han sido publicados en la red, al parecer como represalia por haberse atrevido a hablar mal de la compañía. A algunos les ha costado sus trabajos y su reputación.

Además, aunque la industria pornográfica suele ser un jugoso negocio, en JOM el modelo no esta del todo claro. Aparte de la intimidación, lo cual esta definitivamente mal, al parecer estos videos solo son producidos para cierto tipo de clientes “privados”. Si no parece ser algo tan redituable, entonces ¿quién esta financiando las actividades de la empresa?

50 sombras más oscuras

Resuelto a contestar esas preguntas, Farrier escarba un poco más y se topa con la historia de David D’Amato, un personaje que se vio envuelto en escándalo a finales de los 90’s. Resultó que se hacía pasar por una chica estudiante en antiguos foros de Internet (usando los alias Terri Tickle y Terri DiSisto) para obtener videos de tickling de hombres jóvenes, algunos incluso menores de edad.  El modus operandi era muy parecido al de JOM: contactarlos, pagarles por grabarse en videos de cosquillas, y luego, cuando ya no querían continuar, amenazarlos. Pero había un detalle aún más perturbador: D’Amato era en ese entonces vicedirector y orientador de una escuela secundaria de Nueva York.

Corre el año 2001. D’Amato va a juicio y sale bien librado acusado de cargos menores. Resulta que su padre era cofundador de una de las firmas de abogados más importantes de Nueva York. Solo recibe una multa y una condena de 6 meses de prisión que cumple desde una casa mientras se le permite, sorprendentemente, ¡atender estudios en la facultad de derecho!

El siguiente paso es atrevido y el más cuestionable del documental. Farrier cree que detrás de JOM esta D’Amato. El sustento de su afirmación viene de comparar algunas direcciones físicas de los documentos sobre D’Amato y hallar que coinciden con oficinas y abogados de JOM. El financiamiento de JOM provendría de una sustancial herencia que su padre le ha dejado a D’Amato. Así parece ser que por años, oculto con astucia – primero tras un perfil falso y luego tras una dudosa compañía – y cobijado bajo la firma legal de su padre, D’Amato ha conseguido satisfacer sus caprichos sexuales. Casi al final del documental, Farrier ubica y sigue a D’Amato para encararlo al salir de una cafetería pero lo único que recibe son más amenazas. Antes de regresar a Nueva Zelanda, Farrier llama por teléfono a la madrastra de D’Amato y sin darle muchos detalles del objetivo de su investigación logra obtener algunas respuestas que parecen confirmar que todo lo que Farrier ha descubierto es verdad.

Conclusiones

D’Amato falleció el pasado 13 de marzo de 2017, pero JOM no desapareció (¿confirma esto que ambas partes no estaban relacionadas o que D’Amato no era la única cabeza?). Ambas partes intentaron boicotear las presentaciones especiales del documental en 2016 y negaron las acusaciones así como el supuesto vínculo entre ellas. En una de las páginas de JOM se lee: “Hemos producido videos (de cosquillas) por más de 20 años para clientes privados y para websites”.

Termino de ver el documental y me recuerda mucho a Capturing the Friedmans, uno de mis favoritos. La historia me parece tan intrigante que creo que podría ser la fabulosa trama de una próxima película. Aún así, si algo he aprendido de los documentales, es que, por muy bien investigados que parezcan, uno nunca debe asumirlos como una especie de verdad absoluta. Tampoco ayuda en estos casos tener una visión de blanco y negro, sino más bien conviene reflexionar sobre la compleja conducta humana. Nos queda la sensación de que D’Amato es el malo de la película pero ¿quién era en realidad? ¿No podía haber admitido sus gustos y hacer lo mismo sin caer la intimidación? El peso de la sociedad, para bien o mal, es enorme. ¿Cuántos D’Amatos más hay así por el mundo? Personas que mantiene un bajo perfil, procuran llevar una vida corriente y pasar inadvertidas pues saben que en ello radica el que puedan continuar con sus fechorías… hasta que alguien se topa con su historia.

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Libros

La banda de los niños

Si mueres a los 90, centenario. Si mueres a los 20, legendario

Antecedentes

Hace unos 7 años leí Gomorra, una historia que sentía sorprendente pero sobre todo tan distante. Roberto Saviano expuso a la Camorra y se ganó la atención del mundo (con mis aplausos incluidos) a costa de su libertad y un precio por su cabeza. Lejos estaba yo de imaginar que los siguientes años convertirían a México en referencia del narcotráfico, que la violencia y la inseguridad acompañada de miles de muertos nos pondría en las listas de los países más violentos del mundo y que lugares tan cercanos como Ecatepec se convertirían en los peores para vivir.

En 2014 leí CeroCeroCero, justo después de un sexenio que inició una guerra feroz contra el narcotráfico que no acabó bien. Ilusamente creíamos que las aparatosas cifras de muertos iban a bajar pero no sería así. Bajo vigilancia con escolta permanente, Saviano se dedicó a bosquejar un mapa mundial del narcotráfico que abría su telón con México y cuyo objetivo primordial era convencernos de una terrible pero posiblemente única salida: necesitamos sacar las drogas de la ilegalidad. Desde el enfoque de la salud y el ético, esta propuesta siempre genera demasiada incomodidad; pero cuando se entiende el narcotráfico como probablemente el negocio más redituable del mundo, entonces debemos regresar a nuestras clases de economía y abordarlo desde una perspectiva de mercado. Las restricciones, junto con la guerra anti-narco solo han conseguido elevar el precio del producto, la oferta, en medio de un mercado que lo demanda fuertemente y que esta dispuesto a pagar lo que cueste. La legalización no resuelve los problemas milagrosamente, pero si puede contribuir de manera notable en disminuir los enormes flujos de dinero que manejan los capos y que les permiten comprar desde armas hasta las más íntegras conciencias. Tampoco reduce la cifra de muertos por consumo de drogas, es más, de entrada posiblemente la incremente (reduciendo irónicamente la demanda), pero es diferente lamentarse por un drogadicto que no la libró, aunque sea tu hijo, a lamentarse porque tu hijo se encontró en medio de una balacera regresando de la escuela y acabó tendido en el pavimento.

De Pantaleón y las visitadoras a Nicolás y su banda

La banda de los niños es el más reciente trabajo de Saviano. Ubicada en Nápoles, la novela se inspira en personajes reales, en su mayoría menores de edad. Casi a todos nos venden la idea de que la fama, el dinero y el poder son sinónimos de la felicidad y en algunos ambientes la manera más fácil de obtenerlos es involucrándose en el tráfico de drogas, la extorsión u otros negocios ilegales. Para la gente sin escrúpulos que abunda en estos negocios, los niños representan un gran atractivo: su falta de madurez los hace fácilmente manipulables, temerarios e incluso crueles, su vigor juvenil es envidiable y por si fuera poco, cuando son capturados la Ley suele darles un castigo más suave. Para Saviano, son como peces jóvenes que embelesados por los destellos de las luces de las paranzas, las barcas de pesca que usan lámparas como señuelo, se acercan para acabar capturados en redes. Tan directa es la metáfora que la palabra italiana paranza también se entiende como “banda de niños de la camorra”.

Recuerdo que en la universidad me dejaron leer Pantaléon y las visitadoras para identificar las fases del proceso administrativo en aquel extraño servicio de prostitución que el capitán Pantaleón Pantoja tiene que montar para desfogar las ganas de los soldados del ejército de Perú. Algo similar sentía mientras leía La banda de los niños. Nicolás, el jefe de la banda, es el “empresario” atrevido y visionario. Su sueño inicial es conseguirse un acceso permanente en el exclusivo reservado del Nuovo Maharaja, un lugar de moda con protección de la mafia, y poder llevar ahí a sus amigos y su novia Letizia cuando se le antoje. Su ambición de inmediato le permite ubicar un “área de oportunidad” cuando surge un vacío en “el mercado” como resultado de algunos movimientos de las familias que controlan el negocio de las drogas. Lo que sigue es una historia de ascenso al poder con chiquillos que no alcanzan aún los 20 años y que posiblemente no llegarán a los 30. Qué importa, como dice la frase inicial, lo corta que sea la vida mientras consigan convertirse en leyenda.

El final es bueno y brusco, aunque tampoco inesperado. La banda y las demás mafias se rigen por sus propias reglas. La traición es un pecado, pero con frecuencia también el camino más común para hacerse del siguiente nivel. La historia termina con una “empresa” consolidada: ha nacido una nueva banda… y busca venganza.

Hemos perdido la batalla

Excepto por algunos detalles mínimos, tenemos que asumir que Nicolás es uno de esos “árboles que nació torcido”. Saviano no se preocupa en darnos demasiados detalles de él ni de los demás chicos. Ni antecedentes ni motivos. En ese sentido a los personajes les falta algo de profundidad. Quizá todas estas carencias sean intencionales y su ausencia se deba a que cada uno de nosotros puede tratar de inferirlas. Basta con mirar a nuestro alrededor…

Gabriel Retes en Bienvenido Welcome ya comentaba que el cine (junto con los demás medios de comunicación) y la realidad son parte de un bucle infinito que se retroalimenta de continuo:  el cine es un reflejo de la realidad y la realidad con frecuencia adopta lo que el cine dibuja. En mi colonia, la serie de moda es “El señor de los cielos”. Chicas y chicos, con un elevado porcentaje de deserción escolar, encuentran en sus personajes los rol model a seguir. De igual forma, las bandas italianas se inspiran en series como Gomorra de la cual el mismo Saviano es guionista. Remedio y mal juntos. Quizá debemos replantear el asunto, quizá hoy ya no aplaudo tanto a Saviano que sin remordimientos celebra el éxito de su serie que estrena la tercer temporada y que parece que hoy aprovecha su condición para hacer un gran negocio.

En mi intento por aportar siempre he intentado dar algo de ayuda a los jóvenes de mis alrededores. En especial a aquellos que la tienen más difícil. Los resultados han sido agridulces y últimamente se ven estorbados por este pensamiento recurrente: estamos luchando una causa perdida.  En general, en la colonia, las familias con educación y un nivel medio tienen entre 0 y 2 hijos, las familias de bajos recursos y poca educación tienen en promedio 4 hijos. La mayoría de estos hijos repetirán el mismo patrón de la familia que vienen. No se necesita ser un gran matemático para darse cuenta que estamos rebasados y difícilmente parece haber una solución. Esta desproporcionada cantidad de adolescentes solo termina engrosando las filas de una sociedad cada vez más endeble. ¿Llegaremos a un punto donde tengamos que volver a la ley del mas fuerte? ¿Existe un punto de no retorno? Mi mejor apuesta es imaginar que se trata de esas crisis que tienen que llegar a su punto más bajo y tronar para dar paso a algo nuevo y seguramente mejor, aunque seguramente muchos de nosotros ya no estaremos vivos para ese entonces.

Ilustración: La banda de los niños del periódico República

 

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Sueños: Sushi con mujer sexy.

Van dos veces que sueño la siguiente historia. Ambas versiones no fueron idénticas pero sí bastante similares. En ambas me encuentro caminando por algunas calles de la colonia donde vivo y de pronto me topo en una calle, medio escondida, un negocio que vende sushi. En una colonia tan pueblerina y tradicional como la mía, donde lo más exótico que tenemos es la comida china, esto por sí mismo es una rareza.

Por el contrario, yo amo el sushi y no puedo evitar detenerme a husmear el lugar, revisar la carta y probarlo. El local en ambos casos es chico y muy colorido, quizá parecido a un food truck pero no lo es. Hay una barra y algunos bancos altos. Me pido algo y resulta ser bastante bueno, como siempre, termino disfrutando cada bocado e ignorando mi alrededor hasta que alguien me llama.

Se trata de una chica, en ambos casos morena y bien formada, quizá algo afroamericana pero definitivamente latina y de cabello corto. No recuerdo lo que dice, solo el cómo lo dice. Su lenguaje corporal es evidentemente sexual. Viste short y blusa de tirantes. Tiene la pierna cruzada y se acaricia el cabello mientras me mira a los ojos. Todo es un esterotipo. Yo solo quiero disfrutar mi sushi, ella seguro quiere más que solo platicar. Me siento profundamente incómodo.

Despierto.

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My life, Relatos

Sueños: Pavo

Te soñé a ti, Pavo, así flaquito, con tu pantalón de mezclilla azul y tus manos en los bolsillos, con tu camisa cuadrada, tus lentes negros y redondos y tus cabellos relamidos con gel. Llegaste a la casa mientras yo estaba en aquel cuarto lleno de cachivaches y unos sillones que improvisaban la sala a la que bañaba una deprimente luz amarilla. Adentro, sentados, estaba la familia A. Había venido a desahogarse y yo, como ya es costumbre, ejercía mi profesión de psicólogo frustrado.

Josué, sentado, con los brazos apoyados en sus piernas y la cabeza agachada le pedía disculpas a su esposa Julia y a Diana su hija, por cómo se sentía últimamente y su actitud de derrotado ante la vida. Ellas escuchaban, igualmente cabizbajas y con las manos frotando sus ojos para intentar contener las lágrimas. Yo estaba sentado al lado de Josué, ellas ocupaban cada una un sillón diferente. Afuera en el patio jugaba Cristi, la hija de Diana de unos 6 años de edad. Caminaba explorando los rincones de la casa mientras balbuceaba algún tipo de canción.

Tú llegaste, Pavo, y mi padre te hizo pasar, te indicó dónde estaba y te encaminó hacia el cuarto sin siquiera consultar si se podía. Yo te alcancé a ver antes de llegar a la entrada del cuarto y mostré en mi rostro una breve sonrisa. Raro en ti, aquella sonrisa peculiar, tan tuya y que daba por sentado no apareció, en su lugar hubo una risa mínima y de inmediato agachaste la cabeza. Era claro que algo había pasado y me hubiera encantado atenderte al momento pero dejar a aquella familia en ese momento habría sido más que grosero. Por eso en cuanto entraste a la habitación levante la mano haciéndote la seña que vinieras y luego palmeé el  lado derecho del sillón para que te sentaras junto a mi. Una vez sentado, te extendí la mano para saludarte y tu accediste.

El tiempo ahora parecía correr más lento, o quizá igual pero con un sabor a desesperación. Tú te relajaste y extendiste tus piernas mientras tu espalda se resbalaba para formar un triángulo con el sillón y tú cabeza apuntaba hacia el techo. Ni siquiera prestabas atención a la conversación pues tu único interés parecía ser cuándo iba a terminar. Y de pronto te pusiste de pie sin decir nada y caminaste rumbo al patio.

Diana salió al oír silencio, estábamos tan absortos que no lo habíamos notado. En el patio el nombre de Cristi se pronunciaba con un tono cada vez de mayor desesperación. Me levanté de inmediato para buscar a mis papás. Ni tú ni Cristi se veían por algún lado. Mis padres salieron completamente ignorantes de la situación. No sabían nada y no habían despedido a nadie. La familia A entraba en pánico y a mi me invadía una extraña sensación de miedo y culpa mezclada con coraje.

¡Maldito Pavo, te habías llevado a Cristi!

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Libros

De qué hablo cuando hablo de escribir

Dice Daniel Zavala (@Siedrix) que su método para cocinar consiste en leer una receta de Internet, grabarse con una GoPro ignorando la receta y haciendo lo que se le dé la gana y si el resultado es bueno, entonces ver la grabación y anotar la receta. Ignórela, si gusta, la próxima vez que cocine y repita ad infinitum.

Convertirse en escritor (literario) bien puede asemejarse a ese proceso. Uno va a encontrar muchas recetas en forma de libros, experiencias y blogs. Habrá algunas coincidencias pero también grandes discrepancias. Al final te darás cuenta que tendrás que construirte tu propia receta mediante un proceso a prueba y error.

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Una de esas recetas es “De qué hablo cuando hablo de escribir” de Haruki Murakami cuya traducción recién nos ha llegado al español. Lo siguiente es un breve resumen del libro.

Capítulo 1: De vocación, novelista…

Dice Murakami que cuando un escritor intenta incursionar en el terreno de otro, llueven las críticas. Pero si algún amateur de otra profesión incursiona en la novela, entonces es bien recibido. La diferencia quizá se deba a que escribir una novela puede ser fácil, pero sobrevivir y permanecer vigente no lo es. El amateur no representa en ese momento una amenaza. También dice que escribir novelas no es para “los extremadamente inteligentes”, los que suelen escribir de forma concisa y directa pues su preparación los ha acostumbrado a transmitir el mensaje de la manera más simple y lógica y por lo tanto se alejarán de la narración, elemento fundamental del escritor. Aunque el trabajo de escritor pueda considerarse innecesario y el proceso de escribir una novela algo “torpe”, lento y fastidioso, esta labor aporta al mundo, según sus palabras, “un elemento de equilibrio sin el cual se deformaría sin remedio”.

Capítulo 2: Acerca de cuándo me convertí en escritor

Nos narra sus inicios, llenos de apuros y dificultades que al final reconoce fueron “de invaluable aprendizaje”. La idea de volverse escritor llegó en abril de 1978 en un partido de béisbol. Su primera obra nacería meses después: Escucha la canción del viento. Insatisfecho con el borrador descubrió que escribir en japonés, su lengua materna, le daba demasiada libertad; pero que si escribía en inglés sus posibilidades se reducían y lo obligaban a escribir en frases cortas, con una estructura gramática más simple. Ahí encontró un estilo propio con el que reescribió Escucha la canción del viento. Para los críticos aquello fue una ofensa a la lengua japonesa.

Capítulo 3: Sobre los premios literarios

Sobre los premios literarios, Murakami dice que no le importan, que son engañosos y que con frecuencia aportan más cosas malas que buenas. Su carácter solitario lo mantiene alejado del mundo literario y los concursos donde varias ocasiones ha sido invitado como juez. Lo que importa son los lectores y ellos son los verdaderos jueces. “Si una obra es buena de verdad, todo el mundo la recordará y habrá superado así la prueba del tiempo”.

Capítulo 4: Sobre la originalidad

¿Qué hace original una obra? Para Murakami, debe cumplir con los siguientes requisitos: 1) Tener un estilo propio, diferenciado de los demás. 2) Ser capaz de superar ese estilo peculiar a medida que pasa el tiempo. Debe crecer y evolucionar. 3) Con el paso del tiempo debe tener la fuerza para convertirse en estándar, en norma. En muchos casos esto obliga a romper con los lineamientos establecidos y en Japón, donde la cultura se rige bajo un principio de armonía y uniformidad, esto suele producir un fuerte rechazo. “La originalidad es algo fresco, enérgico e inconfundiblemente propio”.

Capítulo 5: Ahora bien, ¿qué escribo?

¿Qué hábitos o entrenamiento pueden ser útiles para convertirse en escritor? De entrada, leer mucho. También evitar sacar conclusiones precipitadas o rotundas, esa labor le va mejor al periodista, al crítico u otro estudioso. El escritor espera, no hace juicios de valor fácilmente. Por otro lado, debe aprender a acumular los materiales de la realidad tal cual. Lo que más le ayudará será coleccionar elementos útiles, detalles concretos y almacenarlos en una “taquilla mental” listos para enlazarlos al escribir una historia. En conclusión, el que aspira a escritor debe ser un observador capaz de ver en el mundo que lo rodea “piedras preciosas en bruto tan atractivas como misteriosas”.

Capítulo 6: Que el tiempo se convierta en un aliado …

Escribir una novela es un trabajo que requiere tiempo, disciplina y perseverancia. El método de Murakami es más o menos el siguiente: completar 10 páginas al día y cuando la novela esta terminada, prosigue una serie de dos, tres o más reescrituras separadas por tiempos más o menos largos de descanso. Es después de esto que llega el momento de pedir una tercera opinión y entonces … más reescritura. Él mismo admite: “habrá lectores a los que les guste […] y otros a los que no”.

Capítulo 7: Una infinita vida física e individual

Escribir novelas es un trabajo solitario. Una novela larga, para Murakami, se traduce en uno, dos o hasta tres años con mucho tiempo detrás de un escritorio y jornadas que inician en la madrugada y se prolongan cinco a seis horas. “La sobriedad y monotonía resultan imprescindibles si uno quiere escribir”. ¿Cómo se consigue la persistencia? “Logrando que el cuerpo se convierta en un aliado”, dice él y añade que “la agilidad mental y la flexibilidad espiritual” están ligadas a la fuerza física. Correr y nadar le han resultado los perfectos aliados. Vivir plenamente implica “cuidar el cuerpo, la estructura física que guarda nuestro espíritu, y avanzar firmemente con él hacia adelante, paso a paso”.

Capítulo 8: Sobre la escuela

¿Hasta qué punto la escuela le fue útil como escritor a Murakami? En poco. En general, su sentir es que perdió demasiado tiempo memorizando cosas absurdas y aburridas en lugar de aprovechar otras oportunidades, encontrar sus fortalezas y explotarlas. La intención no declarada de la escuela es convertir a los estudiantes en ovejas que resulten fáciles de manipular y extiende ese mismo sentir a todo aspecto del sistema social de su país. El sistema educativo debería dejar espacio para que las personalidades de los estudiantes encuentren un camino propio, una forma de vivir, uno que no aplaste la imaginación.

Capítulo 9: ¿Qué personajes crear?

Sobre los personajes de las novelas, Murakami reconoce que casi nunca se basa en personas reales y si lo hace, los transforma casi por completo. Más bien, extrae en automático información archivada en distintos compartimientos de su cerebro y la combina para formar un personaje según lo demande su historia. Eso sí, es imprescindible conocer a muchas personas, no a fondo, pero si en su apariencia, forma de expresarse y actuar. En un principio, sus relatos fueron siempre en primera persona del singular masculino. Con el tiempo comenzó a experimentar con otros recursos: narradores y terceras personas. Por lo general, cada que empieza una nueva novela, Murakami se pone uno o dos objetivos concretos, casi siempre de tipo técnico, que le planteen algún desafío. El escritor debe crear personajes que parezcan reales y resulten interesantes, atractivos y autónomos. Si estos de verdad están vivos, a partir de cierto momento terminarán por moverse solos a la par de la historia o inclusive hasta tomaran de la mano al autor para llevarlo a lugares insospechados.

Capítulo 10: ¿Para quién escribo?

En pocas palabras, escribe para sí mismo, para sentirse bien. Cualquier acto de creación tiene una intención de curación o de corregirse a si mismo. Murakami escribe sin pensar en un lector en concreto, quizá por eso se considera un escritor intergeneracional. Aún así, en momentos escribe para un lector imaginario sin edad, profesión o sexo lo importante es que ese lector este de algún modo conectado a él. Las críticas duras le duelen, las positivas le animan y siempre se siente satisfecho cuando alguien afirma que alguna de sus novelas le ha aportado algo positivo. El trato con sus lectores es escaso y limitado, pero cuando lo hace, procura que sea bastante personal. Agradece a los lectores sinceros que le dicen “Me ha desilusionado mucho si nuevo libro”, es señal de que existe cierta confianza. Si un libro no les ha gustado, desea de todo corazón que el siguiente si lo haga.

Capitulo 11: Salir al extranjero. Nuevas fronteras

Es un resumen de cómo se dio a conocer al mundo y llegó a ser escritor de best sellers. El primer gran paso fue Nueva York. Su idea de probar suerte en Estados Unidos se debió por un lado a que Japón vivía un boom económico y solo se hablaba de dinero y por otro lado se debió a la mala crítica que continuamente recurría a atacar su vida personal más que sus novelas. El éxito en Estados Unidos curiosamente también se tradujo a una gran aceptación en toda Europa y Rusia. Con los países asiáticos el éxito se mantuvo al margen. Murakami esta convencido que las editoriales y personas con las que se asoció, incluyendo traductores, son los grandes responsables de dicho éxito. Quizá por todo eso se siente más obligado a atender apariciones en el extranjero que en su propio país. Aún así sabe que nunca dejará de ser un escritor japonés. “Resulta extraño, pero me fui de Japón porque quería escapar de mi país natal y de sus rígidas estructuras, y al final no me ha quedado más remedio que establecer una nueva relación con mi país de origen”. ¿Queda alguna frontera a vencer? Sí. Murakami se considera un escritor en su punto medio del proceso de evolución. Ya se afianzó en Japón, ya salió al extranjero. Ahora le falta llegar a la lejanía, a territorios nuevos y desconocidos sean estos geográficos o bien las profundidades de sí mismo.

Conclusión

Como mencioné al principio, es la “receta” de Murakami para ser escritor y no es única. Puede o no funcionar para otros. Los primeros capítulos me parecieron un desembocadero de quejas de alguien que afirma que la crítica no le importa pero al final le tiene que dedicar muchas páginas. De igual forma, difiero con algunas de sus ideas sobre la escuela, me parece que pese a lo cerrada que pueda ser, al final termina aportando una disciplina así como un conjunto de habilidades que serán muy útiles para el escritor, desde el simple hecho de aprender a leer y escribir hasta la comprensión de textos y técnicas de estudio. Tampoco me parece que el ejercicio o la salud vaya siempre de la mano con la labor del escritor, hay varios escritores que en definitiva no siguen este patrón.

De las cosas con las que si estoy de acuerdo es que el escribir debe hacerse hasta cierto grado para uno mismo siempre. Uno siempre será el primer lector (y con suerte también el mejor crítico). En mi caso, con frecuencia regreso a releer mis entradas para revivir recuerdos o descubrir cómo he cambiado mis ideas, en ese sentido me doy por satisfecho incluso en entradas que son muy poco leídas. Aún así supongo que en determinado momento uno tiene que voltear a ver a los demás y encontrar ese punto donde uno sigue disfrutando de escribir y ha encontrado un grupo de lectores que disfrutan de tu estilo. En el aspecto de la interacción social tenemos a un escritor que prefiere la soledad y vivir alejado de los reflectores, algo que también me hace sentir muy identificado.

Entretenido mas no indispensable. Este libro es producto de la necesidad de Murakami de poner por escrito sus reflexiones que rodean su trabajo como escritor. Las ha escrito de manera espontánea a lo largo de varios años. Es un conjunto de temas que ya ha dicho en otros lados y no pretende convertirse en un manual. Es “algo personal” y “casi egoísta” dice él. Pero si a alguien le sirve le alegraría mucho.

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Entretenimiento, My life

13 Reasons Why

– Yo tanto que le digo a la flaquita que no me lleve y ellos que hasta van a buscarla.

Hace casi tres semanas, mientras comía unas quesadillas (sin queso) en un puesto de la colonia, escuchaba la plática del momento con algunos eventos de la localidad. Una señora ahí presente venía de un entierro muy particular: un chico de 15 o 16 años que se había suicidado. La ‘doña de las quecas’ pronunciaba las palabras con las que comencé esta entrada.

Con el pasar de los días me enteré de otros detalles: su nombre, que al parecer tenía muchos problemas familiares y que era un buen amigo del hijo de una conocida. Incluso se hablaba de otro caso parecido en la colonia pero no pude confirmarlo. De cualquier forma quitarse la vida no deja de ser un hecho trágico y lamentable que retumba en lo más profundo de nuestra sociedad y nos embarga de culpas, y más cuando se trata de adolescentes.

Por trece razones

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Este suceso coincidió en vida con el momento en que veía 13 Reasons Why, la polémica serie de Netflix de la que ya se ha dicho mucho y tampoco planeo agregar nada nuevo. Hannah Baker, una joven estudiante de preparatoria, se ha suicidado no sin antes dejar su testimonio en 13 grabaciones en casetes (7 en total, una grabación por lado) explicando las razones que la han llevado a tomar dicha decisión. Cada lado va dedicado a una persona, una razón, un culpable.

Personalmente quedé muy satisfecho con la serie. Su formato que brinca entre presente y pasado y el suspenso que convierte a cada cinta en una pieza del rompecabezas resultó infalible para atraparme. La música y el variopinto de los personajes deja en mi una serie que no me importaría volver a repetir. Sin embargo, mientras veía esta serie de corte juvenil, la pregunta que me hacía era “¿Es realmente para los jóvenes?“.

Para empezar, Hannah esta (estaba) mal. La prueba más contundente es lo que pasa después de su muerte, lo que el espectador ve, donde queda claro que había una salida. Siempre la hay. Y que su partida solo ha dejado algo peor. Eso es lo que vi yo a mis 36 años ¿Pero llega a esa misma conclusión el adolescente? La cuestión se ha convertido en uno de los asuntos más discutidos de la serie. Aunque el material extra (“Beyond the reasons”) explica que el trabajo contó con el auxilio de psicólogos y especialistas y lo han acompañado de una campaña anti-suicidio, varias voces advierten que el efecto en los jóvenes pudiera ser exactamente lo contrario: la glorificación del suicidio y la idea de que es necesario un sacrificio de tal magnitud para ser oídos. La conclusión es, si al joven se le permite verla, la supervisión no esta por demás. Y por supuesto, no crea que una serie va a hacer el trabajo que a usted como padre le corresponde.

Hay una escena al comienzo donde vemos cómo una inocente fotografía se filtra en toda la escuela, en otra aparece un listados que incluye nombres catalogando los mejores atributos de las chicas incluyendo la del mejor trasero. Estos ejemplos me recuerdan una frase a la que seguido recurrimos los adultos: “sé lo que estas pasando, yo también fui joven”. Realmente no. El mundo de los jóvenes de hoy es muy diferente y posiblemente más complejo que el que vivimos nosotros. Usted no vivió en una época donde todos llevaban celulares a la escuela y donde algo puede hacerse tan viral y devastador en cuestión de minutos. El hecho de que Hannah utilice cintas es su forma de mostrar esa inconformidad con el mundo tan tecnológico y escaso de privacidad que vivimos. Quizá usted se defendió de la violencia escolar ‘rifándose un tiro’ a la salida de la escuela, su hijo quizá no pueda librarla igual si su oponente trae un arma, algo por desgracia cada vez más común. Los tiempos han cambiado.

Una historia demasiado personal

Hola. Quiero decirle que lo quiero mucho y que a lo mejor ya nunca nos volvemos a ver …

Quiero concluir con una experiencia personal que tuve esta semana y que es al final de cuentas la mayor razón por la que decidí crear esta entrada. En vista de lo íntimo que es para mi y el apreció que le tengo a todos los implicados, omitiré la mayoría de los detalles. Desahogarme quizá sea la razón de ponerla por escrito.

Esta semana un buen amigo joven se intentó suicidar. A pocos segundos de hacerlo me llamó al celular para despedirse y decirme, en parte, las palabras que cité arriba y que sin duda no podré olvidar en mucho rato. Me invadió un dolor terrible y sentí cómo mis piernas se querían doblar. Tratando de mantener la calma le pedí que desistiera y que me dijera por favor dónde estaba. No logré disuadirlo. Hoy esta vivo por un verdadero milagro y de la manera más literalmente, un minuto ha hecho la diferencia. Un minuto más y él ya no estaría aquí. Y claro, yo estaría devastado. Me parece tan irreal.

Hoy celebro que esta vivo y tiene una segunda oportunidad. Ya se esta atendiendo y quiero creer que lo peor ya pasó. Ya he podido platicar con él y se esta abriendo bastante bien. “Gracias por haberme llamado ese día”, le dije, “Nunca dejes de hablarme”.

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