Lo que pienso

De dominación y sumisión


A raíz de un comentario de Kirai, me compré el libro del Anatomía de la Dependencia, de Takeo Doi, psicólogo japonés. Aunque espero publicar otra entrada cuando termine del leerlo, el libro se centra en el sentimiento de ser dependiente o sumiso (los japoneses tienen una palabra para referirse a ello: amae). Takeo parte de este concepto para explicar diversas aspectos muy significativos y propios de la cultura japonesa y concluye afirmando que en dicho concepto radica la esencia de la cultura japonesa. Sin embargo, Takeo también afirma que dicho sentimiento es universal y que todo ser humano en diversos, si no es que en todos momentos de nuestra vida, jugamos un papel que tiene que ver con la dependencia. De pronto me parece que todo se puede explicar desde el punto de vista de dominados y sometidos. Y es que estemos hablando de cosas tan burdas como el sadomasoquismo o BDSM o cosas tan tiernas como la madre amamantando a su criatura, los dominadores y los sumisos parecen aparecer en todo tipo de relación huaman a mayor y menor grado. Y es que sinceramente quién de nosotros no ha experimentado a diversos grados este tipo de dependencias: la necesidad de ser apapachado y querido, el novio(a) que se autoatormenta con un amor mal correspondido o hasta la necesidad casi morbosa de dar ordenes y sentirse lider.

Recientemente leía sobre el éxito de algunas personas que subieron sus videos a YouTube para anunciarse para dar apoyo moral a quien quisiera. La idea era simple, en el video daban su número de teléfono y se ofrecían a ser “todo oídos” y disponer de todo el tiempo que quisieran. De la noche a la mañana se linea telefónica estaba saturada. Sencillamente no podían darse abasto de la cantidad de llamadas que recibían. El éxito: debajo de la necesidad de ser escuchado se esconde un fuerte sentido de dependencia.

A todo esto se añade el caso del chico Mentos, Trevor, un becario contratado por la compañia de dulce Mentos para dar un placer casi morboso a los internautas. Su trabajo: hacer lo que los usuarios le pidan. Claro, y como es obvio, realmente no hace TODO. En realidad hace cosas muy bobas, graciosas o absurdas. No es la primera vez que se aplcia esta fórmula, ya otros han hecho lo mismo y el éxito ha sido el suficiente como para volverlo a repetir. Cuál es el atractivo nuevamente: dominados y sometidos.

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