Lo que pienso

Imágenes traumáticas


“Una imagen dice más que mil palabras” y lo que es más puede habitar nuestras mentes por el resto de nuestra vida. Las agradables que bien, pero las desagradables que feo vivir con ellas. Aún así hoy me ‘abro’ un poco (esperando su respeto y compresión) y comparto tres de estas últimas que me acompañan y que aún me cuesta trabajo afrontar por la madeja de sentimientos que me invaden al evocarlas.

La primera tiene que ver con “Chance”, un perrito corriente que le regalaron a mi madre y que luego de convencer a mi padre de quedárnoslo decidimos que “Chance” era el nombre apropiado, nombre que copiamos de un perro de una película de Disney (no recuerdo el nombre). Lo triste llegó un viernes cuando todos estábamos ocupados y no nos dimos cuenta que Chance se nos salió a la calle. Estudiaba yo cerca de la ventana cuando oí que los vecinos jugaban con alguien y entonces paso por mi mente que sería buena idea echar un vistazo para ver si no era Chance. Me dije a mis adentros “ahorita”, pero en menos de 5 minutos un imbécil en su carro pasó como loco y de pronto solo oí a los vecinos insultando al chofer. En ese momento sentí desfallecer, me asome a la calle y ahí estaba Chance atropellado aún moviéndose ligeramente. Alterado y hasta “ido” salí con mi cuñado a recoger al perrito en una bolsa. Su cuerpo aún se sentía caliente. Jamás me perdonaré semejante descuido. La imagen formó una cicatriz en mi mente junto con su correspondiente sentimiento de culpa. El nombre de “Chance” quedo más que maldito para cualquier otro perro en la familia.
La segunda vino un viernes por la noche cuando reciente inició la guerra en Irak. Miraba las noticias del viejo Canal 40 y Ciro y Denisse hablaron de un video publicado en Internet donde se decapitaba a un rehén. Acto seguido proyectaron el video el cual jamás imaginé que dejaría completo y con audio. Como película snuff, el rehén se identificó ante las cámaras (ciudadano estadounidense) y acto seguido los encapuchados detrás de él le sujetaron mientras que otro salvajemente le cercenaba la cabeza y el rehen gritaba. Los gritos concluyeron mucho antes de que el encapuchado terminara de desprenderle la cabeza por completo. A esas alturas yo estaba más que alterado y cuando terminó estaba convencido de que nunca debí haberlo visto. Esa noche fui a la cama sin poder olvidar las escenas y hasta la fecha las recuerdo.
La tercera y última vino el miércoles de la semana pasada cuando venía de regreso de Centro Comercial Santa Fe a Torre Lexus oyendo mi iPod y desconectado del mundo. En el trayecto hay un terreno baldío lleno de pasto y delimitado por una cerca de láminas. Pasé rápido y vi lo que me pareció un joven tirado ‘descansando en el pasto’. Segui de largo, pero en eso oigo a un chavo que camina al lado mío decir: “Que gacho, que mala onda”. En ese momento regreso a la realidad y percibo que hay unas cuantas personas en el entorno. Doy la vuelta y vuelvo a mirar al joven “que descansaba” y entonces me doy cuenta que se trata de un joven con pantalón de mezclilla y playera blancos pero bañado de sangre. Todavía con vida veo su rostro de desesperación y de muerte anunciada. Para ese momento ya estoy en shock. Me volteo y sigo caminando en completo nerviosismo con la mente embotada. Apenas y oigo que un señor intenta por el celular dar instrucciones de cómo llegar al lugar a lo que supongo es la policía. Pienso en lo complicado que puede ser en dar con una dirección en Santa Fe y concluyo que el joven acabará por desangrarse. De nuevo ya no puedo sacar la imagen de la cabeza.
Al otro día, jueves, en la mañana escucho en el noticiero de Enfoque del Grupo Radio Centro (sus instalaciones están ahí cerca de Santa Fe), que el conductor menciona el caso porque algunos de los compañeros de trabajo también fueron testigos del suceso. Me entero que el joven de unos 30 años, efectivamente murió antes de que llegara la policía. Para colmo los policías se negaban a hacerse cargo porque murió en los bordes de dos delegaciones.
Ese mismo jueves por la tarde, cuando salgo del edificio veo en la recepción un señor con el periódico “El metro” y en primera portada la foto del joven. Luego en metro Balderas ya por la noche logro comprar por tres pesos el ejemplar y busco la noticia. El cuadro se completa, al joven le robaron su camioneta y lo apuñalaron perforándole un pulmón. Desangrándose caminó unos 50 metros en busca de ayuda (lugar demasiado solitario para encontrar ayuda pronta) y solo se topó con un señor al que por coincidencia se le descompuso su camioneta y a quien le pidió ayuda ya tambaleante (yo supongo que fue el señor que oí hablando por celular). Se tumbó en el pasto y se acabó de desangrar.
El viernes con una imagen completa, al pasar por ese camino (mi camino de todos los días) respiro el olor a muerte y me percato de que efectivamente hay una traza de gotas de sangre seca por el camino como señal del angustioso viaje final de aquel hombre. Pienso en lo que me dicen algunos, ¿qué sería si hubiera pasado 5 minutos mas temprano?, ¿porqué no hice algo?, ¿porqué me invadió el sentimiento más que la razón? Al final otra imagen más que jamás podré sacar de mi mente.
Cuando me autoanalizo veo que todas estas imágenes tienen que ver con sangre y muerte. Creo que tengo que aprender a dominar más mis sensaciones ante estas cosas que no dejan de ser fuertes y dejar que mi razón no se nuble tan fácilmente. Y ahora a sobrellevar estas escenas con todo el sentimiento traumático que me generan.

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Si ven la versión ampliada de esta foto en Flickr se alcanza a leer toda la noticia.
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Aunque estas escenas las vemos a diario en los periódicos, se siente muy diferente cuando nos toca verlas en la vida real
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7 thoughts on “Imágenes traumáticas

  1. CharlyBrown dice:

    Son experiencias duras, cada día nos enfrascamos mas en ellas y se nos hacen tan cotidianas, en el caso que dices te han tocado bastante cerca, y que lamentable lo del perro. El joven de la camioneta por no dejar su camioneta, o yo que se, el caso es que le quitaron mas qu eso, la vida, y cuando esos cabrones ni siquiera se tientan el corazón para pensar en dar gracias por estar vivos. Nuevamente que poca madre, disculpa las palabras altisonantes.

    A mi el domingo me toco ver a una mujer embarazada dando los últimos suspiros, luego de ser baleada por … quien sabe quien, estaba a mitad de un partido de basket, cuando se escucharon las detonaciones, y luego..20 minutos despues, patrullas, ambulancia, pero ya nada se podria hacer.

    Es lamentable, y como bien dices, a veces las emociones nos ganan y no sabemos como reaccionar en ese tipo de situaciones.

    Saludos

  2. Pingback: Crónica de una renuncia anunciada - Tercera parte « Blagora

  3. Pingback: La filosofía de Travis Stork « Blagora 2.0

  4. daniel dice:

    hola la verda me gustaria ke pongas unos imagenes bien traumaticos lo poko ke se ve solo es algo muy comun pero seria bvueno poner eso tipo de imagenes para la gente ke le gusta ver como yo adios

  5. Mojado dice:

    Jajaja, gente buscando imágenes grotescas. No se encontraran en un blog como este, sino en filmes gore, el periodico Alarma o de plano en rotten.

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