Lo que pienso

Por favor, te lo pido, deja de fumar


Ahora que la revista Selecciones de Diciembre de 2007 y la National Geographic de Enero de 2008 incluyen un pequeño apartado sobre algunas estadísticas sobre fumar, aprovecho para comentar un poco al respecto.

Nunca he fumado, aunque siempre me intrigó el hecho de que mucha gente a quien admiraba en mis escuelas solían fumar, me preguntaba si el fumar tenía que ver algo con sus habilidades que admiraba y aunque hasta hoy no tengo una respuesta precisa me inclino a pensar que en ocasiones, sea verdad o mentira, el cigarro les servía como la perfecta muletilla para soportar largas jornadas laborales, calmar un poco nervios y estres y hasta brincarse algunas comidas. Claro, al poco tiempo quede convencido de que también hay gente que admiraba y no tenía necesidad de ese vicio.

Hoy más que nunca el vicio me molesta. No me lo tomen a mal, yo tengo familiares y amigos que fumar y que estimo mucho, pero su vicio… sencillamente me fastidia. Como saben, es poco probable que estalle enfrente de ellos y les diga que odio su vicio, me gusta pensar las cosas un poquito más y ser más sutil. Pero hoy quiero decir que en verdad y de todo corazón desearía con todas mis ganas que pararan de hacerlo. No quiero aventarme un “choro” para hablar de los riesgos que todos sabemos que causa el fumar. Tampoco quiero discutir sobre si cada quien tiene derecho a hacer de su cuerpo lo que quiera. Mucho menos voy a adentrarme en si las nuevas leyes para fumadores son tan restrictivas que se estén violando los derechos humanos o involucran algún tipo de discriminación. Yo solo quiero decirles que cuando los veo fumando me embarga, más que odio, un sentimiento de tristeza y quizá un tanto de lástima y de impotencia de no poderlos obligarlos a hacer algo en contra de su voluntad.

¿Qué porqué? Quizá se deba a que ya he visto demasiados amigos, amistades y familiares morir de cáncer. Recuerdo a mi amigo Abraham que siendo más chico que yo (menos de 20) falleció de cancer en la tiroides y estómago. El no fumaba y no sabemos exactamente qué oroginó el cáncer. Pero su muerte me dejó profundamente marcado. En el proceso llegué a sentir que él no merecía morir y que hubiera sido preferible tomar su lugar a cambio. Luego pensé en lo irónico que era que mientras la vida de mi amigo se extinguía llevándose un montón de sueños truncados y todo un futuro por delante, otros miles de personas arriesgan y exponen inutilmente sus vidas al cáncer fumando.

Otra razón por la que me siento asi es  porque creo que ya tenemos más que suficiente contaminación como para todavía aventarnos otro tanto más con la fumada. Aunque hermosos por fuera, por dentro el cuerpo es una verdadera porquería: fotos que muestran asquerosos los pulmones, un olor de humo que ya me tiene fastidiado, un aliento “arrasador”. Y lo peor: que el más afectado sea el fumador pasivo, el que le toca olerse el humo del acompañante. Asi que ahora soy muy poco disimulado a comparación de antes, cuando me aguantaba estar en una mesa con los cuates mientras el humo invadía cada rincón. Ahora casi casi pongo cara de “fuchi” cuando alguien esta fumando o minimo me aparto huyendo del humo y claro, no soy nada discreto. Y lo que si me “llena las enaguas de piedritas” es ver a los doctores fumando, es como que la mayor de las ironías.

También es una barbaridad que los medios sigan promoviendo el vicio de fumar como una “adicción con estatus social”. No hay película donde el protagonista no salga con su pose de galán o “sex symbol” con su cigarrito en la mano. El dia que de verdad se quiera promover una cultura sin tabaco, empecemos por quitar esos absurdos estereotipos que siguen teniendo tanta influencia en millones de personas.

Y ni que decir de lo económico. Fumar es tirar dinero a la basura, gastar una lanota para llenarse los pulmones de humo. ¿Qué alguien me explique que otra cosa justifica semejante proceder? Sencillamente no puede negarse que se trata de un vicio, una adicción. Claro no son pocos los que lo niegan con la clásica frase de “cuando yo quiera lo dejo”. Aténganse a las estadísticas: Solo un 5% de los que se proponen dejar de fumar lograr sostener su promesa por un lapso de 3 a 12 meses, el resto antes de los 3 meses fracasará.

Amigos y no tan amigos, familiares, que gusto me daría de que uno de estos días se pusieran tan digna meta y empezaran a gozar de los beneficios de llevar una vida mucho más saludable. Yo seguiré respetando sus decisiones, pero quizá de ahora en adelante ponga un poco más el dedo en el renglón, no quiero sentirme culpable de al menos no haberlo intentado.

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One thought on “Por favor, te lo pido, deja de fumar

  1. Umg Ajoir Ritado dice:

    E Quem é que disse que eu quero deixar de fumar?!!!… Seu prepotente fundamentalista???…
    E se eu me apetecer fumar, mesmo que num local onde não vos incomode??? O que têm com isso???… AH!!!! Já sei, só o facto de sonharem que existe algem feliz e satisfeito por se encontrar a fumar já vos incomoda não é seus prepotentes!!!

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