My life

Crónica de una renuncia anunciada – Segunda parte


“Quisiera que nos apoyaras en un proyecto en Santa Fe”. Así comenzó Antonio a plantearme la situación. Pero no tenia que darme mas detalles, mi respuesta ya era “No” para ese momento. Santa Fe será una chulada, pero a mi ese estilo de vida se me hace simplemente odioso, yo me quedo con los mortales. Pero mi negativa tenía que ver mas con la frustrante idea de invertir unas 4 horas ida y vuelta en transportarme. Más de uno me ha tildado de flojo, mediocre o mimado por esta actitud, que no he sufrido en la vida. No se hasta que grado tengan razón, yo respeto mucho a quienes se avienta hasta 6 horas ida y vuelta por que no les queda de otra. Pero, seamos sinceros, 4 horas ya es media jornada, 20 horas a la semana que nunca regresaran, si me quejaba de Sodexho (invertía un promedio de 3 horas ida y vuelta), esto me sonaba a retroceder en mis metas
Luego de mi primera negativa, Antonio insistió de nuevo, que cómo se me podría ayudar, que mi crecimiento y que si el otro. Yo seguía con mi “No”. Entonces vino el tercer intento, ahí entendí que era “Si” o “Si”. Ahora hablo de lo importante que era el proyecto, de que éramos un equipo y que lo que hacíamos no era solo por nosotros sino también por la empresa. Yo ya sabía a donde iba, al fin y al cabo no era la primera vez que lo decía. Así fue que le dije: “Esta bien, iré, por la empresa, por el equipo (porque no hay de otra y porque no me he puesto las pilas para largarme de aquí)”.
Solo acordamos ciertas condiciones, yo estaría ahí a lo mucho mes y medio (en lo que se conseguía a mi reemplazo), solicitaba ciertos días salir a las 5 (cosa que yo tuve que negociar con el cliente) y que se me proporcionara esos días servicio de taxi. La verdad es que puede haber pedido más, pero suelo pecar de tonto por ser demasiado considerado. Y bueno, como ya era costumbre, “engatuzado” el programador que “se rasque con sus uñas”. Hubo que estar “muele y muele” para lo del dichoso taxi y bueno, lo del programador reemplazo eso yo ya sabia que era una broma (hasta que no lo vieran en serio). Pero la idea no era del todo mala, había que sacarle provecho a los mismos vicios del sistema. Lejos y abandonado a mi suerte buscar trabajo fue algo fácil. Y si yo cumplía mi mes y medio y el reemplazo no llegaba, pues con la pena, pero tenia una excusa infalible. Los viajes a Santa Fe eran desesperantes, al fin me atreví a dormirme en un autobús. Solo la idea de escapar en breve me daba suficiente impulso para seguir con la rutina.

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3 thoughts on “Crónica de una renuncia anunciada – Segunda parte

  1. Aniux dice:

    Y que paso si te fuiste o no?
    Yo estuve trabajando en el primer proyecto con sodexo cuando todavia estaba solecito (#$%& vieja), en fin me hizo la vida de cuadritos, resultados= me enferme solo aguante dos meses , me sorprende que hayas estado tanto tiempo, en fin suerte.

  2. rayiceman dice:

    Hola Aniux, yo tambien conoci a ese Solecito, cómo olvidarlo, aunque con lo que vino despues creo que Sol era mucho más razonable y accesible :S Se que suena grave, pero es la verdad.

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