Nuestro planeta, Sociedad

D.F. Demasiado Feo, demasiado cochino


Oda a la basura
Tranquilamente, en mi anterior empleo, esto generamos de basura ¡en medio dia de trabajo!

12,364 toneladas de basura producimos diariamente los 9 millones de habitantes de la Ciudad de México. Solo el 15% se reciclarán.

En su entrada Basura de Ciudad, Anima platicaba sobre la implementación de un programa de separación de basura en Guadalajara. Ahi comenté que en la Ciudad de México dicho programa resultaba ser un tremendo fracaso.

Poco después la National Geographic en español del mes de julio publicó el reportaje  “DF Basurero Cotidiano” que aporta datos interesantes. Con devotos mexicanos, en algunos lugares la solución para no tirar basura es poner una “virgen espantabasura”. Funcional, práctico y vergonzoso, aunque al paso que vamos, uno de estos dias tampoco respetarán a “su madrecita” (menos lo harán los ateos, supongo).

El primer fallo en la separación de basura inicia en los hogares. Lejos de ver las ventajas ecológicas de la medida, un gran número se escuda en el hecho de que debido a falta de correcto trasporte de recolección, la basura acaba revolviéndose de nuevo. Y es que aunque son 2,500 los camiones que se necesitan, solo se cuentan con 250 y cada uno cuesta 1.2 millones de pesos.

El segundo fallo, ligado un poco al anterior, viene con la falta de seguimiento.  El programa de separación arrancó en 2003 no porque estuviera listo, sino porque nos dimos cuenta que “ahora si” los rellenos sanitarios están llegando al borde de su capacidad. El error fue que luego de más de 5 años, la dichosa “Ley de residuos sólidos” no se ha concretado a plenitud, pues aún no se cuenta con un verdadero reglamento oficial, uno que incluya, entre otras, las sanciones o delitos en que se incurriría y las multas. Es al final un mero esbozo al que dejaron pendiente como muchas otras cosas y que por lo tanto todos nos la pasamos “por el arco del triunfo”.

Una tercera razón que a mi gusto resulta la mas interesante tiene que ver con eso que no puede faltar en esta ciudad… si, adivinaron, algo de corrupción y resistencia a deshacernos de viejos vicios. Quien le quiera entrar se mete en “camisa de once varas”. Y es que cada barrendero, cada camioncito recolector es una especie de “microchangarro” que pone a funcionar un negocio que mueve segun el reportaje, alrededor de casi ¡60 millones de pesos diarios libres de impuestos! Quizá un poco exagerado para mi gusto, pero no dudo que son cantidades grandes que afortunada o desafortunadamente son la fuente de sustento de miles de personas que viven de la basura.

El negocio empieza con los ya acostumbrados 3 pesitos promedio que le damos de propina a los basureros, tan comunes que ya son practicamente obligatorios o de lo contrario hay que antenerse a las consecuencias y deshacerse de su basura por su cuenta. Ojo, esto no es necesariamente una incitación a no dar propina, en lo personal acostumbro darla sin ningún problema. Solo estamos analizando aqui como se mueve el negocio.Ahora bien, ¿que hacen los recolectores? Recuperar lo que puedan para venderlo y lo demás dejarlo en los rellenos donde miles de pepenadores harán su labor y obtendrán más dinero a cambio. De acuerdo al reportaje 1,500 toneladas de basura se venden en los puntos de recolección a diario con un beneficio promedio de 1,000 pesos por tonelada, es decir 1.5 millones de pesos, sume a esto las propinas que damos que se estiman en una entrada de 7.5 millones de pesos y a esto sume otros 50 millones de pesos que aportan unos 500,000 comercios (que dan en promedio 100 pesos diarios para que se lleven su basura). Gran total: 59 millones diarios.

Es obvio que a varios beneficiados no les conviene que esto modelo se cambie mucho. Pensemos en lo que sucede cuando el programa de separación se implementa. Mas de un ciudadano se da cuenta que puede vender los subproductos reciclables y obtener unos nada despreciables centavos por ello, el gobierno también puede llevarse su tajada teniendo un mayor control sobre los desechos. Las agrupaciones y sindicatos de basureros (que ni tenia idea de que se existieran) se manifiestan al ver reducidos sus dividendos y aseguran que con capaces de poner a la ciudad en un maldito caos higiénico (si, aún puede ser peor). Asi, un problema que tiene que ver con la salud ambiental de pronto se convierte también en un asunto de política y economía, y claro, es mejor sacrificar nuestro moribundo ambiente antes de entrarle a los catorrazos y buscar alternativas.

Yo la verdad no lo veo tan complicado como otros casos. Me gustaria una solución donde sean estos basureros y pepenadores los que se sigan llevando la mejor parte y no que esta millonada constituya el próximo aumento salarial que nuestros “pobrecitos” diputados y senadores se van a disparar.

Mientras las alternativas llegan (si es que llegan un dia), tendrémos que seguir lidiando con nuestra basura. Algo que vale la pena hacer es separar algunos desechos y venderlos por nuestra cuenta, el PET (si saben que es verdad? ), el cartón y papel, las latas de aluminio y a veces hasta los desechos orgánicos para hacer composta. Quizá no consigamos más de 30 pesos de nuestra venta, pero le estaremos haciendo un favorcito al medio ambiente. También es bueno pornerse la meta de NO generar tanta basura. Si trabajamos, podemos tratar de evitar al máximo los envoltorios desechables quizá en confianza podamos hacernos de un recipiente donde nos puedan poner la comida en lugar de envoltorios cada vez que compramos. Si consideramos que algo no lo vamos a utilizar (cucharas, bolsas, bolsitas de salsas) decirle al vendedor que mejor no no los ponga. Y claro, reducir nuestro consumo de bolsas de plástico.

En una ciudad tan compleja como esta, las soluciones para el probleam de la basura y su reciclaje son todo menos sencillas, e involucran maniobras económicas, políticas, sindicales, legales y, en muchas ocasiones, religiosas.

Uso la conclusión del artículo para despedirme:

¿Qué ganan, entonces, los ciudadanos al separar su basura, si les representa más trabajo (y espacio para otro bote)? De todos modos, si no lo hacen, lo hará el recolector con los ojos brillando de oro. Arturo Dávila, director de Sustenta, opina que la respuesta es simple: “La basura va más limpia y se recicla hasta 30 % más si el ciudadano separa”. Sabe lo que dice porque su organización obtuvo un premio nacional por el manejo integral de residuos. Dividir nos conviene a todos.

En las calles de Jalapa y Chihuahua, en la colonia Roma, estaba empotrada hace poco menos de un año una “virgen espantabasura”. Enmarcada en dorado, tenía una leyenda en la parte superior: “Por favor, regálame amor, no basura”. A sus pies, sin embargo, se esparcían cada noche decenas de bolsas negras que los vecinos –probablemente ateos recalcitrantes– dejaban sin ningún temor de castigo, ni en este mundo ni en el otro. En una ciudad tan compleja como esta, las soluciones para el problema de la basura y su reciclaje son todo menos sencillas, e involucran maniobras económicas, políticas, sindicales, legales y, en muchas ocasiones, religiosas.

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One thought on “D.F. Demasiado Feo, demasiado cochino

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