Curiosidades

Viejos e inolvidables recuerdos


1997. Hay algo de tensión en el salón de clases, es un día mas de exámenes en Bátiz. El examen en cuestión: filosofía. De los más papitas del semestre, tablitas de verdad que unos años más adelante se convertirán en álgebra de Boole, mates discretas, compuertas, circuitos digitales, programación y el pan de todos los días.

Amina, nuestra profesora de Biología (cuyo nombre siempre me sonó a proteína y que tristemente unos semestres despues se convertirá en nuestra profesora de inglés) le han asignado cuidarnos. No tiene idea de lo que pronto se convertirá su dia.

Para quitarse el aburrimiento nada mejor para la profesora que entonar unas rolas de su ronco pecho. En mi caso pasan por desapercibidas, aunque estoy seguro que mas de uno rogaba en su mente que callara. Yo estoy muy entretenido resolviendo mi examen que prácticamente ya tengo completo. Unas cuantas cosas más y luego a darle una revisada. A todo esto tengo que añadir que como buen ñoño (o al menos asi lo intentaba en aquel entonces) acostumbraba sentarme cerquita del escritorio.

He aqui el relato de los desafortunados segundos tal y como los recuerdo:

La profe (que digamos, no era gorda, pero si algo piernudita) sigue cantando y se acerca al escritorio. No estoy del todo seguro, pero creo que era “I Will Always Love You“. Acto seguido, se sienta en el escritorio mientras la rola sigue, primer error. Solo superado por el segundo error: comenzar a balancearse sentada en el escritorio.

De pronto, de reojo solo veo como las patas del escritorio (unas pata de metal de un escritorio que se veia bastante rígido) se doblan asi como trazando un paralelogramo, cediendo ante el movimeinto oscilatorio. Y sopas, viene el tremendo trancazote. La profesora, supongo que de la pena, se levanta como resorte sin quejarse y bien sonrojada. Maguzo, un compañero susurra en voz fuerte “¡ya se cayó un albañil!” (en aquel entonces habia algunos reparando la fachada del edificio). El profesor de filosofía que merodeaba los salones se asoma al oír el golpazo. “¿No le pasó nada?” le pregunta. “No, estoy bien” dice la profesora echando un chora para tratar de justificar la comiquísima situación (claro, graciosa para nosotros). Nadie puede ocultar que por dentro se esta muriendo de la risa en pleno exámen. Y claro, menos yo que capte la escena de primera mano, con lujo de detalles.

La profesora (que por dentro supongo que queria que se la tragara la tierra) para acabar de ponerle la cerecita a la situación, saca de su llavero un minidesarmador e intenta inútil y absurdamente de arreglarlo. Como es de esperarse, no se pudo arreglar y lo acabaron cambiando. Entre nosotros platicabamos más tarde como leyenda urbana, que de plano quedo inservible luego del lamentable suceso. Pero a todo esto, yo estoy ahi con mi examen y por dentro me estoy muriendo de la risa. Sencillamente acabé lo que tenía, ya no revisé y lo entregué. Salí rápidamente y mientras bajaba las escaleras me boté de la risa como loco.

Si, que mala onda que me ría del dolor ajeno, lo sé y lo siento por quien le ofenda, solo que no lo puedo evitar. Pero a mi tambien me han pasado cosas chuscas y vergonzosas (como el trágico día que en pleno torneo de basquet y ante todos los espectadores traté de encestar ¡en la canasta de nuestro equipo!, ja, me quería morir de la verguenza). La verdad ni modo, ya qué, hay que aprender a reirse de uno mismo.

En fin, todo este choro me vino a la mente luego de toparme hoy con este video que de inmediato reactivo mis conexiones cerebrales a este viejo suceso:

y ya de pilón y encarrerado les pongo otro:

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6 thoughts on “Viejos e inolvidables recuerdos

  1. Miguel dice:

    Jajaja, que bueno ha de haber estado eso!! Conocí a Amina, asi que me lo pude imaginar mejor!!

    Supongo que el que fuera una maestra provocó que les diera más risa, además el que se haya levantado rápido quita la culpa de reirse. Saludos.

  2. Claudia Ivette dice:

    No pudiste narrar mejor la historia, tal como la recuerdo, ja ja ja, qué pena por ella, y qué pinche risa para nosotros, ja ja ja… oye…. qué memoria!!!

  3. Maguzo dice:

    Jajajaja, mi querido Ray.. soy Maguzo como olvidar ese momento, pero quiero aclarar que yo trate de ayudar a la maestra…. que muy sonrojadaa me dijo “Estoy bien,siéntatee carlos siéntate y termina tu examen…”

    • Maguzo, qué milagro que acabaras dando con mi blog. Ya tiene mucho que escribí esto y ahorita que volví a leerlo, reviví el momento. Muchas anécdotas que tenemos de Bátiz. Gracias por aportar otros detalles con tu comentario.

      Saludos

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