Lo que pienso

Los malos mexicanos


Alguna gente me critica por ser supuestamente poco nacionalista, patriota. Me chocan las fiestas nacionales, el pretexto ideal para el pachangón, donde se eleva a héroes a gente como nosotros que tuvo su mérito pero de quienes por cierto no siempre nos han contó toda la verdad. No concuerdo con nuestro bélico himno nacional por más hermoso y rítmico que suene y supongo que tampoco hago mias las palabras del Toque de Bandera que decían: “y también por su amor morir”.   Quienes me conocen sabrán que no comprendo como la gente puede desbordarse en pasión por un méndigo partido de la Selección Nacional (que ya ni tan nacional). Por esto y muchas cosas más, según el criterio de algunos, soy un “mal mexicano”.

Como diría Alberto Escobar, me defino como “ciudadano del mundo” y me esfuerzo por considerar de igual valor a toda la gente. Alguna vez recuerdo que discutía con Oswaldo sobre ayudar a un mexicano o un extranjero. Para mi ambas cosas son igual de valiosas, es decir, el mismo valor tiene para mi convidarle una comida, digamos a un niño hambriento de África que a uno de la Sierra Tarahumara. Oswaldo me daba a entender que de alguna forma estaba mal, porque era de esperarse que primero ayudara a los nuestros (con un razonamiento algo asi como ¿a quién quiere más una mamá, a sus hijos o a los hijos de los demás?). Aunque reconozco que me dejó pensando mi sentir no cambio. Y es que aunque amo a mi país y pueda estar orgulloso de él , no dejo que la exaltación me deje llevarme a querer imponerlo por encima de los demás y sentirme superior. Me pongo en el lugar de los otros, del extranjero que el mismo orgullo sentirá por su nación.

Para mi un “mal mexicano” es el que hace cosas que impiden que su nación crezca, el que se la pasa “jorobando” a sus compatriotas y les impide progresar. Ahi tanto méndigo político y militar corrupto que por más sublime que haya echo su juramento a la bandera no se tienta el corazón para ser un vendepatrias, cooperar con el narco o despilfarar el dinero con sueldos de grosería mientras el pueblo sigue en la miseria. De ahi me sigo con los ciudadanos, en especial de aquellos que no le vendría nada mal pensar un poquito en los demás. Que se quejan de la corrupción pero siguen poniendo su granito de arena con las mordidas, que se quejan de la violencia pero le enseñan a sus hijos a “no dejarse” que siempre significa “entre a los golpes”. Los que les importa un bledo estacionarse mal o pararse en cualquier lugar porque les vale que el tráfico se desquicie. Los que tiran sin menor remordimiento la basura en donde se les antoje (consideran toda su nación un basurero). Tantas y tantas actitudes que nos hacen ser en verdad “malos mexicanos”. Seguro que quizá en algún momento lo hemos sido. De que nos sirven entonces jactarnos de nuestra nación si caemos en estas actitudes. Del dicho al hecho hay un gran trecho.

Asi que mientras un compatriota “quema su llanta” para celebrar el 15 de septiembre dándole en la torre a nuestra “independiente” nación y otros dos “compas” se agarran a cates en el próximo partido de la “Decepción Nacional”, este “mal mexicano” seguirá haciendo su esfuerzo por que salgamos adelante.

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