My life

El


Hace como 4 años tuve la fortuna de conocerlo en el trabajo. El era de la misma escuela que yo solo que una o dos generaciones después. Ni siquiera recuerdo cómo fue el primer contacto pero acabamos siendo cuates y, al menos en mi caso El se convirtió en una especie de amistad adictiva de esas con las que te sientes tan a gusto y tan completo. No sé si el sentimiento era recíproco pero al menos siempre me soportó de buena gana.

Fue con El con quien me he sentido mejor programando y con el que verdaderamente conocí lo que podría denominarse “trabajar en equipo”. A pesar de que nos parecíamos en tantas cosas, lo sorprendente era que no chocaramos (Ah, porque han de saber que cuando me topo con alguien que se parece a mi casi siempre acabamos en pleito). Y no es que no discutieramos, de hecho eso pasaba TOOOODOS los días y era de las cosas que más disfrutaba. Discusiones de las que casi siempre salía algo que dejaba mi mente inquieta, ansiosa, llena de ideas, confusa y a la espera de más. Y aunque parecidos, no eramos iguales. Aunque El se empeñe en negarlo, la verdad es que tenia una mente bastante más privilegiada que la mía. Una mente de “cuestiona todo y no creas en nada” que casi siempre me acababa dejando sin argumentos ya sea que estuvieramos hablando de computación, de comida, de música, de religión o de ética. El era el tipo que realmente leía libros de principio a fin sin importar que tan gordos estuvieran, el que le encantaba clavarse a estudiar algo porque le interesaba y que no dejaba de intentar hasta conseguirlo. El músico con dotes de deportista. El hereje creyente.

Tampoco era perfecto. Como todo genio no faltaba que fuera incomprendido y malhumorado. Que tuviera sus malas rachas. Que se desesperara y que se contuviera de hacer berrinches de niño de 5 años. Con frecuencia sus objeciones ácidas y sacásticas (Según anduviera de humor) le hacían echarse a uno que otro de enemigo aunque por dentro siempre tuvo un excelente corazón. Su visión fría de la humanidad, que era finalmente una mera apariencia me daba lo mismo pena que risa y finalmente acabé adoptándola. En fin, tantas y tantas cosas.

El fue sin duda lo que más extrañé cuando dejé aquel enfadoso trabajo del cual ambos ya estabamos hartos. La dependencia era tal que la resentí cuando empecé a trabajar aquí. Le insistí hasta el fastidio que se viniera conmigo y nunca se animó porque a veces resultaba ser tan indeciso y dudoso de sus capacidades. Pero dicen que uno a todo se acostumbra y finalmente tuve que entender que debía seguir sin El.

Y a todo esto dirán que el Ray ya nos salió bien homosexual (esto y la entrada anterior). Admito que ante tal adicción yo alguna vez también llegué a cuestionarlo. Finalmente era una sensación bastante bien extraña. Sin embargo confieso abiertamente que de ninguna manera se trataba de una atracción sexual. Vamos, ni siquiera podría decir de EL como decímos entre chavos “Ese tipo esta galán/carita/mamey”. Sencillamente y a resumidas cuentas se trataba de una especie de excitación cerebral más que sentimental. Raro o no, júzguenlo ustedes y si alguna vez te paso algo similar por supuesto que me gustaría saberlo.

¿Y porqué posteo todo esto? Por la simple razón que ya tiene más de 6 meses que no sabemos absolutamente nada, lo que se dice NADA, de El. Ni cel, ni mail, ni MSN, nada. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Eso sumado con sus últimas rachas de depre/ira pues admito que siempre me dejan con la preocupación.  Aunque por mi mente pueden pasar historias tristes, prefiero pensar que tuvo una buena razón para alejarse de nosotros. Que halló algo más de paz y felicidad. Que encontró una amiga con quien entenderse o quizá formar una familia. Que Dios, como no suele ser extraño, encontró en aquel sincero hereje a un verdadero creyente.

Amigo, donde quiera que estés te deseo lo mejor y te recuerdo que siempre podrás contar conmigo.

Estándar

6 thoughts on “El

  1. A caray, al principio creí que me equivoqué de blog, jaja. He tenido esa experiencia, jaja, a veces la resiento mas aca en mi nueva vida.

    Saludos, espero todo vaya chido por alla. 😀

  2. @Vorguees: A ver cuenta, cuenta esa experiencia. Desde acá te seguimos echando porras, ya verás que al rato hasta te olvidas de nosotros.

    @Moctezuma: Y solo porque quieres que la cosas se pongan “muy interesantes” y porque te juro que lo pensé mientras escribía este post, te confieso que si hubiera tenido que hacer una lista de los amigos con los que me siento asi tu DEFINITIVAMENTE TÚ SERÍAS EL NÚMERO DOS. :S jo jo jo

    Afortunadamente aunque te he visto llorar, me consta que eres bien machito. ¿Asi que de qué nos preocupamos? 😀 No se ponga celoso que a usted tambien se le estima y mucho. Saludos.

  3. Pingback: Soy feliz … al menos por un rato « Blagora 2.0

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