My life

Se lo sonaron


Me quedé dormitando en la madrugada mientras en la laptop se instalaban ciertas actualizaciones. A la compu se le acabó la batería y entro en hibernación, así que finalmente se apagó.

Pasadito de la 1 de la madrugada comencé a oir bulla en la calle. Aquí no son raras las bolitas de vecinitos borrachos que van saliendo de las pachangas y hacen su escándalo. Sin embargo como no se calmaba mi oído le comenzó a prestar más atención y de di cuenta de que estaban peleando. Me levanté medio dormido a asomarme por la ventana y una bola como de 6 hombres se estaban surtiendo a un cuate al que ya tenían en el piso. Solo alcancé a ver como le acababan de acomodar los dos últimos tremendos patadones a la vez que se echaron a correr porque venía la patrulla.

Pegada a la puerta de la vecina estaba la novia\señora del cuate golpeado que tumbado en le piso le comenzó como a querer fallar la respiración y sofocarse. En ese momento pensé que ya andaba dando las gracias y yo creo que la chica también porque se le acercó y se puso a llorar bien histérica.

La patrulla llegó. El tipo golpeado andaba tomado y lo mantuvieron acostado hasta que llegara la ambulancia. El médico lo checó y parecer solo se trató de una severa golpiza que no requirió mayor atención más que mandarlo a descansar. Lo interesante es que el golpeado y su novia son unos de los nuevos inquilinos de la vecina. Al parecer los golpeadores resultaron ser otros vecinos que viven a la vuelta de la casa y que años pasan y solo se han dedicado a procrear nuevas generaciones de lacras buenos para nada. Estos al ver una pareja de desconocidos, nuevos y algo tomados y los asaltaron según alcancé a oír de lo que decían al policía, y le quitaron su cartera y su chamarra el chavo.

Habrá que ver que sucede en los siguientes días. Pero así es la realidad. Con nosotros por lo general no se meten porque los hemos conocido de años y se ha formado el clásico arreglo de “si tu no me delatas yo no me meto contigo”. Pero a la vuelta se ve de todo. Nuevas generaciones de chavitos a los que conocí desde pequeños y que ahora son los nuevos drogadictos que se fuman su churro o inhalan a plena luz del día. Por ahora nunca se han metido con nosotros. Pero quizá llegue el día en que también nos desconozcan y eso está de preocupar.

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