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Prioridades


Hoy en la mañana fui de emergencia al Aurrerá a comprar mis ‘medecenas’ que ya se habían acabado junto con algunas cosas de comida. Llegué a la formación puse mi bolsa ‘ecologica’ en el piso con las cosas para apartar mi lugar y me acerqué rápidamente a la caja de al lado para tomar una revista. No fueron ni 20 segundos pero cuando regresé ya un señor con su hija se había puesto adelante de mi en la formación.

De momento me molesté un poquito, pero en vista de que traía tiempo y ellos solo traían 3 cosas en la mano decidí que no tenía porque hacer tanto lio. En este momento tengo que decir que las 3 cosas que traían en las manos eran: un paquete de ropa para bebé, un pastel y una botella de Bacardi.

Mientras esperabamos en la cola pues yo ya no pude evitar echar un vistazo al señor y empezar con mis “prejuicios” de que venía todo fachoso, sucio y descuidado, arriba solo traía un chaleco de cuero que le dejaba al descubierto brazos y axilas, las cuales desprendían un olor bastante fuerte. Pasara lo que pasara el señor no soltaba la botella.

Por fin les llegó su turno. La cajera pasó las tres cosas ante lo cual intentaron pagar con una tarjeta. La cajera entonces les dijo que no alcanzaba para cubrir el monto. La hija voltea a ver al señor y deciden echar para atrás la ropa del bebé. Obvio para cancelar, la cajera solicita la intervención del supervisor por lo que hay que esperar unos momentos. El supervisor llega, autoriza y se retira. En esos momentos yo ya ando medio fastidiado, pues supuestamente había elegido una formación corta.

La cajera vuelve a pasar la tarjeta y de nuevo les dice que el saldo no es suficiente. Señor e hija se voltean a ver y pues no les queda de otra mas que echar para atrás, adivinen, también el pastel. Esto de nuevo requiere otra cancelación y hay que esperar a que se repita el rito anterior. Para ese momento yo ya tengo cara de enfado y me arrepiento de no haber pasado antes que ellos.

La tercera es la vencida y la cajera vuelve a deslizar la tarjeta para intentar cobrar lo que queda, es decir, la botella de Bacardi. ¿Y qué creen? Pues si, que de nuevo el maldito saldo no es suficiente. El señor ya todo serio intenta explicarle a la cajera y a su hija que el ya había depositado dinero en la tarjeta. Mentira o verdad el caso es que eso a la cajera le importa un reverendo comino y a ella solo le resta decir que si la tarjeta no pasa pues no puede efectuar el cobro.  Desconcertados no les queda de otra más que agarrar su tarjeta y salir con las manos vacías. Yo estaba apunto de hacer mi coraje, pero se compensó viendo la cara del señor al tener que decirle adiós a su baby.

Después me quedé pensando un poco de cómo fueron descartando las cosas. Da un poco de risa pero es triste pensar que así conozco a varias familias donde el primer producto de la canasta básica es el chupe del marido. Lo demás es secundario. Con ese sistema de prioridades pues si de plano que esta canijo salir adelante no ¿o ustedes que opinan?

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