Fitness, My life

Bittersweet


Siempre hay dichos optimistas para estas situaciones. “Todo pasa por algo”, “Cuando se cierra una puerta se abre otra”. Y creo que son ciertos pero todo depende de que nosotros hagámos que pase. Esta semana ha tenido de todo: bueno y malo. Honestamente definiría la balanza más inclinada hacia lo malo. Aún así en lugar de quejarme he tratado de ver las cosas de la mejor manera. Tampoco puedo negar que hubo cosas increíbles.

Ocho días de estrenar horario. No sé si fue eso, o mi semana de ausencia, o que faltó dormir, o el calor, o que mi pie aún no me hace sentir tan seguro, o quizá todo; el caso es que el gym fue un desastre. Me agoté demasiado y a la mitad de la semana ya estaba tan adolorido como si fuera primerizo (maldito ácido láctico). Me sentí torpe, incomodo y algo tenso. Obvio que no hubo doble sesión de gym.

La experiencia con el pie si que resultó ser mala jugada. Pocos sabían que mi meta de abril era iniciar el curso como instructor de Body System y debido al incidente tuve que posponerla. No estoy en la mejor edad ni tampoco me veo como un futuro instructor de fitness, pero alguien me dijo que si sentía pasión por ello no perdía nada con intentarlo. Luego el buen Ralph me ayudó a entender que hay retos mayores que la edad o dominar una técnica, que es en pocas palabras hacer de esto un modelo de vida. Es liderazgo, motivación y trabajo en equipo, es extrovertirse y saber imprimirle una firma única a tu trabajo. Me cayó el veinte de que efectivamente habría mucho más que hacer que solo un buen atleta con condición. Con lo del pie las dudas y temores de nuevo me han asaltado, “¿En verdad puedo dar el ancho?” es mi mayor inquietud y como bien he aprendido en la vida, no sabré la respuesta hasta intentarlo y espero no tirar la toalla antes y fracasar sin siquiera empezar.

Como refugio he tratado de mantenerme ocupado por las tardes estudiando, leyendo, viendo películas (vi como 6 esta semana con todo y desveladas) e involucrándome en otras actividades. Me gustaría retomar la natación que siento que le vendría bien a mis quejosas piernas. Analizando otras actividades alternativas. ¿Será que inconcientemente estoy contemplando un plan B? No lo sé, pero hay que estar prevenidos. Por otro lado en las clases del gym, dado que no puedo ponerle el toque explosivo que tanto me encanta, he preferido enfocarme en mejorar mi técnica y mi memoria, porque vaya que se necesita memoria.

También dado que el pie latoso es el derecho, me he visto obligado a usar mi lado más torpe: el izquierdo y este se ha tenido que volver más experto. ¿Coincidencia? Seguramente. Pero a veces me gusta pensar que el accidente de alguna manera me esta ayudando a reparar en algunas cosas que de otra manera hubiese ignorado y que quizá serán importantes cuando llegue la hora. La realidad es que quiero ver el vaso “medio lleno” más que “medio vacío”.

Por otro lado por primera vez en mi mugrosa vida se molestaron por un comentario que hice en un post. Sé que siempre hay una primera vez y eso en realidad no fue lo feo del asunto. Más bien fue lo que vino después que finalmente admito que si me bajó un poco la pila sobre todo porque tuvo lugar con alguien que he estimado bastante. El resultado es que acabé medio triste, decepcionado y molesto. Si le trato de ver el lado amable a la situación podría decir que al menos me ayudó para confirmar algunas sospechas y malentendidos y al final sentirme un tanto más liberado. Cuando las palabras no bastan para convencer creo que no queda de otra más que dejar que el tiempo nos quite o nos dé muchas cosas, pero sobre todo la razón.

En contraparte por el lado de la “socialización” hubo experiencias bastante rescatables en las que puedo incluir que hace una semana Tadeo me alegró con una anéctoda muy chusca. Gracias al Twitter me animé a conocer a algunos chavos de Java México en una comida (o mejor dicho cena) que estuvo bastante entretenida y concurrida (fuimos como 24, todo un hito según comentaron). Conocí a Javier Benek, Enrique Zamudio, Erick Camacho, Alejandro Mendoza que son de los fundadores y gente muy agradable. También platiqué con Juan Solórzano de www.tudecide.com, David Jiménez, Salvador y otros cuyo nombre no recuerdo. En conclusión tengo que desempolvarme con algunas tecnologías y prometo involucrarme un poco más en estos eventos que ya tenía tan descuidados. Por cierto si quieren ver la foto hagan click aquí (chéquense mi look todo pelón que prometí y la foto la tomé del FB). Tambien pueden encontrar otras en este link y en el grupo de Java Mexico en Facebook. En el gym también he conocido gente nueva y entusiasta en los últimos meses y esta semana tuve oportunidad de tratar más con Carlos, quien comparte la misma locura y emoción por las clases que yo o quizá el sea peor y creo que comenzamos a llevarnos bastante bien, sobre todo porque siempre es chido animarse y competir mutuamente para ver quién “le pone más crema a sus tacos”.

Ahh y por último y no por ello menos importante hoy en la tarde me habló Poncho, que siempre si se acordó de mi (sniff). Ya quedamos para concretar la prometida patinada en San Jerónimo empezando mayo.

Y pues básicamente ese es el resumen semanal. La semana que comienza será pesada laboralmente hablando. Mis padres se van de vacaciones lo que implica que también habrá que hacerse cargo de algunos pendientes de la casa. Ya veremos como termina la balanza de nuevo. Por mientras cierro esta semana agridulce en la que tengo que estar sumamente agradecido por todas aquellas personitas que la han hecho especial.

UPDATE: Ya corregí algunos defectos en el post y agregué más links. El retorno al gym hoy mejoró considerablemente aunque aún me falta. La instructora me felicitó que porque le pongo muchas ganas. ¿Podría animarme a doble sesión hoy? Lo estoy considerando seriamente. XD

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2 thoughts on “Bittersweet

  1. Los altibajos de la semana. Me da gusto qeu todo mejore. Yo me la he pasado feliz con las endorfinas elevadas toda la semana. Cardió todas las noches hasta que me canso y me quedo dormido. Lo unico que no me agrada cuando agarro este tipo de ritmo es que tengo hambre todo el tiempo, cual Shaggy de Scooby Doo… pero sin la mota.

    • Sip, ya me estoy acostumbrando a esos altibajos. Que bien por esa vida deportiva, siempre es bueno darle un espacio entre nuestros apretados horarios. Lo de que te de hambre supongo que es normal y no hay mucho por qué preocuparse. Solo hay que recordar la matemática simple: calorías ingresadas – calorías quemadas. 🙂

      Gracias por pasar a saludar.

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