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The road – El último camino


Cada día es más gris que el anterior.  Cada noche es más oscura – más allá de la oscuridad. El mundo se vuelve más frío semana tras semana conforme muere lentamente. Ha habido canibalismo. El canibalismo es un gran temor. A veces le cuento al muchacho viejas historias de valentía y justicia – nunca son fáciles de recordar. Lo único que sé es que el niño es mi garantía y si el no es la palabra de Dios, entonces Dios nunca habló.

The man

Otra película apocalíptica tipo zoombies. Han sido tantas y aún faltan. Pero detallemos un poco más. The Road, se parece un tanto a Carriers en que más que centrarse en la acción, el terror y el suspenso, plantean dilemas éticos y conflictos emocionales que los protagonistas enfrentan ante tales futuros teóricos.

En Carriers los infectados solo mueren lentamente en agonía y pueden contagiar. Así que sus familiares se ven obligados a matarlos por compasión y seguridad mientras se cuestionan si quedarse solos es realmente vivir. En The Road, ni siquiera hay infectados, solo hay gente en un planeta furibundo a quienes su instinto de supervivencia los ha obligado a renunciar a cualquier criterio ético o moral.


Así el hombre tratará de proteger a su hijo, un platillo bien cotizado, mientras buscan un indicio de esperanza. Pero no solo trata de proteger la vida, sino sobre todo la razón y el corazón del muchacho. Solo quiere estar seguro de que será un buen chico cuando el ya no pueda acompañarlo. En un mundo donde se ha renunciado a normas tan básicas como no robar, no matar o no comer prójimo literalmente hablando, no resulta fácil criar un hijo. Aún asi el padre se esfuerza por inculcar valores, costumbres, religión, aunque a veces el mismo se halla al borde de la desesperación dudando cuánto de ello realmente sigue teniendo utilidad.

Admito que requiere algo de paciencia, pero te ayuda a cuestionar de qué cosas se van perdiendo nuestras generaciones por nuestra culpa. Hoy encontramos noticias increíbles de chicos ni siquiera tienen idea de dónde salen los productos que están comiendo o que solo saben del mar por la televisión. ¿Llegará el día que nuestros hijos nada sepan de la música clásica? ¿Qué no sepamos explicarles a que sabía una comida extinta? ¿Y eso estária bien o está mal? Algunos podrían argumentar que los tiempos cambian y con ellos también la humanidad entera.

Y por otro lado al ver esta película un “Día del Niño” y tampoco pude evitar la pregunta ¿y nosotros, podemos estar orgullosos de las generaciones que estamos construyendo para el futuro? Personalmente, aunque miro destellos de optimismo, con tristeza tambien admito que a veces pierdo la fe. Cierto, ellos gozan hoy de mayores libertades que las que nuestros padre o nosotros mismos alguna vez soñamos, pero aunado a ello han heredado otra sarta de problemas que nos ponen a pensar hasta qué grado el saldo ha sido positivo.

Seguro que ustedes podrían dar su experiencia personal al respecto y yo comparto para muestra este nostálgico pensamiento de Chipocludo McFly, o bien esta opinión de Karis. Hemos perdido y ganado, cosas buenas y malas. Y me gustaría decir que hay que esforzarnos por filtrar lo bueno, pero estoy seguro que alguno de ustedes me rebatirán ¿y qué es lo bueno? y nunca jamás nos pondremos de acuerdo. Finalmente a veces las linea que divide ambas cosas es imperceptible y subjetiva.

Pero el problema no es la falta de acuerdo, sino más bien la pasividad. La pasividad de muchos padres al dejar que sus hijos se críen a la deriva cuál si fuesen plantas silvestres (y miren que ni ellas están tan abandonadas). Si bien nadie nos enseña a ser padres, algunos ni siquiera hacen el intento o lo que es más, no saben por dónde empezar.

Hace poco leí algo que me pareció interesante. Decía que los padres al criar a sus hijos bien podrían preguntarse ¿qué hará mi hijo en esta situación cuando yo ya no esté? Sí, una pregunta similar a la que se plantea el protagonista de la película. Simple, pero práctica y qué mejor que plantearla lo antes posible.  Por ejemplo, algunos padres confunden el amor solapando a sus hijos ante cualquier problema. Que no les extrañe entonces que de adulto su retoño siga queriendo que le resuelvan la vida.

Cada hijo requiere una crianza única. Lo que bien sirve para uno podría ser completamente inútil para el otro. Así que padres, no evadan esa responsabilidad. La batalla nadie la tiene segura, pero lo que no se vale es que ni siquiera hayan hecho el intento, cosa que lamentablemente parece ir en incremento.

Calificación: 7

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3 thoughts on “The road – El último camino

  1. Mojado dice:

    Ah, ya vi la calificacion. 7 del 1 al 10 supongo.

    Por cierto, aqui la calificacion es un relajo, pues los alemanes califican del 1 al 6 siendo 1 el mejor, en tanto que los suizos califican tambien del 1 al 6, pero el 6 es el mejor.

    • Pues si la recomendaría e invitaría a la reflexión y ponerse en el lugar del protagonista. Explorar qué sentimientos les aflora.

      No sabía eso de la calificación, lo cual por cierto resulta interesante. Es como el A, B, C que mucho se usa en Estados Unidos.

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