Historia, Sociedad

¿Qué es el dinero?


Post construido con extractos del libro “El Triunfo del Dinero” de Niall FergusonCapítulo 1. Sueños de avaricia.

Aunque un poco largo, es bastante interesante.

Imagínese un mundo sin dinero. Por más de 100 años, los comunistas y anarquistas -por no mencionar a algunos reaccionarios extremistas, fundamentalistas religiosos y hippies- han soñado precisamente eso. Decía Marx que el dinero era trabajo mercantilizado -el excedente generado por el esfuerzo honesto-, apropiado y luego “cosificado” a fin de satisfacer la insaciable ansia de acumulación de la clase capitalista. Pese a que esas idea perduran, hasta ahora ningún Estado comunista -ni siquiera Corea del Norte- ha considerado práctico prescindir del dinero. Incluso el conocimiento más superficial de las sociedades de cazadores-recolectores reales sugiere que la vida sin dinero presenta considerables desventajas. En palabras de Thomas Hobbes, se trata de una vida “solitaria, pobre, inmunda, brutal y corta”

Y pese a ello, hubo un tiempo en que las sociedades funcionaron sin dinero. Pensémos en el Imperio Inca de hace 500 años quienes aunque apreciaban las cualidades estéticas de los metales raros como el oro y la plata, la única unidad de valor era precisamente el trabajo (igual como mucho más tarde se plantearía en la sociedad comunista). No obstante en 1532 el Imperio Inca fue doblegado por Francisco Pizarro quien venía expresamente para buscar y monetizar metales preciosos.

A Atahualpa, uno de los dos hijos del emperador inca, no tardó en comprender qué era lo que Pizarro buscaba. A fin de comprar su libertad en los meses posteriores, los incas lograron reunir un total de unos 6,000 kilogramos de oro de 22 quilates y unos 12,000 kilogramos de plata pura. Como es bien sabido, aquel tributo de nada sirvió, Atahualpa fue ejecutado en agosto de 1533 y el Imperio Inca se disolvió unos años más tarde.

Los incas no entendían la insaciable ansia de oro y plata que parecía poseer a los europeos. No podían aprecíar que, para Pizarro y sus hombres, la plata era algo más que un metal brillante y decorativo. Podía convertirse en dinero: una unidad de cuenta, una reserva de valor; en otras palabras, poder fácilmente transportable.

El dinero, según la argumentación convencional, es un medio de intercambio que tiene la ventaja de eliminar las ineficiencias del trueque; una unidad de cuenta que facilita la evaluación y el cálculo; y una reserva de valor que permite que las transacciones económicas se realicen a lo largo de períodos de tiempo prolongados y a través de distancias geográficas. Para realizar todas estas funciones de manera óptima, el dinero tiene que ser disponible, asequible, duradero, fungible, transportable y fiable. Dado que cumplen la mayoría de estos criterios, los metales como el oro, la plata y el bronce se han considerado durante milenios la materia prima monetaria ideal.

Las monedas más antiguas datan del año 600 a.C. y provienen del templo de Artemisa en Éfeso. El sistema monetario romano sobrevivió al propio Imperio. El problema era que los metales escaseaban y se hacía hasta lo imposible por adquirirlos de cualquier lugar, así fuese por medio de la fuerza. Así, Las Cruzadas, al igual que las conquistas que les siguieron, tuvieron tanto que ver con la necesidad de resolver le escasez monetaria en Europa como la de convertir a los paganos al cristianismo.

El descubrimiento de América no pudo llegar en momento más adecuado y la beneficiaria inicial fue, obviamente, la monarquía castellana, que había financiado las expediciones. Sus convoyes de barcos traían de América unas 170 toneladas de plata cada año. España se convirtió en la potencia monetaria y el “real de ocho” o “peso duro” español se volvió la primera moneda realmente global del mundo.

Pero ni con toda la plata del Nuevo Mundo, España pudo conservar su poderío en Europa. Los monarcas españoles descubrieron que la abundancia de metales preciosos podía ser tanto una maldición como una bendición. Extrajeron tanta plata que el valor del propio metal – esto es, su poder adquisitivo en relación con otros bienes- descendió de manera drástica. Lo que los españoles no entendieron fue que el valor de un metal precioso no es absoluto. El dinero solo vale lo que otro este dispuesto a darnos por él. Un incremento de su oferta no hará más rica a una sociedad, aunque si puede enriquecer al gobierno que monopoliza su producción. Manteniéndose todo lo demás constante, la expansión monetaria no hará sino subir los precios.

En realidad fue solo un accidente histórico el que llevó a la mente occidental a considerar desde largo tiempo el dinero y el metal precioso como equivalentes. En la antigua Mesopotamia, hace unos 5000 años, la gente utilizaba una especie de fichas de arcilla para registrar las transacciones relacionadas con productos agrícolas. Si bien también utilizaban la plata como dinero en efectivo, las tablillas de arcilla eran igual de importantes, y probablemente incluso más. No deja de ser interesante el hecho de que cuando los humanos comenzaron a producir registros escritos de sus actividades, no lo hicieron para escribir historia, poesía o filosofía, sino para hacer negocios. Aunque fabricadas en un material tan humilde como la tierra, en ellas se solía declarar que el portador recibiría una determinada cantidad de grano u otro recurso en determinado momento.

Y si bien, el concepto básico de estas tablillas nos parece tan familiar, se debe en gran parte a que los modernos billetes de banco hacen algo parecido. Los billetes de banco (que tienen su origen en la China del siglo XVII) son trozos de papel que prácticamente carecen de valor intrínseco. Son simples compromisos de pago (de ahí que originalmente se los designara como “pagarés”), exactamente igual que las tablillas de arcilla de la antigua Babilonia. “Confiamos en Dios” dicen los dólares estadounidenses; pero la persona en la que uno realmente está confiando es en el secretario del Tesoro de Estados Unidos. Cuando un estadounidense intercambia sus bienes o su trabajo por un puñado de dólares, básicamente está confiando en que Henry Paulson, el actual secretario* y Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, no repitan el error que cometiera España y fabriquen una cantidad de ellos tan excesiva que acaben por no valer más que el papel en el que están impresos.

Aún así, seguimos estando más o menos satisfechos con el papel moneda, por no hablar de las monedas mismas que están literalmente fabricadas con materiales de desecho y no son precisamente reservas de valor. Y más sorprendente aún: nos sentimos perfectamente satisfechos con un dinero que ni siquiera podemos ver. El actual dinero electrónico puede pasar de la empresa en la que trabajamos a nuestra cuenta bancaria, y de allí a nuestras tiendas favoritas, sin llegar siquiera a materializarse físicamente en ningún momento.

El carácter intangible de la mayor parte del dinero actual es probablemente la mejor evidencia de su verdadera naturaleza. Lo que los conquistadores hispanos no supieron entender es que el dinero es una cuestión de creencia, incluso de fe: de creencia en la persona que nos paga, de creencia en la persona que ha emitido el dinero para hacerlo o en la institución que respalda sus cheques o transferencias. El dinero no es metal. Es confianza inscrita. Y no parece que importe demasiado dónde se haya hecho, sea plata, arcilla, papel o una pantalla de cristal líquido.

* Esto al momento de escribirse el libro. En la actualidad el secretario del Tesoro de Estados Unidos es Timothy Geithner.

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2 thoughts on “¿Qué es el dinero?

  1. buho dice:

    Excelente post Ray! En Mexico desde hace mucho tiempo se viene hablando de hacer una moneda de plata, creo que localmente ayudaria a Mexico a tener una moneda mas fuerte, pero creo que las consecuencias serian en cuanto a competencia, digo dejariamos de ser un pais de mano de obra barata, lo que nos pondria en clara desventaja contra paises como India o China… Aclaro que no soy experto en el tema, pero son mis impresiones; igual por ahi alguno de tus otros lectores nos pueda dar un poco de luz en esto.

    • Si, yo tambien oi esa propuesta y de hecho me parecía bastante buena. Pero conforme bien dice el libro, el secreto del dinero tiene que ver con la confianza mas que con el material. A el pais no le va a ayudar nada a no ser que se ponga las pilas y arregle otros problemas de desigualdad economica y social, educacion y tecnologia.

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