Ciencia y tecnología, Computacion, Historia, Sociedad

Un antes y un después de Wikileaks


Hillary Clinton y varios miles de diplomáticos de todo el mundo van a tener un ataque al corazón cuando se despierten un día y encuentren un catálogo de documentos clasificados disponibles al público en formato de búsqueda online

Bradley Manning

El reciente escándalo de Wikileaks, el “Cablegate”, ha desatado toda una ola de opiniones diversas en la red. La mía no podía faltar, es especial porque creo que este suceso representa un parteaguas en la historia del Internet.

La filtración de documentos está mal.

Una de las teorías más fuertes es que Bradley Manning, el mismo soldado que filtró los videos sobre Irak, es la misma fuente de los más de 250,000 cables que circulan hoy.  De acuerdo a esta, Manning gracias a su puesto como soldado estadounidense, tuvo largo acceso a documentos clasificados e se le ocurrió extraer mucha información.

Olvidemos por un momento el contenido. Creo que muchos de nosotros hemos del área de TI estamos familiarizados con esos acuerdos de privacidad o confidencialidad y entendemos claramente de lo que se trata, de hecho a veces hasta se nos obliga a firmar un documento. Sencillamente estamos aceptando mantener el secreto de la información.  Sea lo que sea. Desde ese punto de vista me parece que si habría que buscar responsabilidades, tanto en Manning como en Wikileaks y quien se levanta como su editor.

Creo que aún si encontramos cosas dignas de darse a conocer, hay que asumir el riesgo personal, el sacrificio que eso implica. Se viola una ley a favor de hacer justicia en otra. La gente debe poner eso en la balanza. Hoy Manning está capturado y es posible que nunca salga. Assange se ha entregado y parece bastante tranquilo, aunque su futuro se ve demasiado negro.

Sin novedades, ya lo sabíamos.

¿Qué han revelado hasta ahora las filtraciones? Nada nuevo. Que Estados Unidos es el mismo país de doble moral que siempre hemos conocido.  Y estoy seguro que no es el único país que se maneja así. La mayoría de los documentos solo han revelado el chismerío gringo y sus pláticas “de lavadero”. Que si Berlusconi es un raboverde, que si Kirchner estaba loquita, que si Calderón no puede con el narco, que hay que tener bien controladito a Chavez, etc, etc. Pero hasta ahora nada grande.

Se trata de los diálogos entre el gobierno y sus embajadas, con todo el florido vocabulario que este pueda incluir. Es como si un día tu jefe tiene acceso a tu correo electrónico y en el descubre que te refieres a él como “el gordo” o “el inútil” y que más de una vez has ventilado sus “calenturientas atenciones con la secretaria” a la que seguramente tampoco te refieres en términos muy bonitos que digamos.  Es seguro que alguien va a necesitar dar una disculpa esperando que después de eso no le pidan que desocupe su escritorio.

De igual forma, el gobierno de EU, las personas detrás de el, han tenido que salir a dar la cara y poner su carita de pena sonrojados mientras intentan disculparse con las naciones. La lección es clara en todos los niveles: cuida lo que escribes, nunca sabes a dónde va ir a parar.

La detención de Assange: el pretexto es lo de menos.

Acusado de abuso sexual, la Interpol se le fue encima de inmediato. Ni a Polanski lo detuvieron tan rápido (aunque claro que aquí la Interpol no era quien lo buscaba).  La acusación no tiene forma. Resulta obvio que los intereses son otros. Nada mejor para la justicia humana que encontrar un chivo expiatorio que pague con la culpa de todos los involucrados. Assange no la tendrá fácil, seguramente EU encontrará la manera de extraditarlo y de ahí no verá la luz del sol por un buen rato.

El escándalo no son los cables, sino lo que lo rodea.

El movimiento en la red me tiene sorprendido como a otros tantos. Repito, no son los cables, sino todo lo que ha sucedido alrededor. Experiencias que quizá nunca hubieramos imaginado acerca del poder que tiene la red.

¿Hasta dónde llegan los límites de la libertad de expresión? ¿En que punto los gobiernos deben de intervenir? Sin bien estos no son planteamientos nuevos, este es uno de los momentos en que hay que llevar la teoría a la práctica. Estados Unidos afirma que la filtración es un peligro para ellos y sus aliados. Con ello justifica toda acción posible que creo que que nunca antes se había visto. El sitio de Wikileaks fue dado de baja, aún antes de la publicación sufrió ataques varias veces. Grandes compañías, americanas en su mayoría, le han retirado su apoyo a Wikileaks como por ejemplo los bancos para recibir donaciones.

Otras afirma que no estan aplicando ningún tipo de represión, control o filtrado de la información, pero nadie está completamente seguro de hasta qué grado esto es cierto. Facebook ha cerrado grupos, Twitter cancelado cuentas pese a que afirma no estar aplicando ningún tipo de censura. La respetable Amazon también ha caído en el escándalo porque primero retiró su apoyo a Wikileaks que por “prácticas indebidas” y ahora han puesto en venta los documentos.

El contraataque no se ha quedado atrás. Para saltear los ataques a su sitio, Wikileaks se valió del respaldo de otros medios y periódicos en la web para regar la información y a su vez asegurar que nadie los detuviera. Y una vez iniciado, el daño estaba hecho. Como virus que se contagia rápidamente, nadie puede detener el copiado de la información y el replicado de la misma por la red.

De igual forma, en una autodenominada “Operación Payback”, ciberpiratas y hackers de todo el mundo se han dedicado a atacar páginas al por mayor: Mastercard, Paypal, Amazon, Visa. Y otras voces, aunque hay que reconocer que no son tantas como se esperaría, exigen la libertad de Assange. De entre las más destacadas está el mismísmo Lula hoy abrió la boca para pronunciarse a favor de el director de Wikileaks y decir: “El culpable no es quien lo divulgó, el culpable es quien lo escribió”. Rusia incluso quiere postularlo para Nobel de la Paz.

Podríamos decir que se trata de una guerra única en su tipo, una guerra en Internet. Una guerra de información, que por ahora es quizá la más sobresaliente y que sin duda no deja de plantear cuestiones de cómo terminará y qué cosas cambiarán después de ella.

Las nuevas interrogantes.

¿Servirá el suceso para justificar las acciones de aquellas voces que piden mayor control sobre el Internet? ¿Qué papel jugarán las redes en un conflicto mayor? ¿Representa esto un tipo de ataque la privacidad de una nación? Es curioso porque aunque muchos aplaudimos a Wikileaks, si a nosotros nos hicieran lo mismo y sacaran nuestros trapitos al sol, con toda seguridad también repelaríamos. Con gran verdad alguien tweeteo:

If Assange was in China doing the same thing, the West would have called him a dissident and given him a Nobel Prize

Eso habla de nuestra hipocresía, la misma que se ve reflejada a las naciones. No somos parejos y por tal motivo distamos mucho de hablar de justicia.

Dudo que la información revelada en los cables cambie mucho lo que sucede en el mundo. No pasará de un “usted disculpe” de EU y las demás naciones pondrán carita de “don’t worry” mientras se dan el tradicional apapacho con puñal en la espalda. EU tendrá que portarse bien por un rato al menos para disimular apariencias.

Mientras tanto, la mayoría ha comprobado que a Internet no lo detiene nadie. Ni siquiera las poderosas naciones que le dieron vida. Se ha convertido en un gran aliado y en un terrible monstruo a la vez. Hoy la libramos, mañana quien sabe. ¿Tendremos los humanos la capacidad de darle el mejor uso algún día? ¿O algún día tendremos que preocuparnos por detenerlo? Y de ser así, ¿cómo?. No se me ocurre nada, quizá tendremos que inventarnos el Gran Apagón o un PEM mundial. Quizá.

Entrevista con Julian Assage.

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2 thoughts on “Un antes y un después de Wikileaks

  1. sergio dice:

    Me parecen adecuados tus comentarios sobre todo el de que la filtracíón de información esta mal y me hace recordar precisamente la filtración de unos videos en México de el señor Bejarano, para unos estaba bien, para otros no, a final de cuentas nada paso. yo creo que es similar wikileaks les quitas las mascaras a los gobiernos pero no pasará nada porque son los amos del poder.

  2. Pingback: The Social Network – Red Social « Blagora 2.0

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