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De toros y vacas


Pues como algunos saben, ando de vacaciones y vengo en plan de “hacer de todo” (fue un propósito para este 2011). Ayer estuvimos en Guadalajara y mi tío,  que es nativo de aquí le encanta criar animales de granja.  El es un tipo raro como el solo. Su trato es tosco y su habla golpeada, podría ser un clásico ícono machista, pero no. A mi tía y primas las trata como princesas y hasta se da tiempo de hacerles de comer. Esta por demás decir que cocina mucho mejor que mi tía.

Pero regresemos a sus animales. No tiene necesidad, pero se divierte con ellos. Así que no fue muy complicado llegar a la platica de “Todo lo que usted no quizo saber de la reproducción asistida de las reses pero y nunca se atrevió atrevería a preguntar” (Gracias a @duva_). Con lujo de detalles viscosos, olorosos y asquerosos mi tío nos puso al tanto de la inseminación de las vaquitas.

Primero nos dijo porqué el “proceso” natural es lo peor desde el punto de vista del granjero. Aquí se pone a un toro semental con un grupo de vacas para que las insemine. Es casi 100% seguro que habrá éxito pues el toro le puede llegar a “poner” hasta unas 5 o 6 veces con cada vaquita. El problema es el desgaste de el toro no solo por el sexo en si, sino también por el hecho de que se malpasa cuidando las vacas y enflaca muchísimo. Y por cierto, ni tan natural porque resulta que hay hormonas con las que se suele inyectar a las vacas para que se pongan bien “cachondas”.

Y entonces para evitar el desperdicio y eficientar todo, llegó la ciencia al servicio del hombre y a la malfortuna de los animales. Resulta que lo mejor es inseminar a las vacas artificialmente con dosis de semen de toro perfectamente medidas.  Para darse una idea, ¡una sola eyaculación de semen de toro alcanza para unas 600 dosis! Con razón el “proceso” natural resulta un verdadero desperdicio. ¿Y como se obtiene el semen? Seguro algunos lo primero que se nos viene es que alguien le tendrá que hacer una chaqueta al toro. Pues no exactamente, pero casi. Al proceso le llaman “ordeña” de toros (tiene su lógica, después de todo también es “leche”). Mediante un dispositivo que se introduce en el recto del toro se llega a su próstata y se le estimula hasta que eyacula. Algunos, machotes mexicanos obviamente, nos sentiremos ofendidos de que se vulnere así las masculinidad de semejante animalito, pero la verdad es que según nos cuentan, los toros, quienes por cierto carecen de tapujos y toda clase de complejos moralistas, parece que llegan a disfrutar bastante del momento (qué gays me salieron).

Después las dosis son preparadas y criogenizadas. Para comercializarlas se suelen distribuir en tubitos con 10 dosis cada uno. Los precios varían dependiendo del algo así como el “pedigrí” del semental. Se pueden encontrar dosis de $13 pesos casi siempre de toros de la localidad o hasta de $500 o más con razas finas exportadas de otros países. Nos comenta mi tio que alguna vez compraron 10 dosis de $500 cada una, $5000 pesos el tubito, pero el toro resultó ser tan bueno que ninguna vaca quedó inseminada. Suele pasar, y cuando pasa se pierde lo invertido, así es esto.

A las vaquitas tampoco les va tan bien. Para inseminarlas se les introducen la dosis de semen por medio de una especie de pipetas hasta sus vaginas. El procedimiento parece bastante transparente y simple aunque comparado con el natural seguro que las vacas se pierden mucha diversión. Cero amor, aunque bueno dicen que eso no existe en los animales.

Alimentar animales es otro gran reto. En el caso de mi tío, una buena fuente es recoger los desperdicios de maíz, masa y tortillas en una tortillería enorme. Diariamente puede recoger entre 100 y 200 kilos de estos productos. Si, así como se oye. A cambio mi tío le retribuye con leche al dueño de la tortillería. Nada se desperdicia y lo que te sobra seguramente le servirá a alguien más. Una vez seca, tortilla y masa se muele hasta dejar unas especie de harina gruesa con la que mi tío complemente el rastrojo para sus reses.

También me tocó ordeñar una de las vacas que es muy noble. Fácilmente aquel día la vaca nos dio unos 7 litros de leche. Regresando mi tío preparó con unos 5 litros de ella y una cucharada de cuajo, un queso panela que nos regaló para el camino. Algunos acostumbran el pajarete: una bebida donde el atractivo principal es la leche recién ordeñada y calientita. La bebida lleva café o chocolate y un chorrito de alcohol. Como la leche y yo estamos peleados decidí no intentarlo.

También hubo historias del clenbuterol en las vacas y porqué se recurre tanto a el pese a ser ilegal. Interesantes datos sobre precios para vender un toro ya sea para cruza o para rastro. Enfermedades, accidentes, cuidados y muchas cosas más.

La vida de las reses siempre acaba en los rastros, uno de los cuales también fuimos. En ellos esperan la muerte “hombre, mujeres y niños”. Los animales en su mayoría lucen alterados. Dice mi tío que es como si olieran su muerte. Por muy prolíficas que sean las vacas y sin importar cuantos litros de leche dieron, tarde o temprano acabarán en un rastro, es inútil hablar de una especie de justicia con ellos. Unos $130.00 cuesta matar y destazar un animal en el rastro.

A los becerritos tampoco les va nada bien. Si el granjero los tiene en exceso y no contempla criarlos a todos, no dudará en mandarlos al matadero así tengan días de nacidos. Su carne tierna será carne de ternera para una buena birria. “Es terrible, yo nunca mato becerritos” – dice mi tío. Y aún así en el rastro se cuentan por cientos. Mi tío estuvo a punto de meternos a donde los estaban sacrificando pero mi madre y mi tía se negaron. Una parte de mi quería ir aunque seguramente hubiese salido traumado de la experiencia. Al ver de lejos el lugar y los becerritos chillando dirigiéndose a su fatal destino de inmediato me vino a la mente la escena de la agente Clarice Starling tratando de salvar corderitos.

Y así es la vida en las granjas. Muchos animales mueren para que nosotros cómodamente disfrutemos de ellos. La labor del granjero tampoco es fácil. Y creo que no está por demás ser consciente de ello. No creo que podamos o tengamos que dejar de comer carne, pero estoy seguro que al menos conocer nos ayudaría a ver a todo tipo de vida con algo más de respeto.

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3 thoughts on “De toros y vacas

  1. Mojado dice:

    Interesante tu relato.

    Mucha gente no puede dejar de comer carne. Yo antes me incluía en ese grupo, pero con los precios prohibitivos que hay aquí de plano hace mucho que nos olvidamos de ella.

    Es muy interesante también plantearse dejar de consumir carne no por el aspecto humanitario, sino por la gran cantidad de recursos que se gastan para producirla. Da escalofrío enterarse de que se gastan 1500 litros para comerse una hamburguesita, y 16 000 para producir un kilo entero de carne!

    http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Agua_virtual

  2. duva dice:

    La frase “Todo lo que usted no quizo saber de la reproducción asistida de las reses pero nunca se atrevió a preguntar” quedaría mejor con “atrevería” en lugar de “atrevió” y con un “y” en lugar de “pero”
    😛

    Bastante interesante tu post.

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