Ciencia y tecnología, Lo que pienso, Sociedad

Dunbar ya tiene Facebook


Los que están solos ya no son los que están aislados, sino los que están desconectados de Internet o quienes no tienen celular

Robinson Crusoe ya tiene celular – Rosalía Winocur

dunbars number

Los estudios actuales afirman que en la corteza cerebral se concentran en gran parte nuestras habilidades sociales. Esa delgada capa gris fuertemente circunvolucionada que da forma a nuestro cerebro es de naturaleza fractal y gracias a ello como otras tantas cosas en la naturaleza se le da solución al problema de cómo abarcar la mayor área en el menor espacio posible.  Extendida ocuparía en promedio unos 2500 cm2. Aunque es enorme, más no infinita, inevitable resulta preguntarse si establecía entonces un límite en la cantidad de relaciones que podemos crear con otros seres humanos.

El número de Dunbar

En 1992 el antropólogo británico Robin Dunbar intentó responder esa pregunta y encontrar si superado un cierto número de relaciones, un grupo es incapaz de funcionar bien. Para ello centró su estudio en varios grupos de primates los cuales también se ha demostrado que necesitan mantener cierto contacto personal con los demás miembros de su grupo social para que este no pierda cohesión. Todo indica que dependiendo de la capacidad de su cerebro, concretamente la corteza cerebral, existe un número máximo para el cual el cerebro es capaz de procesar la información disponible y que delimita el número de relaciones que podemos establecer. El número varía según el cerebro de cada especie de primate y en el caso de los humanos, Dunbar pudo establecer la cifra en 150. A esto se le conoce como el número de Dunbar.

Dunbar también pareció encontrar ‘evidencias’ que parecía soportar su teoría. Por ejemplo, encontró que 150 era el promedio de habitantes de un poblado neolítico, que 150 era la cantidad de soldados encontrados en una unidad promedio desde la Antigua Roma hasta el siglo 16 y si la unidad necesitaba ser más grande, esta debía ser fragmentada en grupos “manejables” que siempre rondaban los 150 hombres. No pasaría mucho tiempo para que el número se comenzara a llevar a más teorías y aplicaciones, desde el marketing (marketing viral, ¿cómo llegar al mayor número de personas en menos tiempo?) hasta mundos virtuales como el de Warcraft. De hecho, una regla informal en la organización de empresas sugiere 150 como el límite crítico para la coordinación efectiva de tareas y flujo de información a través de enlaces directos persona a persona: empresas mayores no pueden funcionar de modo efectivo sin subestructuras que definan canales de comunicación y responsabilidad.

¿Qué sucede cuando el límite se rebasa? Dependiendo de la situación donde se aplique, podría hablarse de caos o desorganización hasta sencillamente decir que una persona se satura y será incapaz de darle atención a todos.

La llegada de Facebook y las redes sociales.

Con la rápida expansión de Internet, el Web 2.0 y ahora los smartphones, las forma en que se establecen las relaciones sociales también han cambiado. ¿Alteran estos adelantos de alguna forma el número de Dunbar, es decir el límite en el número de relaciones? Aunque no hay una respuesta definitiva, hay varios – yo incluído – que afirman que si en el sentido de que estas tecnologías pueden considerarse como una extensión de nuestra capacidad cerebral. Por poner simples ejemplos, el celular nos permite llevar una  agenda que no tenemos que memorizar y nos pone en contacto inmediato con otras personas y Facebook nos recuerda los cumpleaños de cada uno de nuestros contactos.

Aunque esto probablemente signifique que el número de Dunbar pueda modificarse, no cambia el hecho de que sigan existiendo límites. Así tengamos cientos y cientos de contactos (he visto a varios que tienen miles, en especial jóvenes que agregan a cualquier hijo de vecina), al final siempre tendemos y podremos interactuar con una reducida cantidad de ellos. En conclusión, nuestra cuenta de Facebook se convierte en un repositorio de amigos que aunque vaya aumentando mantiene una constante con el número de amigos con los que interactuamos.

Curioso también es el hecho de que aunque ese número con el que interactuamos se mantenga más o menos constante, los amigos van cambiando. Perdemos el interés con algunos, nos distanciamos de otros y entonces otros nuevos contactos vienen a reemplazar u ocupar el lugar en esa lista de interacción. Es un hecho inevitable y posiblemente un reflejo de cómo nuestras relaciones también evolucionan con el paso del tiempo. Sucede mucho con los amigos de la escuela, por ejemplo, que luego de ser casi uña y mugre, con el tiempo la separación por distintos factores se va remarcando y  así los tengamos como contacto en Facebook, la comunicación es limitada.

Candil de las redes sociales, oscuridad de la realidad

Otro detalle cada vez más analizado y que también hace mella en el dichoso  número de Dunbar, es la pérdida de vínculos reales y el aislamiento que las redes sociales están generando. En el libro ‘Robinson Crusoe ya tiene celular‘, de la comunicadora Rosalía Winocur, ella explica: “Los que están solos ya no son los que están aislados, sino los que están desconectados de Internet o quienes no tienen celular”.  Para muchos más que amigos se trata de conseguir trofeos o “likes“.

El problema de esta popularidad en las redes sociales es la poca profundidad que puede establecerse con este tipo de relaciones. No es raro encontrar gente con miles de contactos o “seguidores” y aún así quejarse de sentirse solos. Efectivamente hay toda una serie de patologías y problemas grandes y pequeños producto de lo que supone hacer uso de estos avances tecnológicos y no quisiera extenderme demasiado en ello. Quizá lo más preocupante del asunto es lo que en el fondo nos quiere decir de la sociedad que somos: una con mayores problemas de soledad y que intenta escapar de la realidad y no pensar en los problemas. El problema no se trata de las redes sociales, ni del Internet, sino de una sociedad que cada día parece más enferma. No son pocos los que de vez en cuando sugieren un apagón digital o desconectarse, al menos por un rato y a nivel individual y regresar al mundo real.

Quizá hoy que Facebook celebra sus mil millones de usuarios vale la pena una reflexión individual y sobre qué tanto han cambiado nuestras vidas las redes sociales y si hemos logrado obtener resultados positivos gracias a ellas.

Agradecimiento

Tengo que agradecer públicamente a Ernesto Rueda @erume por ilustrarme con el número de Dunbar, ya que antes de él ignoraba completemente su existencia.

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One thought on “Dunbar ya tiene Facebook

  1. Pingback: Haga de Facebook un papalote | Blágora

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