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Hannah Arendt y el origen del mal


Hannah Arendt

Hannah Arendt

Hannah Arendt“, es una película alemana de Margarethe von Trota que retrata el episodio más sonado y controversial de la vida de Hannah Arendt, filósofa judío-alemana (nacionalizada finalmente estadounidense): la cobertura del proceso de Adolf Eichmann como reportera de la revista The New Yorker y la controversia que generaron sus artículos que posteriormente conducirían a publicar en 1961 uno de sus libros más famosos: Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal. Hay que resaltar que faltaban algunos años para que los experimentos de Milgram (1963) y Zimbardo (1969) explicaran de forma más contundente el concepto de desindividualización y que ayudaran finalmente a entender cómo cualquier ser humano ordinario puede caer en un patrón de maldad, ya sea abuso de autoridad, violencia o genocidio. De hecho, fue precisamente los grandes juicios contra los nazis y el temor de repetir un Holocausto lo que impulso en gran medida la investigación sobre dichos temas.

En 1960 se captura a Adolf Eichmann en Argentina y se le lleva a juicio a Jerusalén en 1961. Ese año, Hannah se ofrece a trabajar como reportera de la revista The New Yorker para cubrir el jucio y a los directivos de la revista les parece bien porque Hannah es una exiliada judía que se salvó por poco del horror nazi. De sus observaciones Arendt escribe el artículo para la revista y posteriormente el libro. La visión general en esos tiempos es simplista y se apresura a catalogar a los participantes del Holocausto como monstruos o una especie de malvados per se. Es Arent la que se atreve a desafiar el pensamiento tradicional y se niega a explicar solo en blanco y negro algo tan complejo como la condición humana. De ahí nace del concepto de la “banalidad del mal“, individuos actuando bajo las reglas de un sistema al que pertenecen, preocupados por cumplir las órdenes sin reflexionar sobre sus actos o consecuencias. Para ella, Eichman no es un monstruo, es un ejemplo de esta banalidad.  No por ello lo juzga inocente ni lo disculpa. Sin embargo, en medio de ese ambiente enrarecido, las afirmaciones de Hannah de inmediato fueron interpretadas como una posición a favor de Eichmann. Una judía defendiendo el nazismo.  De nuevo una visión simplista.

Hay una segunda cosa que le consigue el desprecio a Hannah y su libro. Afirma que el alcance del Holocausto se magnificó por  muchos líderes judíos que estuvieron dispuestos a cooperaron con los nazis. En palabras de ella:

Este papel de los dirigentes judíos en la destrucción de su propio pueblo es para los judíos sin duda el capítulo más oscuro en toda su oscura historia.

Tales afirmaciones les dolieron a los judíos y a la comunidad internacional. Incluso perdió algunas amistades de años y en la película vemos el caso de Kurt Blumenfeld, ex secretario de la Organización Sionista Mundial que muere sin concederle el perdón. El “error” de Hannah fue que sencillamente se negó a aceptar la explicación simplista que ofrecía una sociedad aún profundamente dolida por el asesinato de más de 6 millones de judíos. Quería emitir un juicio más imparcial y libre de sentimentalismos. Y el tiempo le dio en gran parte la razón. Sus cuestionamientos llevaron a mirar de otras formas la maldad humana los efectos del poder, la sumisión y la obediencia. Entenderlo también nos ha servido para prevenir y desalentar la creación de ambientes que conduzcan a esta “banalidad del mal”. También le ha dado énfasis a la necesidad individual de auto analizarnos y sobre todo pensar.

Esta necesidad de pensar es quizá el mayor hilo argumental de la película. Aquí aparece otro personaje importante en la vida de Hannah: su profesor Martin Heiddeger, por quien desarrollo una fuerte simpatía y admiración intelectual que terminó cruzando hasta los terrenos sentimentales manteniendo ambos por unos años una relación secreta. “Pensar es en sí mismo un acto solitario“, dice Heiddeger quien representa un gran motor en la vida de Hannah y sin embargo, años despues es él quien acaba afiliándose al Nazismo (decisión de la cual se lamentaría y de la que supuestamente se retractó pero solo en privado). En parte esto conduce a Hannah a distanciarse de el, aunque nunca dejaron de estar en contacto.  Podemos ver la película precisamente como un gran lienzo de gente que ejerce su capacidad de pensar y gente que se olvida de hacerlo.  Y es esta posiblemente la gran lección.

“Hannah Arendt” es una película de diálogos, de ideas, algunos le llaman de intelectuales. Yo prefiero ahorrarme las etiquetas e invitarlos a darle una oportunidad. Estoy seguro que encontrarán una buena enseñanza escondida detrás de esta obra de calidad.

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2 thoughts on “Hannah Arendt y el origen del mal

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