Sociedad

Sesgos de confirmación


“Tengo un conocido que le funcionó” es una de las respuestas más comunes que solemos dar para justificar alguna postura en algunos campos de la salud. Aquella “evidencia” suele bastar para que uno resulte convencido. Esto ocurre con frecuencia cuando hablamos de medicina alternativa, la cual se define como “toda práctica que afirma tener los efectos sanadores de la medicina pero que no está apoyada por evidencia obtenida mediante el método científico”. La lista de prácticas y procedimientos que abarca esta definición es bastante larga. ¿Pero es nuestra justificación un argumento válido?

Para contestar empecemos con un ejercicio: Supongamos que somos investigadores que estamos interesados en determinar si un síntoma en particular esta asociado con una determinada enfermedad. Después de examinar por un año a 150 personas tenemos la siguiente tabla de resultados:

Enfermedad Presente Enfermedad Ausente
Síntoma Presente 80 40
Síntoma Ausente 20 10

Las preguntas, que pido al lector tome su tiempo y conteste, son: ¿qué celdas de esta tabla nos ayudan a determinar si existe una relación entre el síntoma y la enfermedad? y ¿cómo determinamos esa relación? Tómese su tiempo para responder.

¿Qué respondió? La respuesta correcta es que necesitamos la información de todas las celdas. No basta con examinar únicamente la evidencia positiva, es decir, solo el número de casos en que el síntoma y la enfermedad resultaron positivos (esquina superior izquierda), también requerimos los negativos. ¿Por qué? Porque solo así podemos valorar cuantitativamente a través del cálculo de porcentajes si dicha relación realmente existe. Veamos los cálculos a continuación.

  • Del total de personas CON el síntoma presente, ¿que porcentaje estuvo enfermo? Fue 80 de 120 (80 + 40), esto es 66.66%
  • Del total de personas SIN el síntoma presente, ¿qué porcentaje estuvo enfermo? Fue 20 de 30 (20 + 10), esto es 66.66%

¿Existe relación entre el síntoma y la enfermedad? De los cálculos obtenidos podemos determinar que la respuesta es NO. Los porcentajes son exactamente los mismos sea que la persona tenga o no el síntoma.

En este momento posiblemente el lector que haya llegado hasta aquí ya se imagina a qué voy con esto. Cuando decimos “tengo un conocido al que le funcionó” o “conozco mucha gente a la que le ha funcionado” estamos cayendo en el error de elegir solo la información de una de las celdas. ¿A cuántos no les funcionó X medicamento o Y procedimiento? ¿Cuántos se curaron sin recurrir a el? Conocer esa información es fundamental para sacar conclusiones determinantes y es parte del rigor del método científico. He ahí el dilema de la medicina alternativa y de ahí que al carecer de dicha evidencia con frecuencia se hable más de un efecto placebo o imaginario.

Extendamos ahora esta misma línea de pensamiento a otros campos. Un caso interesante sería por ejemplo la oración por un paciente enfermo. ¿Funciona o no? Recuerde, para determinarlo necesitamos TODOS los valores de las celdas:

  1. Los que se curaron cuando hubo oración,
  2. Los que no se curaron cuando hubo oración,
  3. Los que se curaron sin oración y
  4. Los que no se curaron y no hicieron oración.

Si, probablemente verá que una de las complicaciones radica en obtener toda esa información y que sea fiable, pero lo que quiero dejar claro es que tenemos que considerar las demás variantes para realmente sacar conclusiones. Podríamos seguir con ejemplos aplicándolo a los fenómenos paranormales o cosas más humanas como la política y los conflictos mundiales.

La tendencia a favorecer información que confirma nuestras propias creencias o hipótesis tiene un nombre: sesgo de confirmación. Existen diversas teorías que intentan explicar porqué el cerebro humano recurre frecuentemente a este tipo de sesgos. Lo que queda claro es que tenemos una tendencia a buscar evidencia que confirme nuestras expectativas y a darle un mayor peso que a la evidencia que se opone a nuestras creencias. Estas asunciones, claro esta, pueden llevarnos con facilidad al engaño.

Sesgo de Confirmación

“La gente casi siempre encuentra lo que espera encontrar si permite que sus expectativas guíen su búsqueda” – Bart Ehrman

Aunque en algunos casos un sesgo de confirmación no tenga gran importancia, hay varias situaciones que son delicadas. Por ejemplo, este tipo de sesgos son los que pueden llevar a la conservación de estereotipos fuertemente arraigados en la sociedad tales como asuntos relativos a las mujeres, minorías étnicas y otros grupos. Sí, los sesgos de confirmación pueden tener importantes consecuencias. Afortunadamente el saber acerca de ellos puede obligarnos a adoptar una postura más crítica hacia nosotros mismos y nuestras creencias. Nos fuerza también a mirar a otros lados, a abrirnos a posibilidades que de otra forma evitaríamos por resultarnos desagradables.

Esta tendencia [a los sesgos de confirmación] es especialmente fuerte cuando la gente no se ve impulsada a cuestionar sus propias creencias.

Scott Plus – Profesor del Departamento de Psicologia de la Wesleyan University.

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