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Pasatiempos 


Cuando me enfermé, parecía que lo que siempre más me ha gustado era lo que menos quería hacer. Pasaba mucho tiempo acostado pero con los dolores de cabeza no podía concentrarme para leer un libro y ni siquiera se me apetecía ver películas. Aún así necesitaba mantener mi mente distraída para no dar rienda suelta a las ideas deprimentes. Requería de elementos mínimos que no demandaran demasiado a mi cabeza pero que la mantuviera ocupada.

Recuerdo que una de las primeras cosas que me puse a hacer fue barrer. Barría la casa y luego seguía con la calle. Este ejercicio monótono, repetitivo, me hacía sentir bien, me mantenía activo y me hacía salir de la casa. Y es que estar todo el día encerrado y con mínimo contacto social no resulta nada bueno.

Con la casa sola, pensé por un tiempo hacerme nuevamente de una mascota. Siempre he sido fan de los perros y realmente sentía que necesitaba alguien que me hiciera compañía pero también era obvio que implicaba una responsabilidad que quizá no iba en ese momento a poder cumplir. Así que empecé por armar un alimentador de pájaros que se alcanza a observar desde la ventana de mi improvisada oficina en casa. Pronto resultó todo un éxito y cumplió su objetivo primordial de mantenerme entretenido y hacerme sentir menos solo. También me obliga a mantenerme activo. Todas las mañanas aparto unos minutos para barrer las cascarillas del alpiste, lavar el alimentador y surtirlo de nuevo con alpiste, migajón y agua fresca. A los pocos minutos grupos de 20 o hasta 30 gorriones y tórtolas se abalanzan sobre la comida ejecutando un gracioso espectáculo que disfruto día con día. Gordas y satisfechas varias descansan y toman en sol en los alrededores. Tenemos un nido de tórtolas que en este primavera-verano nos ha dado 3 nidadas.

 

 

A la par del alimentador también comencé a cultivar algunas plantas. En el libro de Ikigai que comparte algunos de los hábitos comunes de los centenarios de Okinawa se comenta que varios de estos longevos poseen huertos en sus casas donde cultivan hortalizas para su consumo personal o venta local. El huerto no solo les da alimentos, también los mantiene alejados del sedentarismo y les ofrece un ejercicio moderado y suave que parece estar directamente relacionado con la longevidad o el anti envejecimiento (anti aging). Sembrar plantas u hortalizas y cuidarlas requiere de algo de esfuerzo y constancia pero al final, cuando se hace bien, entrega resultados satisfactorios. En mi caso, este año hemos sembrado tomates (jitomates) que aparte del abundante agua y algunos cuidados se han dado con relativa facilidad. También me he hecho de algunas plantas y sembrado semillas con resultados muy buenos.

 

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Snapdragons o perritos gigantes que he visto crecer desde cero

Por último también he estado aprendiendo de carpintería. He descubierto que es un oficio bastante entretenido que ayuda a mantener el cuerpo y la mente ocupados. Requiere cierto esfuerzo para realizar algunas tareas pero es moderado, la madera es un material bastante noble y moldeable. Parece que su textura y hasta su olor aportan cierto sentido de tranquilidad. Y por supuesto, el ingenio y la creatividad tienen mucho que hacer aquí.

Al final he visto que pese a las dificultades no he podido mantenerme quieto y que estas actividades junto con el apoyo de mis amigos y familia me han ayudado a mantenerme a flote.

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2 thoughts on “Pasatiempos 

  1. Pingback: La fortaleza de las plantas | Blágora

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