Ciencia y tecnología, Fitness, Uncategorized

La fortaleza de las plantas


Flor de lino en mi jardín. Un poco abajo, al fondo se alcanza a ver la cápsula que contiene las semillas conocidas como linaza.

Ha crecido un poco de lino (Linum usitatissimum) en el jardín resultado de los restos de alpiste compuesto (mezcla de alpiste con diversas semillas y nutrimentos para aves) que usé para mi alimentador de aves. Al principio no sabía lo que eran, pero sus flores me gustaron mucho. Hoy al explorar las semillas que esta dando encontré que era linaza y lo confirmé buscando un poco en Wikipedia.

Es curioso saber que esta humilde planta ha estado presente en la historia de la humanidad por muchos siglos. Su nombre nos remonta al antiguo Egipto donde las plantas y sus flores quedaron inmortalizadas en algunas pinturas y de sus resistentes fibras se fabricaron tejidos que incluso envolvieron momias. Los faraones se extinguieron pero el lino no. Al contrario, su uso se extendió por toda la Europa medieval y hasta el siglo XVIII era la fibra textil más importante solo después de la lana. Hasta nuestros días existen las telas y ropas de lino. Sus fibras son casi el doble de resistentes que el algodón y son frescas, lo que las hace ideales para la ropa de verano.

Las plantas nos han aportado tanto que con frecuencia es fácil pensar que están ahí con el mero propósito de cumplir una función para el ser humano, esperando que las tomemos. Es una visión antropocentrista típica y con frecuencia acompañada de bases religiosas o espirituales.

“¿Por qué las plantas pueden servir para curar enfermedades? ¿Por qué son muy buenas y nos quieren mucho?” pregunta J.M. Mulet, profesor de biotecnología, en el libro Medicina sin engaños. A continuación nos invita a reflexionar en un hecho que con frecuencia pasamos por alto. A diferencia de otros seres vivos, una planta no puede moverse, cuando existen condiciones adversas, “en vez de huir como cobardes […] como hacen los animales “, su respuesta es adaptarse “cambiando su composición química”. Por ejemplo, ante la sequía algunas acumulan azucares para evitar perder agua; ante el abundante sol muchas frutas adoptan colores vivos como resultado de la acumulación de antioxidantes que les sirven para protegerse del exceso de luz solar. Las mismas semillas tienen impresionantes mecanismos para permanecer “dormidas” por años hasta que se encuentren con las condiciones favorables para germinar.

Así es, las plantas son seres vivos con unos de los metabolismos más complejos de la naturaleza. La transformación de CO2 a energía es un metabolismo que efectuamos de la misma forma una levadura que un ser humano. La fotosíntesis es idéntica en un alga microscópica que en un pino de Oregón. Estos son metabolismos primarios. Las plantas, sin embargo, poseen una variedad increíblemente rica de metabolismos secundarios. Ancladas a un terreno, no solo tienen que hacer frente al ambiente, también tiene que defenderse de otros seres vivos que la incomodan o bien sacarles provecho, desde grandes herbívoros como las jirafas, hasta algunos hongos.

Esta situación ha dado como resultado colateral lo que ya conocemos: una riqueza de productos a los que el ser humano le ha sabido sacar provecho. La lista es enorme: colorantes, textiles, especias, aceites, drogas, venenos, etcétera. La salicilina, la quinina y los fitoestrógenos son moléculas que las plantas usan para su defensa. De la primera obtenemos anti-inflamatorios y antipiréticos (disminuyen la fiebre), de la segunda obtuvimos el primer medicamento para la malaria, de la tercera los primeros anticonceptivos pues al guardar estos cierto parecido a las hormonas sexuales humanas, interfieren en los metabolismos asociados a ellas.

Ante tanta riqueza y variedad es fácil creer que la naturaleza o las plantas ocultan la cura para todo. Aprovechándose de estas creencias y de la ignorancia, se ofrecen con frecuencia productos milagrosos con la etiqueta de naturales como sinónimo de “no pueden hacerte daño”. Esto como ya vimos, no es para nada cierto, la naturaleza también posee lo necesario para matarnos y algunos remedios pueden ser verdaderamente peligrosos. Una consulta en Internet sobre alguno de estos productos milagrosos, alguna planta, superalimento o lo que se le venga a la mente arrojará de inmediato una enorme cantidad de páginas que le dirán que son buenísimos desde la dieta hasta para combatir el cáncer o la diabetes. Abundarán muchas buenas historias y experiencias pero poco rigor científico. La misma Wikipedia no suele ser el mejor lugar para buscar.

Un mejor lugar para buscar la evidencia científica que respalde cierto producto natural o inclusive otro tratamiento es Cochrane. Se trata de una red global independiente de investigadores, profesionales, pacientes, cuidadores y personas interesadas en la salud que hacen disponibles las investigaciones sobre todo tipo de tratamiento. También existe Information is Beautiful. El objetivo es el mismo: ofrecer evidencia seria. Seguro aquí se alzaran voces que afirman que estos sitios responden a intereses de las farmacéuticas u otros grandes “lobbies” que buscan el control mundial. Hay varios argumentos para desarmar esta forma de pensar pero para no hacer demasiado larga esta entrada solo diré que si usted es uno de ellos pueden tomar la acción que quiera y seguir usando el timo de su preferencia. El método científico obliga a buscar verdadera evidencia y esta evidencia arroja resultados medibles, porcentajes que avalan la eficacia, repetibilidad.

Por ejemplo y ya para concluir, la valeriana es famosa en la herbolaria y se usa comúnmente como somnífero. Curiosamente, la evidencia científica disponible hasta el momento no ha comprobado su efectividad. ¿Será que se trata de un efecto placebo? Todo apunta a que sí, pero aún si el día de mañana la ciencia encontrara cierta evidencia de su efectividad para favorecer el sueño tenga por seguro que explicará la sustancia involucrada y el mecanismo de acción. Así ha sucedido ya con una buena cantidad de moléculas que hemos tomado de las plantas. La medicina no esta peleada con ellas y se debe agradecer que exista un proceso bien definido para explicar porqué funciona determinando componente. Finalmente no esta de más la recomendación más conocida y más desoída: Si parece demasiado bueno, no lo es.

Recomendación:

Mulet, J.M.. Medicina sin engaños: Todo lo que necesitas saber sobre los peligros de la medicina alternativa. Grupo Planeta.

Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s