Entretenimiento, My life

13 Reasons Why


– Yo tanto que le digo a la flaquita que no me lleve y ellos que hasta van a buscarla.

Hace casi tres semanas, mientras comía unas quesadillas (sin queso) en un puesto de la colonia, escuchaba la plática del momento con algunos eventos de la localidad. Una señora ahí presente venía de un entierro muy particular: un chico de 15 o 16 años que se había suicidado. La ‘doña de las quecas’ pronunciaba las palabras con las que comencé esta entrada.

Con el pasar de los días me enteré de otros detalles: su nombre, que al parecer tenía muchos problemas familiares y que era un buen amigo del hijo de una conocida. Incluso se hablaba de otro caso parecido en la colonia pero no pude confirmarlo. De cualquier forma quitarse la vida no deja de ser un hecho trágico y lamentable que retumba en lo más profundo de nuestra sociedad y nos embarga de culpas, y más cuando se trata de adolescentes.

Por trece razones

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Este suceso coincidió en vida con el momento en que veía 13 Reasons Why, la polémica serie de Netflix de la que ya se ha dicho mucho y tampoco planeo agregar nada nuevo. Hannah Baker, una joven estudiante de preparatoria, se ha suicidado no sin antes dejar su testimonio en 13 grabaciones en casetes (7 en total, una grabación por lado) explicando las razones que la han llevado a tomar dicha decisión. Cada lado va dedicado a una persona, una razón, un culpable.

Personalmente quedé muy satisfecho con la serie. Su formato que brinca entre presente y pasado y el suspenso que convierte a cada cinta en una pieza del rompecabezas resultó infalible para atraparme. La música y el variopinto de los personajes deja en mi una serie que no me importaría volver a repetir. Sin embargo, mientras veía esta serie de corte juvenil, la pregunta que me hacía era “¿Es realmente para los jóvenes?“.

Para empezar, Hannah esta (estaba) mal. La prueba más contundente es lo que pasa después de su muerte, lo que el espectador ve, donde queda claro que había una salida. Siempre la hay. Y que su partida solo ha dejado algo peor. Eso es lo que vi yo a mis 36 años ¿Pero llega a esa misma conclusión el adolescente? La cuestión se ha convertido en uno de los asuntos más discutidos de la serie. Aunque el material extra (“Beyond the reasons”) explica que el trabajo contó con el auxilio de psicólogos y especialistas y lo han acompañado de una campaña anti-suicidio, varias voces advierten que el efecto en los jóvenes pudiera ser exactamente lo contrario: la glorificación del suicidio y la idea de que es necesario un sacrificio de tal magnitud para ser oídos. La conclusión es, si al joven se le permite verla, la supervisión no esta por demás. Y por supuesto, no crea que una serie va a hacer el trabajo que a usted como padre le corresponde.

Hay una escena al comienzo donde vemos cómo una inocente fotografía se filtra en toda la escuela, en otra aparece un listados que incluye nombres catalogando los mejores atributos de las chicas incluyendo la del mejor trasero. Estos ejemplos me recuerdan una frase a la que seguido recurrimos los adultos: “sé lo que estas pasando, yo también fui joven”. Realmente no. El mundo de los jóvenes de hoy es muy diferente y posiblemente más complejo que el que vivimos nosotros. Usted no vivió en una época donde todos llevaban celulares a la escuela y donde algo puede hacerse tan viral y devastador en cuestión de minutos. El hecho de que Hannah utilice cintas es su forma de mostrar esa inconformidad con el mundo tan tecnológico y escaso de privacidad que vivimos. Quizá usted se defendió de la violencia escolar ‘rifándose un tiro’ a la salida de la escuela, su hijo quizá no pueda librarla igual si su oponente trae un arma, algo por desgracia cada vez más común. Los tiempos han cambiado.

Una historia demasiado personal

Hola. Quiero decirle que lo quiero mucho y que a lo mejor ya nunca nos volvemos a ver …

Quiero concluir con una experiencia personal que tuve esta semana y que es al final de cuentas la mayor razón por la que decidí crear esta entrada. En vista de lo íntimo que es para mi y el apreció que le tengo a todos los implicados, omitiré la mayoría de los detalles. Desahogarme quizá sea la razón de ponerla por escrito.

Esta semana un buen amigo joven se intentó suicidar. A pocos segundos de hacerlo me llamó al celular para despedirse y decirme, en parte, las palabras que cité arriba y que sin duda no podré olvidar en mucho rato. Me invadió un dolor terrible y sentí cómo mis piernas se querían doblar. Tratando de mantener la calma le pedí que desistiera y que me dijera por favor dónde estaba. No logré disuadirlo. Hoy esta vivo por un verdadero milagro y de la manera más literalmente, un minuto ha hecho la diferencia. Un minuto más y él ya no estaría aquí. Y claro, yo estaría devastado. Me parece tan irreal.

Hoy celebro que esta vivo y tiene una segunda oportunidad. Ya se esta atendiendo y quiero creer que lo peor ya pasó. Ya he podido platicar con él y se esta abriendo bastante bien. “Gracias por haberme llamado ese día”, le dije, “Nunca dejes de hablarme”.

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