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Libros que leí en 2017

Aquí la lista de libros que leí el 2017

253620241. Guía de Hábitos Inteligentes

Robledo, I.C.

Ideas muy simples que en general ya conocía y aplico en la actualidad. De las que me parecen mas sobresalientes: 1) buscar nuevas palabras. A veces damos por sentado el significado de algunas pero vale la pena ir al diccionario y salir completamente de la duda. 2) Aprender en linea. Hay múltiples cursos y aunque adaptarse al formato puede costar trabajo, al final es una excelente opción para aprender. 3) Practicar la observación. La vida laboral suele ser monótona y rutinaria, pero como dicen, “el diablo esta en los detalles” y cuando uno es curioso encuentra cosas no tan obvias.

 

33026781 2. Un monstruo viene a verme

Patrick Ness

Lo compré para mi sobrino y estuve un poco pensativo en si era una buena historia para su edad. La historia es algo cruel, un niño que además de lidiar con las presiones típicas de su edad, también tiene que enfrentar otra aún mayor: una madre enferma de cáncer. Patrick Ness escribió este libro partiendo de una idea de Siobhán Dowd, quien no pudo completarla pues falleció de cáncer. En su prólogo, escrito por J.A. Bayona, quien llevó la historia al cine, se nos dice que crecer es doloroso, pero no carente de sentido y “que a veces se gana y se pierde al mismo tiempo”.

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3. You Don’t Know JS: Up & Going

Kyle Simpson

Contrario a la mayoría de los libros de JS, la concepción de este volumen, el primero de varios, es conocer a profundidad todos los rincones del lenguaje de programación. Espero leer más de los siguientes tomos. Esta muy bien escrito y se me hace una buena opción pero no recomendada para el programador primerizo.

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4. La caza del carnero salvaje

Haruki Murakami

Este libro vino a ser una buena bocanada de oxígeno para mi relación en fase moribunda con Murakami. Cansado de “más de lo mismo” esta historia al final se convirtió en una de mis favoritas. Efectivamente trata sobre buscar un carnero muy especial y como puede esperarse, del plano físico pronto brincaremos al metafísico; sin embargo Murakami no se envuelve en múltiples historias y personajes que concluyen llevando a ningún lado, en esta ocasión la historia tiene un final muy bien hecho, con la mayoría de las incógnitas resueltas y una buena reflexión sobre la identidad personal entro otros temas que toqué ligeramente en esta entrada. Entre otras curiosidades, la historia es en realidad el final de una trilogía y el personaje junto con el carnero y otros elementos vuelve a aparecer en una cuarta historia posterior llamada Baila, Baila, Baila.

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5. De qué hablo cuando hablo de escribir

Haruki Murakami

Uno de los esperados de este año. También le dediqué una amplia entrada y como mencioné, uno viene a estos libros tratando de encontrar una receta para convertirse en escritor y termina encontrando que no hay receta. Hay a lo mucho un conjunto de pautas o patrones que más o menos se repiten, pero a veces ni siquiera eso es constante. Aquí esta la “receta Murakami” que como él advierte, puede o no funcionarle a otro. Bueno pero no indispensable.

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6. Escucha la canción del viento y Pinball 1973

Haruki Murakami

Para completar la trilogía me aventé los otros dos libros que son preludio a El Carnero Salvaje. En conclusión ambas son bastante irrelevantes, quizá excepto por tratar de ver la evolución del escritor, pues son de sus primeras novelas. En general yo recomendaría pasar directo a El Carnero Salvaje.

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7. The Truth About Employee Engagement: A Fable About Addressing the Three Root Causes of Job Misery

Patrick Lencioni

Lo leí como recomendación de mi jefe de trabajo. Es una de esas lecturas de optimismo empresarial que resultan muy básicas pero de vez en cuando vale la pena leer. El libro explica 3 cosas que hacen cualquier trabajo miserable: anonimato, irrelevancia y ausencia de métricas. No importa si eres personal de limpieza o CEO. El formato de “historia” me aburrió un poco pero creo que los puntos son acertados. Vino a ser una buena reflexión en un momento en el que la empresa sufre grandes cambios.

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8. Small Data: Las pequeñas pistas que nos advierten de las grandes tendencias

Martin Lindstrom

Una verdadera basura y de lo peor que leí este año. Como si el autor te viniera a decir “Todos lo hacen mal y solo yo bien. ¿Quieren que su campaña publicitaria funcione? ¡Contrátenme!”. Nos habla de productos y campañas y ni siquiera puede incluirnos alguna imagen. No veo un intento serio por tratar de cuantificar el éxito de sus campañas. Totalmente irrelevante.

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9. Comer sin miedo: Mitos, falacias y mentiras sobre la alimentación en el siglo XXI

J. M. Mulet

Mulet se ha convertido en un paladín de la ciencia, al menos para el mundo hispano y se ha ganado enormes enemigos entre charlatanes, activistas y pseudoespecialistas. Su trabajo es simple: derrumbar los grandes mitos que abundan hoy en día sobre la alimentación. Lo mejor es aprender a encontrar fuentes confiables y elegir bien informados y responsablemente. En esta era de Internet esto se ha vuelto un reto, pero es una de las firmes intenciones de Mulet. Habrá siempre los detractores que se escudarán en los intereses económicos de multinacionales o gobiernos. Otros abogan por los conocimientos “milenarios” y regresar a los orígenes. La ciencia y la tecnología no es infalible, pero Mulet revindica sus avances en materia de alimentación demostrando que han sido un gran paso adelante con logros contundentes y dignos de presumirse. Totalmente recomendable.

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10. Cuando te encontré

Catherine Ryan Hyde

Leí este libro en un momento en que sentía estar pasando por una situación similar a la de los personajes. ¿En qué momento te das por vencido al ayudar a un hijo o un buen amigo? Para el padre de esta historia, que esta criando un hijo adoptado, la respuesta es nunca. Y en lugar de ver que las cosas mejoren, todo se convierte en una interminable serie de decepciones. Como decía hace poco, los hijos rara vez se convierten en lo que los padres soñaron. Fue curioso porque en mi caso, a mi sí me parece que hay un límite y la historia me dejó pensando. Es muy simple y a los personajes les hace falta algo de profundidad para que realmente te impacte más, pero al menos es entretenida y con un final que no esperaba.

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11. La ciencia en la sombra. Los crímenes más célebres de la historia, las series y el cine a la luz de la ciencia forense

J. M. Mulet

Otro de Mulet y me parece que fue uno de los primeros que escribió. La verdad me pareció muy entretenido y me hizo conocer cosas de la ciencia forense que de plano desconocía. Es un tema que genera mucho morbo y por lo tanto te atrapa muy fácilmente. A mi me despertó mucho la curiosidad sobre el tema y creo que no será lo único que leeré al respecto.

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12. De animales a dioses

Yuval Noah Harari
El mejor libro que leí este año. Lo que Harari postula a veces resulta tan atrevido o con tan tremendas implicaciones que termina por incomodar al lector. No es que tenga la verdad absoluta, pero si genera mucho material para pensar.  Pongamos por ejemplo tan solo estas dos inquietantes preguntas que plantea: ¿se ha traducido el progreso y la riqueza humana en felicidad? ¿es el humano del siglo XXI más feliz que nuestros antepasados cazadores-recolectores? Todo parece indicar que no, y que desde que nuestros antepasados eligieron sembrar semillas, iniciarse en la ganadería y optar por la vida sedentaria firmamos nuestro infeliz destino. ¿Donde estuvo entonces la ventaja? Resulta que ese estilo de vida maximizó nuestra capacidad de sobrevivir en espacios reducidos. Más humanos en menos espacio, más infelices pero con vidas más largas. La colectividad potenció lo que ya había conseguido el Homo Sapiens al convertirse en la especie dominante del planeta. Su cerebro desarrollo una característica única que le permitió organizarse y dirigir hábilmente masas. ¿Cuál fue esa característica? Aprender a creer en mitos.
Aunque no lo parezca, son mitos lo que hay detrás de la religión, la economía y el gobierno. En la religión quizá resulten obvios, pero cuando ¿qué es el dinero? ¿no es acaso un símbolo de confianza? ¿qué es una monarquía y un rey? ¿no es acaso una creencia en un “linaje” especial? ¿qué es una frontera? ¿no es acaso algo imaginario que existe en el colectivo pero nos da una identidad y nos hace sentir parte de algo? Y sobre esos 3 pilares se ha sustentando el poder y desarrollo humano. Un poder que hoy es capaz de destruir nuestro propio hogar. Harari concluye: “Somos terriblemente irresponsables y estamos insatisfechos. ¿No resulta eso peligroso y preocupante?”

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13. La banda de los niños

Roberto Saviano

Saviano haciendo lo que mejor sabe hacer: contarnos historias de la mafia y el narcotráfico. La historia retrata la vida de una pandilla de jóvenes italianos que se envuelven en el negocio de las drogas. Atraídos como peces por el dinero, la fama y la vida de excesos, los niños son presa fácil y material muy cotizado en los negocios turbios. Muchos de ellos son temerarios y se vuelven desalmados. Muchos no llegarán ni siquiera a los 30 con vida. Escribí también al respecto. No es el mejor trabajo de Saviano y llega en un momento en que se debate fuertemente si estas historias aportan algo positivo a la lucha contra el narcotráfico o solo sirven de inspiración para nuevas generaciones.

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14. Dear Ijeawele, or a Feminist Manifesto in Fifteen Suggestions

Chimamanda Ngozi Adichie

Entramos de nuevo a terreno espinoso: el feminismo. Hay una increíble variedad de opiniones y definiciones, tantas que me atrevo a pensar que cada persona tiene su propia definición y dependiendo de ella esta a favor o en contra. En el punto más radical esta lo que algunos llaman “las feminazis”. Otros de plano niegan cualquier beneficio ignorando que el feminismo ya le ha dado forma a la sociedad en al menos los últimos 50 o 60 años. Estoy seguro que a nuestros abuelos y bisabuelos las familias de hoy les parecerían demasiado “femeninas” con esposos mucho menos machos y mujeres mucho menos sumisas. Con Adichie y sus 15 sugerencias yo diría estar de acuerdo con un 80%, otro 10% me lo llevo de tarea para digerirlo y el último 10% quizá lo debatiría. Lo importante de este debate es cuestionar, no solo los viejos modelos sino también los nuevos que a veces se digieren solo porque están de moda. Implica auto reflexión y sobre todo mucha honestidad. ¿Por qué creo que esto esta bien? ¿Por qué lo hemos hecho por generaciones? Por ejemplo, muchos (yo incluido) encuentran una terrible resistencia a la idea de que la mujer sea el principal proveedor económico en el hogar. Al escarbar, uno pudiera encontrarse con argumentos de tipo biológico, religioso o hasta práctico. ¿Son sólidos esos argumentos? Tampoco debe uno olvidar que los modelos que funcionen hoy seguramente serán diferentes mañana, algunas revoluciones llevan su tiempo, lo importante es progresar hacia una sociedad no solo equitativa, sino sobre todo justa (que no son sinónimos).

Conclusiones

Fracasé en el reto Goodreads nuevamente. Leí 14 libros de los 20 que tenía planeados completar. A mi favor diría que varios de ellos superaban las 300 páginas y no eran novelas. Sin embargo también tuve periodos muy largos en los que no se me antojaba leer. Este año, como el anterior, he combinado lectura en dispositivos electrónicos, formato físico y también en audio. Este último me cuesta mucho y requiere casi de toda mi concentración para que capte la información. El 90% del tiempo que escucho un libro lo hago siguiendo la lectura en texto. Espero mejorar un poco en ese campo.

No es algo para presumir pero en este momento tengo empezados 15 libros. En realidad muchos de ellos están en pausa esperando que algún día los retome, pero lo que si se ha vuelto muy común que lea 2 o 3 libros a la vez. Es decir, quizá por la mañana le dedico unas horas a uno y por la noche otro tiempo a otro libro. A veces esta situación también es por la necesidad pues algunos libros son técnicos o relativos a mi campo laboral. De cualquier forma, espero reducir esa lista de libros empezados el próximo año.

El próximo año voy a ser un poco más realista y he decidido poner como meta la cantidad de libros que leí este año: 14 libros. Creo que uno de los objetivos logrados este año fue el de leer con buen ritmo y nivel de comprensión y hacer las pausas en el momento que considere necesario. En ocasiones esas pausas son para buscar un poco de información extra o bien solo para digerir lo ya leído. No quiero que eso cambie, aunque la pila de libros que me espera ya esta bastante alta y la lista continúa creciendo.

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La banda de los niños

Si mueres a los 90, centenario. Si mueres a los 20, legendario

Antecedentes

Hace unos 7 años leí Gomorra, una historia que sentía sorprendente pero sobre todo tan distante. Roberto Saviano expuso a la Camorra y se ganó la atención del mundo (con mis aplausos incluidos) a costa de su libertad y un precio por su cabeza. Lejos estaba yo de imaginar que los siguientes años convertirían a México en referencia del narcotráfico, que la violencia y la inseguridad acompañada de miles de muertos nos pondría en las listas de los países más violentos del mundo y que lugares tan cercanos como Ecatepec se convertirían en los peores para vivir.

En 2014 leí CeroCeroCero, justo después de un sexenio que inició una guerra feroz contra el narcotráfico que no acabó bien. Ilusamente creíamos que las aparatosas cifras de muertos iban a bajar pero no sería así. Bajo vigilancia con escolta permanente, Saviano se dedicó a bosquejar un mapa mundial del narcotráfico que abría su telón con México y cuyo objetivo primordial era convencernos de una terrible pero posiblemente única salida: necesitamos sacar las drogas de la ilegalidad. Desde el enfoque de la salud y el ético, esta propuesta siempre genera demasiada incomodidad; pero cuando se entiende el narcotráfico como probablemente el negocio más redituable del mundo, entonces debemos regresar a nuestras clases de economía y abordarlo desde una perspectiva de mercado. Las restricciones, junto con la guerra anti-narco solo han conseguido elevar el precio del producto, la oferta, en medio de un mercado que lo demanda fuertemente y que esta dispuesto a pagar lo que cueste. La legalización no resuelve los problemas milagrosamente, pero si puede contribuir de manera notable en disminuir los enormes flujos de dinero que manejan los capos y que les permiten comprar desde armas hasta las más íntegras conciencias. Tampoco reduce la cifra de muertos por consumo de drogas, es más, de entrada posiblemente la incremente (reduciendo irónicamente la demanda), pero es diferente lamentarse por un drogadicto que no la libró, aunque sea tu hijo, a lamentarse porque tu hijo se encontró en medio de una balacera regresando de la escuela y acabó tendido en el pavimento.

De Pantaleón y las visitadoras a Nicolás y su banda

La banda de los niños es el más reciente trabajo de Saviano. Ubicada en Nápoles, la novela se inspira en personajes reales, en su mayoría menores de edad. Casi a todos nos venden la idea de que la fama, el dinero y el poder son sinónimos de la felicidad y en algunos ambientes la manera más fácil de obtenerlos es involucrándose en el tráfico de drogas, la extorsión u otros negocios ilegales. Para la gente sin escrúpulos que abunda en estos negocios, los niños representan un gran atractivo: su falta de madurez los hace fácilmente manipulables, temerarios e incluso crueles, su vigor juvenil es envidiable y por si fuera poco, cuando son capturados la Ley suele darles un castigo más suave. Para Saviano, son como peces jóvenes que embelesados por los destellos de las luces de las paranzas, las barcas de pesca que usan lámparas como señuelo, se acercan para acabar capturados en redes. Tan directa es la metáfora que la palabra italiana paranza también se entiende como “banda de niños de la camorra”.

Recuerdo que en la universidad me dejaron leer Pantaléon y las visitadoras para identificar las fases del proceso administrativo en aquel extraño servicio de prostitución que el capitán Pantaleón Pantoja tiene que montar para desfogar las ganas de los soldados del ejército de Perú. Algo similar sentía mientras leía La banda de los niños. Nicolás, el jefe de la banda, es el “empresario” atrevido y visionario. Su sueño inicial es conseguirse un acceso permanente en el exclusivo reservado del Nuovo Maharaja, un lugar de moda con protección de la mafia, y poder llevar ahí a sus amigos y su novia Letizia cuando se le antoje. Su ambición de inmediato le permite ubicar un “área de oportunidad” cuando surge un vacío en “el mercado” como resultado de algunos movimientos de las familias que controlan el negocio de las drogas. Lo que sigue es una historia de ascenso al poder con chiquillos que no alcanzan aún los 20 años y que posiblemente no llegarán a los 30. Qué importa, como dice la frase inicial, lo corta que sea la vida mientras consigan convertirse en leyenda.

El final es bueno y brusco, aunque tampoco inesperado. La banda y las demás mafias se rigen por sus propias reglas. La traición es un pecado, pero con frecuencia también el camino más común para hacerse del siguiente nivel. La historia termina con una “empresa” consolidada: ha nacido una nueva banda… y busca venganza.

Hemos perdido la batalla

Excepto por algunos detalles mínimos, tenemos que asumir que Nicolás es uno de esos “árboles que nació torcido”. Saviano no se preocupa en darnos demasiados detalles de él ni de los demás chicos. Ni antecedentes ni motivos. En ese sentido a los personajes les falta algo de profundidad. Quizá todas estas carencias sean intencionales y su ausencia se deba a que cada uno de nosotros puede tratar de inferirlas. Basta con mirar a nuestro alrededor…

Gabriel Retes en Bienvenido Welcome ya comentaba que el cine (junto con los demás medios de comunicación) y la realidad son parte de un bucle infinito que se retroalimenta de continuo:  el cine es un reflejo de la realidad y la realidad con frecuencia adopta lo que el cine dibuja. En mi colonia, la serie de moda es “El señor de los cielos”. Chicas y chicos, con un elevado porcentaje de deserción escolar, encuentran en sus personajes los rol model a seguir. De igual forma, las bandas italianas se inspiran en series como Gomorra de la cual el mismo Saviano es guionista. Remedio y mal juntos. Quizá debemos replantear el asunto, quizá hoy ya no aplaudo tanto a Saviano que sin remordimientos celebra el éxito de su serie que estrena la tercer temporada y que parece que hoy aprovecha su condición para hacer un gran negocio.

En mi intento por aportar siempre he intentado dar algo de ayuda a los jóvenes de mis alrededores. En especial a aquellos que la tienen más difícil. Los resultados han sido agridulces y últimamente se ven estorbados por este pensamiento recurrente: estamos luchando una causa perdida.  En general, en la colonia, las familias con educación y un nivel medio tienen entre 0 y 2 hijos, las familias de bajos recursos y poca educación tienen en promedio 4 hijos. La mayoría de estos hijos repetirán el mismo patrón de la familia que vienen. No se necesita ser un gran matemático para darse cuenta que estamos rebasados y difícilmente parece haber una solución. Esta desproporcionada cantidad de adolescentes solo termina engrosando las filas de una sociedad cada vez más endeble. ¿Llegaremos a un punto donde tengamos que volver a la ley del mas fuerte? ¿Existe un punto de no retorno? Mi mejor apuesta es imaginar que se trata de esas crisis que tienen que llegar a su punto más bajo y tronar para dar paso a algo nuevo y seguramente mejor, aunque seguramente muchos de nosotros ya no estaremos vivos para ese entonces.

Ilustración: La banda de los niños del periódico República

 

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De qué hablo cuando hablo de escribir

Dice Daniel Zavala (@Siedrix) que su método para cocinar consiste en leer una receta de Internet, grabarse con una GoPro ignorando la receta y haciendo lo que se le dé la gana y si el resultado es bueno, entonces ver la grabación y anotar la receta. Ignórela, si gusta, la próxima vez que cocine y repita ad infinitum.

Convertirse en escritor (literario) bien puede asemejarse a ese proceso. Uno va a encontrar muchas recetas en forma de libros, experiencias y blogs. Habrá algunas coincidencias pero también grandes discrepancias. Al final te darás cuenta que tendrás que construirte tu propia receta mediante un proceso a prueba y error.

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Una de esas recetas es “De qué hablo cuando hablo de escribir” de Haruki Murakami cuya traducción recién nos ha llegado al español. Lo siguiente es un breve resumen del libro.

Capítulo 1: De vocación, novelista…

Dice Murakami que cuando un escritor intenta incursionar en el terreno de otro, llueven las críticas. Pero si algún amateur de otra profesión incursiona en la novela, entonces es bien recibido. La diferencia quizá se deba a que escribir una novela puede ser fácil, pero sobrevivir y permanecer vigente no lo es. El amateur no representa en ese momento una amenaza. También dice que escribir novelas no es para “los extremadamente inteligentes”, los que suelen escribir de forma concisa y directa pues su preparación los ha acostumbrado a transmitir el mensaje de la manera más simple y lógica y por lo tanto se alejarán de la narración, elemento fundamental del escritor. Aunque el trabajo de escritor pueda considerarse innecesario y el proceso de escribir una novela algo “torpe”, lento y fastidioso, esta labor aporta al mundo, según sus palabras, “un elemento de equilibrio sin el cual se deformaría sin remedio”.

Capítulo 2: Acerca de cuándo me convertí en escritor

Nos narra sus inicios, llenos de apuros y dificultades que al final reconoce fueron “de invaluable aprendizaje”. La idea de volverse escritor llegó en abril de 1978 en un partido de béisbol. Su primera obra nacería meses después: Escucha la canción del viento. Insatisfecho con el borrador descubrió que escribir en japonés, su lengua materna, le daba demasiada libertad; pero que si escribía en inglés sus posibilidades se reducían y lo obligaban a escribir en frases cortas, con una estructura gramática más simple. Ahí encontró un estilo propio con el que reescribió Escucha la canción del viento. Para los críticos aquello fue una ofensa a la lengua japonesa.

Capítulo 3: Sobre los premios literarios

Sobre los premios literarios, Murakami dice que no le importan, que son engañosos y que con frecuencia aportan más cosas malas que buenas. Su carácter solitario lo mantiene alejado del mundo literario y los concursos donde varias ocasiones ha sido invitado como juez. Lo que importa son los lectores y ellos son los verdaderos jueces. “Si una obra es buena de verdad, todo el mundo la recordará y habrá superado así la prueba del tiempo”.

Capítulo 4: Sobre la originalidad

¿Qué hace original una obra? Para Murakami, debe cumplir con los siguientes requisitos: 1) Tener un estilo propio, diferenciado de los demás. 2) Ser capaz de superar ese estilo peculiar a medida que pasa el tiempo. Debe crecer y evolucionar. 3) Con el paso del tiempo debe tener la fuerza para convertirse en estándar, en norma. En muchos casos esto obliga a romper con los lineamientos establecidos y en Japón, donde la cultura se rige bajo un principio de armonía y uniformidad, esto suele producir un fuerte rechazo. “La originalidad es algo fresco, enérgico e inconfundiblemente propio”.

Capítulo 5: Ahora bien, ¿qué escribo?

¿Qué hábitos o entrenamiento pueden ser útiles para convertirse en escritor? De entrada, leer mucho. También evitar sacar conclusiones precipitadas o rotundas, esa labor le va mejor al periodista, al crítico u otro estudioso. El escritor espera, no hace juicios de valor fácilmente. Por otro lado, debe aprender a acumular los materiales de la realidad tal cual. Lo que más le ayudará será coleccionar elementos útiles, detalles concretos y almacenarlos en una “taquilla mental” listos para enlazarlos al escribir una historia. En conclusión, el que aspira a escritor debe ser un observador capaz de ver en el mundo que lo rodea “piedras preciosas en bruto tan atractivas como misteriosas”.

Capítulo 6: Que el tiempo se convierta en un aliado …

Escribir una novela es un trabajo que requiere tiempo, disciplina y perseverancia. El método de Murakami es más o menos el siguiente: completar 10 páginas al día y cuando la novela esta terminada, prosigue una serie de dos, tres o más reescrituras separadas por tiempos más o menos largos de descanso. Es después de esto que llega el momento de pedir una tercera opinión y entonces … más reescritura. Él mismo admite: “habrá lectores a los que les guste […] y otros a los que no”.

Capítulo 7: Una infinita vida física e individual

Escribir novelas es un trabajo solitario. Una novela larga, para Murakami, se traduce en uno, dos o hasta tres años con mucho tiempo detrás de un escritorio y jornadas que inician en la madrugada y se prolongan cinco a seis horas. “La sobriedad y monotonía resultan imprescindibles si uno quiere escribir”. ¿Cómo se consigue la persistencia? “Logrando que el cuerpo se convierta en un aliado”, dice él y añade que “la agilidad mental y la flexibilidad espiritual” están ligadas a la fuerza física. Correr y nadar le han resultado los perfectos aliados. Vivir plenamente implica “cuidar el cuerpo, la estructura física que guarda nuestro espíritu, y avanzar firmemente con él hacia adelante, paso a paso”.

Capítulo 8: Sobre la escuela

¿Hasta qué punto la escuela le fue útil como escritor a Murakami? En poco. En general, su sentir es que perdió demasiado tiempo memorizando cosas absurdas y aburridas en lugar de aprovechar otras oportunidades, encontrar sus fortalezas y explotarlas. La intención no declarada de la escuela es convertir a los estudiantes en ovejas que resulten fáciles de manipular y extiende ese mismo sentir a todo aspecto del sistema social de su país. El sistema educativo debería dejar espacio para que las personalidades de los estudiantes encuentren un camino propio, una forma de vivir, uno que no aplaste la imaginación.

Capítulo 9: ¿Qué personajes crear?

Sobre los personajes de las novelas, Murakami reconoce que casi nunca se basa en personas reales y si lo hace, los transforma casi por completo. Más bien, extrae en automático información archivada en distintos compartimientos de su cerebro y la combina para formar un personaje según lo demande su historia. Eso sí, es imprescindible conocer a muchas personas, no a fondo, pero si en su apariencia, forma de expresarse y actuar. En un principio, sus relatos fueron siempre en primera persona del singular masculino. Con el tiempo comenzó a experimentar con otros recursos: narradores y terceras personas. Por lo general, cada que empieza una nueva novela, Murakami se pone uno o dos objetivos concretos, casi siempre de tipo técnico, que le planteen algún desafío. El escritor debe crear personajes que parezcan reales y resulten interesantes, atractivos y autónomos. Si estos de verdad están vivos, a partir de cierto momento terminarán por moverse solos a la par de la historia o inclusive hasta tomaran de la mano al autor para llevarlo a lugares insospechados.

Capítulo 10: ¿Para quién escribo?

En pocas palabras, escribe para sí mismo, para sentirse bien. Cualquier acto de creación tiene una intención de curación o de corregirse a si mismo. Murakami escribe sin pensar en un lector en concreto, quizá por eso se considera un escritor intergeneracional. Aún así, en momentos escribe para un lector imaginario sin edad, profesión o sexo lo importante es que ese lector este de algún modo conectado a él. Las críticas duras le duelen, las positivas le animan y siempre se siente satisfecho cuando alguien afirma que alguna de sus novelas le ha aportado algo positivo. El trato con sus lectores es escaso y limitado, pero cuando lo hace, procura que sea bastante personal. Agradece a los lectores sinceros que le dicen “Me ha desilusionado mucho si nuevo libro”, es señal de que existe cierta confianza. Si un libro no les ha gustado, desea de todo corazón que el siguiente si lo haga.

Capitulo 11: Salir al extranjero. Nuevas fronteras

Es un resumen de cómo se dio a conocer al mundo y llegó a ser escritor de best sellers. El primer gran paso fue Nueva York. Su idea de probar suerte en Estados Unidos se debió por un lado a que Japón vivía un boom económico y solo se hablaba de dinero y por otro lado se debió a la mala crítica que continuamente recurría a atacar su vida personal más que sus novelas. El éxito en Estados Unidos curiosamente también se tradujo a una gran aceptación en toda Europa y Rusia. Con los países asiáticos el éxito se mantuvo al margen. Murakami esta convencido que las editoriales y personas con las que se asoció, incluyendo traductores, son los grandes responsables de dicho éxito. Quizá por todo eso se siente más obligado a atender apariciones en el extranjero que en su propio país. Aún así sabe que nunca dejará de ser un escritor japonés. “Resulta extraño, pero me fui de Japón porque quería escapar de mi país natal y de sus rígidas estructuras, y al final no me ha quedado más remedio que establecer una nueva relación con mi país de origen”. ¿Queda alguna frontera a vencer? Sí. Murakami se considera un escritor en su punto medio del proceso de evolución. Ya se afianzó en Japón, ya salió al extranjero. Ahora le falta llegar a la lejanía, a territorios nuevos y desconocidos sean estos geográficos o bien las profundidades de sí mismo.

Conclusión

Como mencioné al principio, es la “receta” de Murakami para ser escritor y no es única. Puede o no funcionar para otros. Los primeros capítulos me parecieron un desembocadero de quejas de alguien que afirma que la crítica no le importa pero al final le tiene que dedicar muchas páginas. De igual forma, difiero con algunas de sus ideas sobre la escuela, me parece que pese a lo cerrada que pueda ser, al final termina aportando una disciplina así como un conjunto de habilidades que serán muy útiles para el escritor, desde el simple hecho de aprender a leer y escribir hasta la comprensión de textos y técnicas de estudio. Tampoco me parece que el ejercicio o la salud vaya siempre de la mano con la labor del escritor, hay varios escritores que en definitiva no siguen este patrón.

De las cosas con las que si estoy de acuerdo es que el escribir debe hacerse hasta cierto grado para uno mismo siempre. Uno siempre será el primer lector (y con suerte también el mejor crítico). En mi caso, con frecuencia regreso a releer mis entradas para revivir recuerdos o descubrir cómo he cambiado mis ideas, en ese sentido me doy por satisfecho incluso en entradas que son muy poco leídas. Aún así supongo que en determinado momento uno tiene que voltear a ver a los demás y encontrar ese punto donde uno sigue disfrutando de escribir y ha encontrado un grupo de lectores que disfrutan de tu estilo. En el aspecto de la interacción social tenemos a un escritor que prefiere la soledad y vivir alejado de los reflectores, algo que también me hace sentir muy identificado.

Entretenido mas no indispensable. Este libro es producto de la necesidad de Murakami de poner por escrito sus reflexiones que rodean su trabajo como escritor. Las ha escrito de manera espontánea a lo largo de varios años. Es un conjunto de temas que ya ha dicho en otros lados y no pretende convertirse en un manual. Es “algo personal” y “casi egoísta” dice él. Pero si a alguien le sirve le alegraría mucho.

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Libros que leí en 2016

Voy a retomar la olvidada tradición de hacer el resumen de libros que voy leyendo cada año pero esta vez solo incluiré en el post los libros que me parecieron más sobresalientes. El resto de mis reseñas y la lista completa están en Goodreads, para los que me tienen agregado. Antes de iniciar, les tengo que decir que de nuevo fracasé este 2016 con el reto Goodreads y de 20 libros que me había propuesto leer, solo completé 13. La verdad es que a veces sencillamente no me sentía con el humor de leer, aunque a mi favor puedo decir que pude completar algunos libros algo extensos que ya mencionaré.

265330Comenzaré con Otras Inquisiciones de Jorge Luis Borges, un libro que leí y no entendí del todo cuando era joven e inmaduro pero que esta vez me resultó muy grato y revelador. Muchas veces me perdí horas buscando información extra sobre alguno de sus temas que inevitablemente te llevan a otros y así sucesivamente. Los ensayos abordan a otros escritores, el tiempo, la metafísica, la religión. Me parece increíble la capacidad de Borges y otros autores para retener referencias y conectar datos en una época en la que no existían las bondades del Internet. En conclusión, Borges seguirá siendo uno de mis grandes favoritos.

29437506Ikigai es un libro de Héctor García, alias Kirai, a quien le sigo la pista desde hace mucho tiempo y siempre lo he visto como un gran cerebrito. El libro analiza la vida de los longevos de Okinawa y enlista una serie de factores que pueden contribuir que vivan tanto tiempo. De estos, un elemento que resalta es el que siempre se mantienen activos y de hecho “Ikigai” es una palabra japonesa que engloba esa filosofía. Mi mayor queja acerca del libro es que en momentos se aleja mucho del rigor científico y se decanta por contarnos filosofías orientales que suenan bastante charlatanas. Aún así lo recomiendo porque en vista de la mala salud que me ha aquejado, adoptar algunos hábitos descritos aquí me ha funcionado para sentirme mejor.

24911393Medicina sin engaños es un excelente trabajo del bioquímico J.M. Mulet que echa por tierra la mal llamada “medicina alternativa”. Quienes me conocen, sabrán que frecuentemente tengo discusiones al respecto y por lo general nunca terminan bien. Debo admitir que incluso al leer el libro me topé con algunos temas, por ejemplo la herbolaria o la quiropráctica, donde uno puede resistirse a aceptar algo contra su sistema de creencias. Por ello, no son pocos los que tachan a Mulet del típico cómplice del sistema o el vendido a las farmacéuticas. La realidad es que en un mundo donde abundan las charlatanerías, urge que todos aprendamos a distinguir la verdadera medicina de la falsa.

23888015La seducción de las palabras fue una excelente recomendación de @rugi. Soy gran fan de la historia de los lenguajes y de las palabras. Siento una especie de placer indescriptible cada vez que escucho el origen y la evolución que ha tenido una palabra, porque va tan ligada a la cultura y a la misma historia de humanidad. Por esa y otras razones, queda claro que el poder de seducción de la palabra puede ser inmenso. Álex Grijelmo nos revela esos mecanismos de seducción que igual se usan para enamorar a través de la poesía como para manipular a las masas bajo la propaganda política o la próxima campaña de marketing de verano.

24844474Para todos aquellos que estudiaron computación, ¿se acuerdan de las primeras clases donde se analizaba la historia de las computadoras? Pues Los innovadores esta mil veces mejor. Se trata de una lectura electrizante e inspiradora que hace un recorrido por la historia de la computación hasta nuestros días, pero siempre tratando de desentrañar los sucesos que llevaron a las grandes revoluciones o que fueron los motores de la creatividad. Desde Ada Lovelace, muchos visionarios imaginaron el futuro e intentaron construirlo aunque con frecuencia se toparon con limitaciones fuera de su alcance. La mayoría de nosotros vivimos en un momento privilegiado de esta historia y no solo podemos ser testigos, también tenemos la oportunidad de darle forma.

18744201Umberto Eco falleció en 2016 dejando un espacio intelectual difícil de llenar. Por tal motivo, leer El nombre de la rosa para mi fue algo significativo. En el texto, extenso y detallista, Umberto hizo gala de su profundo dominio de las lenguas y la semiótica, así como uno de sus temas favoritos: la Edad Media. Como él mismo explica en los apuntes finales, para construir la novela primero fue necesario construir el escenario: una abadía medieval con una magnífica biblioteca aislada en los alpes italianos. Luego hubo que poblar el escenario de la manera más creíble con monjes, personas, costumbres, horarios, muebles y sobre todo libros. La brillante versión cinematográfica palidece terriblemente ante el libro que abunda en diálogos, reflexiones y contextos históricos necesarios para una comprensión más profunda de la obra. Incluso hay una buena cantidad de diferencias entre el libro y la película. ¿Esta la ciencia exenta de dogmas o es siempre irrazonable la religión? Esta cuestión parece quedar latente al final de la obra de Umberto donde escudado tras los ojos del viejo y aún confundido Adso de Melk, el personaje que realiza la crónica, concluye con la frase que daría el título a la obra: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

Algo que debo añadir respecto a estos dos últimos libros, es que me resulto de gran ayuda usar Audible, los libros en formato de audio de Amazon. Sin embargo, fueron pocas veces las que solo me dedicaba a escuchar; la mayor parte del tiempo escuchaba mientras seguía la lectura ya sea en el libro impreso, en el caso del primero libro, o en la versión electrónica en Kindle, en el caso del segundo. En promedio cada libro implica un tiempo neto de unas 20 hrs de lectura, lo cual es algo considerable. La experiencia con Audible me ha resultado bastante buena, aunque pagar unos $300.00 pesos mexicanos mensuales por el audio en un plan de renta no lo es tanto. La verdad es que espero utilizarlo todavía para un par de libros más y entonces cancelarlo. Mientras me consuelo diciendo que he gastado esa cantidad en peores tonterías.

Por último, ya establecí mi reto Goodreads para este año y he vuelto a poner 20 libros. Espero esta vez ahora si llegar a la meta. ¿Ustedes ya tienen su reto? ¿No se animan a entrarle?

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Libros, Lo que pienso

Luis González de Alba 

Luis González de Alba llegó a mi en el año 2000 por “El burro de Sancho y el gato de Schrödinger”, un libro que hablaba de ciencia y aún hoy es de mis favoritos. Él no era ningún físico o astrónomo, de hecho su carrera fue de psicología y toda su vida se arrepintió de no haber elegido las ciencias. Sin embargo, siempre conservó el gusto de la lectura científica y con frecuencia escribió sobre ella en libros y periódicos. Su estilo alejado del lenguaje técnico conseguía una lectura amena y digerible.

Fue hasta ese momento que conocí la otra parte de su historia, la más famosa, como dirigente del movimiento estudiantil de 1968. Leí un par de artículos en Internet pero no le dediqué mucho tiempo a esa parte, más bien, me enfrasqué en conseguir otro de sus libros: “Los derechos de los malos y la angustia de Kepler”. De este libro me interesaba su divulgación científica y la defensa de la homosexualidad, pero curiosamente me terminó gustando más por desmontar los mitos de la conquista de México y por su crítica al indigenismo, ambas partes abordadas en la sección “Las mentiras de mis maestros” que después sería incluso publicada por separado. De todos estos temas escribí algunas entradas.

Con el paso de los años le seguí la huella en uno que otro texto que escribía en periódicos y luego finalmente lo encontré y seguí en Facebook donde lo amé y odié por igual. No se andaba con medias tintas y continuamente estallaba ante la crítica. Aunque le tiraba a todos los partidos por igual incluyendo al PRI y al presidente, a veces parecía estar demasiado alineado con estos últimos, ofreciendo justificaciones y fue siempre criticado por ello. El Islam le parecía detestable en cualquiera de sus formas mientras que defendía el judaísmo e Israel (ignoro si creía en algún tipo de divinidad, yo siempre lo leí ateo aunque muy fan de la cultura judía y griega). Mantuvo un eterno conflicto con Elena Poniatowska desde que la acusó de tergiversar texto de “Los días y los años” en la novela de “La noche de Tlatelolco”. En los comentarios de los últimos años también abundaba la desacreditación al movimiento de los 43 de Ayotzinapa y sus solicitudes para que se diera la medalla Belisario Domínguez a el empleado Gonzálo Rivas Cámara que murió a consecuencia de las quemaduras que sufrió intentando apagar un incendio provocado por las protestas de  estudiantes de la Normal de Ayotzinapa. A veces podías no estar de acuerdo, pero siempre me parecía una lectura obligada para ver los temas desde otra perspectiva.

El día de ayer se fue súbitamente a sus 72 años. Sorpresivo para mí pero para unos pocos se trataba de un suceso anunciado. Las últimas entradas y su publicación en Milenio (escrita con 2 meses de anticipación) tenían un olor a despedida. La coincidencia de su muerte con el 2 de octubre levantaba la sospecha que horas después se confirmaría: suicidio por un disparo en el tórax. La última entrada en Facebook y Twitter alude al Salmo 71 (“Oración de un anciano”) y la frase “No me abandones”. ¿Se estaba arrepintiendo? ¿le pesaba la vejez y la añoranza de su juventud? Una parte de mi cree que uno debe irse cuando ya no es feliz (especialmente si se sufre mucho ante una enfermedad o las limitaciones han llegado a ser un martirio) y quizá esa parte apoya un poco el comentario de Héctor Aguilar Carmín de que aquello fue “el último acto de su salvaje libertad”. Pero otra parte de mi me dice que ha sido un acto muy cobarde, que decidió tirar la toalla y con ello invalidar muchas cosas que decía y vivía. Se fue porque ya no era feliz y ese es el último sabor que me queda.

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Ciencia y tecnología, Libros

Sumar mentalmente

Ayer jugando con los números de unas entradas nos acordamos de esa historia de los 21 en los boletos del transporte público. Básicamente, si la suma de los dígitos de tu boleto sumaban 21, te ganabas un beso. A mi me salió el 26834. Cuando tengo que hacer estas operaciones siempre busco la manera de simplificar, por ejemplo en este caso veo que 8+2 suman 10 y que 6 + 4 también suman 10, así que ya llevo 20 y solo me falta sumarle 3. El total es 23.

Si por ejemplo tuviera el 44544, pues fácil, 4×4 = 16; 16 + 5 = 21. Y le platicaba esto a un amigo unos años menor que yo, pero como que se le hizo difícil y prefirió sumar todo en el orden que iba. No sé, a veces estas situaciones me sorprenden o me hacen pensar que de verdad estamos muy mal en la educación.

Y aquí va otro truco. Felicidades si ya lo conocen y si no, espero no deserten tan fácil. Fue en un libro de Alberto Coto donde leí del método de sumar mentalmente comenzando de izquierda a derecha y de las bondades que tenía. Quiero resaltar que me refiero a situaciones donde no tenemos papel ni lápiz para efectuar una operación.

Supongamos que deseo sumar 392 + 456 + 564 con el método tradicional de derecha a izquierda mentalmente. Estos serían los pasos:

  1. 2+6+4 = 12, tenemos el 2 que hay que memorizar y el 1 que llevamos como acarreo a la siguiente suma.
  2. 9+5+6 = 20 le sumo el 1 del acarreo anterior y nos da 21, debo recordar ahora el 1 y el 2 de la operación anterior, es decir, 12 y llevarme el 2 como acarreo para la siguiente suma.
  3. 3+4+5 = 12 más 2 de acarreo anterior nos da 14 y como ya no hay más dígitos tenemos 14 y el 12 lo que forma el 1412.

 

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Método tradicional de derecha a izquierda

El método de izquierda a derecha casi parece igual pero sobre el cálculo notaremos algunas ventajas. Describo los pasos comenzando con los dígitos más a la izquierda:

  1. 3+4+5 = 12, me quedo mentalmente con ese 12.
  2. 9+5+6 = 20, tomo el 2, que es el acarreo y lo sumo al 12 anterior, esto es 14. Tengo ahora 14 y 0.
  3. 2+6+4 = 12, tomo el 1 que es el acarreo y lo sumo al 0 anterior, esto es 1. Tengo finalmente 1412 que es el resultado final.

Si efectúa estos ejercicios mentalmente, notará que lo que tiene que recordar en el segundo método se reduce. Parece que también le da una ventaja a la memoria en vista de que cuando leemos una cifra lo hacemos comenzando desde la izquierda (1412 = Mil cuatrocientos doce) y este método ocupa el mismo orden.

Si analiza con más detenimiento, vera que el método es una variante de hacer lo siguiente, si por ejemplo tiene que sumar 456 + 345. Puede descomponer la suma como 456 + 300 = 756; 756 + 40 = 796; 796 + 5 = 801 porque efectivamente 345 = 300 + 40 +5. Este hecho nos lleva a mi ventaja favorita de este método, en especial si se trata de magnitudes que representan dinero. Si ocupa este método los errores se minimizan.

Imagine que acude a una tienda y tiene que pagar por 3 productos las siguientes cantidades: $345.50 + $467.00 + $45.00. Si usted toma los primeros dígitos de cada número, las centenas, que en este caso son el 3 y el 4 (el precio de $45.05 no tiene centenas) el resultado será 7, esto de entrada le dice que su cuenta debe superar los $700 pesos. Si suma ahora las decenas: 4+6+4 = 14 y ajusta con el 7 que calculó en el paso anterior, tiene 84, es decir, su suma asciende a más de $840 pesos. Conforme va haciendo el siguiente paso la suma se va definiendo hasta quedar completa, pero si decide parar aquí, al menos usted ya tiene una idea de cuánto espera que le vayan a cobrar y como podrá ver, es mejor equivocarse con los centavos que con los cientos. Así que comience sumando los dígitos más grandes, es decir, los de la izquierda. Si por ejemplo, en este caso, el tendero le cobra más de $900 pesos usted ya podría prender la alarma de que algo no anda bien. Si por el contrario, usted inicia sumando los centavos, tendrá que concluir la operación para que esta le arroje un valor realmente útil.

Si ha llegado hasta aquí, felicidades. Y si no sabias de este método, te invito a usarlo la próxima vez que tengas que hacer una suma mental.

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El Artesano

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Otro post desempolvado del 2013. Este libro también fue una recomendación de Isaac (@rugi). El autor es Richard Sennett, un sociólogo estadounidense (quien por cierto tuvo entre sus profesores a Hannah Arendt) y forma parte de una trilogía aún incompleta sobre el trabajo y la sociedad, o más concretamente del “Homo Faber“, el hombre que fabrica, que usa herramientas.

La revolución industrial del siglo XVIII supuso un parteaguas en todos sentidos. Uno de ellos significó el desplazamiento de los artesanos, personas que practicaban diversos oficios pero siempre caracterizados por su trabajo manual y que a base de años y práctica se volvían expertos. Aunque no se extinguieron, quedaron relegados a aquellas actividades donde el trabajo manual no fue sustituible o bien le aportaba aún cierto valor al producto final.

Sennett analiza con detalle y revindica la vida de estos personajes para rescatar importantes lecciones que parecen indispensables en el mundo laboral ajetreado y con frecuencia, tan vacío, que vivimos hoy. Para empezar nos recuerda que la labor de estos trabajadores se encontraba en un punto intermedio entre el trabajo mecanizado que realiza un obrero y el artístico o creativo que efectuaba un artista. Para Sennett la artesanía, o su cultura, se puede ejerce en cualquier trabajo cuando es impulsado por la calidad, por el deseo de hacer bien una tarea.

Pero para saber cómo conseguir esa motivación tenemos que regresar a la figura del artesano. El artesano, a semejanza del artista, disfruta y se apasiona moldeando una pieza, le imprime su sello personal y trabaja con cierta libertad e independencia. De igual forma, el trabajador actual necesita un impulso semejante y si no existe, debe reconsiderar su situación. Necesitamos de igual forma construir más ambientes laborales que estén en la posibilidad de ofrecer estos motores a las personas. La gente necesita trabajar por un tema de autoestima, más allá del dinero.

Este concepto de artesano se esta extendiendo a varias profesiones hoy en día. Entre las más evidentes esta efectivamente el desarrollo del software, basta con googlear “Software craftsmanship” para darse una idea. Es curioso, sin embargo, que por varios años se ha venido utilizando este término de manera un tanto despectiva para referirse al trabajo a veces mal hecho, lleno de parches o muy alejado de cierta metodología de desarrollo. El nuevo enfoque reconoce un hecho que siempre ha estado a la vista: no hay dos códigos iguales. El trabajo del programador es por lo tanto un trabajo único y con posibilidad de llevar un sello personal. Sin embargo, el concepto más relevante tiene que ver con desarrollar un producto de calidad. Semejante al artesano que no descansará hasta tener una pieza con la que este satisfecho. En México, uno de estos movimientos lo impulsó Domingo (@domix) y se puede leer más en el blog de Artesanos de Software.

Aunque el libro da para más consideraciones, me gustaría concluir añadiendo que Sennett también reflexiona sobre nuestro futuro invadido de máquinas donde ser desplazado por ellas en nuestro trabajo sea una realidad. Para Sennett el asunto central no es ser o no desplazados, sino cómo ser más inteligentes en el modo en que usamos estas máquinas. La revolución industrial también puede verse como un triunfo del hombre al usar sus herramientas. Somos “homo fabers” y depende de nosotros repensar cómo podemos usar las máquinas, como prótesis, como herramientas, como ayudas en vez de simplemente usarlas para que hagan para nosotros lo que nosotros no queremos hacer… ¿Cómo podemos ver esta tecnología como una amenaza? La amenaza está dentro de nosotros mismos.

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