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Libros que leí en 2016

Voy a retomar la olvidada tradición de hacer el resumen de libros que voy leyendo cada año pero esta vez solo incluiré en el post los libros que me parecieron más sobresalientes. El resto de mis reseñas y la lista completa están en Goodreads, para los que me tienen agregado. Antes de iniciar, les tengo que decir que de nuevo fracasé este 2016 con el reto Goodreads y de 20 libros que me había propuesto leer, solo completé 13. La verdad es que a veces sencillamente no me sentía con el humor de leer, aunque a mi favor puedo decir que pude completar algunos libros algo extensos que ya mencionaré.

265330Comenzaré con Otras Inquisiciones de Jorge Luis Borges, un libro que leí y no entendí del todo cuando era joven e inmaduro pero que esta vez me resultó muy grato y revelador. Muchas veces me perdí horas buscando información extra sobre alguno de sus temas que inevitablemente te llevan a otros y así sucesivamente. Los ensayos abordan a otros escritores, el tiempo, la metafísica, la religión. Me parece increíble la capacidad de Borges y otros autores para retener referencias y conectar datos en una época en la que no existían las bondades del Internet. En conclusión, Borges seguirá siendo uno de mis grandes favoritos.

29437506Ikigai es un libro de Héctor García, alias Kirai, a quien le sigo la pista desde hace mucho tiempo y siempre lo he visto como un gran cerebrito. El libro analiza la vida de los longevos de Okinawa y enlista una serie de factores que pueden contribuir que vivan tanto tiempo. De estos, un elemento que resalta es el que siempre se mantienen activos y de hecho “Ikigai” es una palabra japonesa que engloba esa filosofía. Mi mayor queja acerca del libro es que en momentos se aleja mucho del rigor científico y se decanta por contarnos filosofías orientales que suenan bastante charlatanas. Aún así lo recomiendo porque en vista de la mala salud que me ha aquejado, adoptar algunos hábitos descritos aquí me ha funcionado para sentirme mejor.

24911393Medicina sin engaños es un excelente trabajo del bioquímico J.M. Mulet que echa por tierra la mal llamada “medicina alternativa”. Quienes me conocen, sabrán que frecuentemente tengo discusiones al respecto y por lo general nunca terminan bien. Debo admitir que incluso al leer el libro me topé con algunos temas, por ejemplo la herbolaria o la quiropráctica, donde uno puede resistirse a aceptar algo contra su sistema de creencias. Por ello, no son pocos los que tachan a Mulet del típico cómplice del sistema o el vendido a las farmacéuticas. La realidad es que en un mundo donde abundan las charlatanerías, urge que todos aprendamos a distinguir la verdadera medicina de la falsa.

23888015La seducción de las palabras fue una excelente recomendación de @rugi. Soy gran fan de la historia de los lenguajes y de las palabras. Siento una especie de placer indescriptible cada vez que escucho el origen y la evolución que ha tenido una palabra, porque va tan ligada a la cultura y a la misma historia de humanidad. Por esa y otras razones, queda claro que el poder de seducción de la palabra puede ser inmenso. Álex Grijelmo nos revela esos mecanismos de seducción que igual se usan para enamorar a través de la poesía como para manipular a las masas bajo la propaganda política o la próxima campaña de marketing de verano.

24844474Para todos aquellos que estudiaron computación, ¿se acuerdan de las primeras clases donde se analizaba la historia de las computadoras? Pues Los innovadores esta mil veces mejor. Se trata de una lectura electrizante e inspiradora que hace un recorrido por la historia de la computación hasta nuestros días, pero siempre tratando de desentrañar los sucesos que llevaron a las grandes revoluciones o que fueron los motores de la creatividad. Desde Ada Lovelace, muchos visionarios imaginaron el futuro e intentaron construirlo aunque con frecuencia se toparon con limitaciones fuera de su alcance. La mayoría de nosotros vivimos en un momento privilegiado de esta historia y no solo podemos ser testigos, también tenemos la oportunidad de darle forma.

18744201Umberto Eco falleció en 2016 dejando un espacio intelectual difícil de llenar. Por tal motivo, leer El nombre de la rosa para mi fue algo significativo. En el texto, extenso y detallista, Umberto hizo gala de su profundo dominio de las lenguas y la semiótica, así como uno de sus temas favoritos: la Edad Media. Como él mismo explica en los apuntes finales, para construir la novela primero fue necesario construir el escenario: una abadía medieval con una magnífica biblioteca aislada en los alpes italianos. Luego hubo que poblar el escenario de la manera más creíble con monjes, personas, costumbres, horarios, muebles y sobre todo libros. La brillante versión cinematográfica palidece terriblemente ante el libro que abunda en diálogos, reflexiones y contextos históricos necesarios para una comprensión más profunda de la obra. Incluso hay una buena cantidad de diferencias entre el libro y la película. ¿Esta la ciencia exenta de dogmas o es siempre irrazonable la religión? Esta cuestión parece quedar latente al final de la obra de Umberto donde escudado tras los ojos del viejo y aún confundido Adso de Melk, el personaje que realiza la crónica, concluye con la frase que daría el título a la obra: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus.

Algo que debo añadir respecto a estos dos últimos libros, es que me resulto de gran ayuda usar Audible, los libros en formato de audio de Amazon. Sin embargo, fueron pocas veces las que solo me dedicaba a escuchar; la mayor parte del tiempo escuchaba mientras seguía la lectura ya sea en el libro impreso, en el caso del primero libro, o en la versión electrónica en Kindle, en el caso del segundo. En promedio cada libro implica un tiempo neto de unas 20 hrs de lectura, lo cual es algo considerable. La experiencia con Audible me ha resultado bastante buena, aunque pagar unos $300.00 pesos mexicanos mensuales por el audio en un plan de renta no lo es tanto. La verdad es que espero utilizarlo todavía para un par de libros más y entonces cancelarlo. Mientras me consuelo diciendo que he gastado esa cantidad en peores tonterías.

Por último, ya establecí mi reto Goodreads para este año y he vuelto a poner 20 libros. Espero esta vez ahora si llegar a la meta. ¿Ustedes ya tienen su reto? ¿No se animan a entrarle?

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“Internet es nuestra ansiedad colectiva”

Estaba viendo el Chelsea Show de hoy y me gustó esa frase que pronunció Kristen Bell. El contexto es que muchas veces nos quejamos del presente y sentimos que todo esta mal pero se nos olvida pensar que en realidad hay muchas cosas mejores que años atrás. Por ejemplo, la esperanza de vida de la humanidad, que se ha venido incrementando constantemente incluso en el continente africano. Quien niega este hecho quizá le vendría bien pensar (y lástima que no existe una máquina del tiempo para poder enviarlo al pasado) que hace apenas poco más de un siglo nuestra esperanza de vida era de 40 años.

Claro que aún existen problemas por resolver y también es cierto que algunas decisiones, cambios y avances tecnológicos han traído nuevos problemas acompañados de las ansiadas soluciones.

Internet es hasta ahora la cumbre de la revolución informática. Ayer comencé a usar Audible (pronto les compartiré mis comentarios al respecto). Mientras escuchaba el audio en español, seguía la lectura del libro en inglés. Por la noche, mientras veía Netflix recostado en mi cama, me puse a recordar mi juventud y me parecía difícil imaginar esa temporada en que uno no tenía Internet para conseguir información con un par de teclazos. ¿Es posible que el tiempo que requiere un estudiante de primaria de la actualidad para cubrir cierto plan de estudios sea menor que el requería un estudiante hace 20 años? Parece que sí, aunque eso quizá requiera otra entrada.

Como efecto secundario, Internet se ha convertido en un magnificador de sucesos. En general, podríamos hablar de un balance positivo cuando pensamos en el trabajo de las redes sociales en cuanto a difundir información, buena o mala, cierta o falsa, en cuestión de minutos. Sin embargo, el bombardeo de información negativa a veces sencillamente es demasiado. No es que en el pasado no ocurriera, es que ahora nos damos cuenta más fácilmente, llámese corrupción, violencia o la próxima #ladyAlgo. Y aclaro, esto no quiere decir que niegue estadísticas que también confirman el acrecentamiento de algunos problemas sociales, más bien hago énfasis en cómo estas noticias pueden llegarnos de golpe, masivamente, en una experiencia semejante a intentar llenar un vaso de agua con el hidrante. Así terminamos alimentando nuestras preocupaciones, agregándole más ansiedad a la que ya nos otorga la vida cotidiana. Somos, haciendo referencia las estadísticas que mencionaba previamente, la generación cuya depresión amenaza con desbancar del top ten mundial a enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Ante estas circunstancias y cuando la ansiedad comienza a hacer estragos, a veces lo mejor es simplemente cerrar el grifo de la información. Hasta cierto grado puede interpretarse como negación a la realidad, “si no lo veo no pasa”; pero es también un acto de supervivencia y de forma imperceptible era lo que sucedía con las generaciones anteriores. Recuerdo aquella frase de Jesucristo de que ‘cada día tiene su propia maldad’ (Mateo 6:34) y también ‘¿quién por preocuparse puede añadir un codo a la medida de su vida?’ (Mateo 6:27) lo cual encierra una gran verdad: mientras que la preocupación moderada y racional nos mantiene alerta ante el peligro y nos ayuda a ser previsores, la preocupación desmedida nos paraliza y nos enferma.

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La fortaleza de las plantas

Flor de lino en mi jardín. Un poco abajo, al fondo se alcanza a ver la cápsula que contiene las semillas conocidas como linaza.

Ha crecido un poco de lino (Linum usitatissimum) en el jardín resultado de los restos de alpiste compuesto (mezcla de alpiste con diversas semillas y nutrimentos para aves) que usé para mi alimentador de aves. Al principio no sabía lo que eran, pero sus flores me gustaron mucho. Hoy al explorar las semillas que esta dando encontré que era linaza y lo confirmé buscando un poco en Wikipedia.

Es curioso saber que esta humilde planta ha estado presente en la historia de la humanidad por muchos siglos. Su nombre nos remonta al antiguo Egipto donde las plantas y sus flores quedaron inmortalizadas en algunas pinturas y de sus resistentes fibras se fabricaron tejidos que incluso envolvieron momias. Los faraones se extinguieron pero el lino no. Al contrario, su uso se extendió por toda la Europa medieval y hasta el siglo XVIII era la fibra textil más importante solo después de la lana. Hasta nuestros días existen las telas y ropas de lino. Sus fibras son casi el doble de resistentes que el algodón y son frescas, lo que las hace ideales para la ropa de verano.

Las plantas nos han aportado tanto que con frecuencia es fácil pensar que están ahí con el mero propósito de cumplir una función para el ser humano, esperando que las tomemos. Es una visión antropocentrista típica y con frecuencia acompañada de bases religiosas o espirituales.

“¿Por qué las plantas pueden servir para curar enfermedades? ¿Por qué son muy buenas y nos quieren mucho?” pregunta J.M. Mulet, profesor de biotecnología, en el libro Medicina sin engaños. A continuación nos invita a reflexionar en un hecho que con frecuencia pasamos por alto. A diferencia de otros seres vivos, una planta no puede moverse, cuando existen condiciones adversas, “en vez de huir como cobardes […] como hacen los animales “, su respuesta es adaptarse “cambiando su composición química”. Por ejemplo, ante la sequía algunas acumulan azucares para evitar perder agua; ante el abundante sol muchas frutas adoptan colores vivos como resultado de la acumulación de antioxidantes que les sirven para protegerse del exceso de luz solar. Las mismas semillas tienen impresionantes mecanismos para permanecer “dormidas” por años hasta que se encuentren con las condiciones favorables para germinar.

Así es, las plantas son seres vivos con unos de los metabolismos más complejos de la naturaleza. La transformación de CO2 a energía es un metabolismo que efectuamos de la misma forma una levadura que un ser humano. La fotosíntesis es idéntica en un alga microscópica que en un pino de Oregón. Estos son metabolismos primarios. Las plantas, sin embargo, poseen una variedad increíblemente rica de metabolismos secundarios. Ancladas a un terreno, no solo tienen que hacer frente al ambiente, también tiene que defenderse de otros seres vivos que la incomodan o bien sacarles provecho, desde grandes herbívoros como las jirafas, hasta algunos hongos.

Esta situación ha dado como resultado colateral lo que ya conocemos: una riqueza de productos a los que el ser humano le ha sabido sacar provecho. La lista es enorme: colorantes, textiles, especias, aceites, drogas, venenos, etcétera. La salicilina, la quinina y los fitoestrógenos son moléculas que las plantas usan para su defensa. De la primera obtenemos anti-inflamatorios y antipiréticos (disminuyen la fiebre), de la segunda obtuvimos el primer medicamento para la malaria, de la tercera los primeros anticonceptivos pues al guardar estos cierto parecido a las hormonas sexuales humanas, interfieren en los metabolismos asociados a ellas.

Ante tanta riqueza y variedad es fácil creer que la naturaleza o las plantas ocultan la cura para todo. Aprovechándose de estas creencias y de la ignorancia, se ofrecen con frecuencia productos milagrosos con la etiqueta de naturales como sinónimo de “no pueden hacerte daño”. Esto como ya vimos, no es para nada cierto, la naturaleza también posee lo necesario para matarnos y algunos remedios pueden ser verdaderamente peligrosos. Una consulta en Internet sobre alguno de estos productos milagrosos, alguna planta, superalimento o lo que se le venga a la mente arrojará de inmediato una enorme cantidad de páginas que le dirán que son buenísimos desde la dieta hasta para combatir el cáncer o la diabetes. Abundarán muchas buenas historias y experiencias pero poco rigor científico. La misma Wikipedia no suele ser el mejor lugar para buscar.

Un mejor lugar para buscar la evidencia científica que respalde cierto producto natural o inclusive otro tratamiento es Cochrane. Se trata de una red global independiente de investigadores, profesionales, pacientes, cuidadores y personas interesadas en la salud que hacen disponibles las investigaciones sobre todo tipo de tratamiento. También existe Information is Beautiful. El objetivo es el mismo: ofrecer evidencia seria. Seguro aquí se alzaran voces que afirman que estos sitios responden a intereses de las farmacéuticas u otros grandes “lobbies” que buscan el control mundial. Hay varios argumentos para desarmar esta forma de pensar pero para no hacer demasiado larga esta entrada solo diré que si usted es uno de ellos pueden tomar la acción que quiera y seguir usando el timo de su preferencia. El método científico obliga a buscar verdadera evidencia y esta evidencia arroja resultados medibles, porcentajes que avalan la eficacia, repetibilidad.

Por ejemplo y ya para concluir, la valeriana es famosa en la herbolaria y se usa comúnmente como somnífero. Curiosamente, la evidencia científica disponible hasta el momento no ha comprobado su efectividad. ¿Será que se trata de un efecto placebo? Todo apunta a que sí, pero aún si el día de mañana la ciencia encontrara cierta evidencia de su efectividad para favorecer el sueño tenga por seguro que explicará la sustancia involucrada y el mecanismo de acción. Así ha sucedido ya con una buena cantidad de moléculas que hemos tomado de las plantas. La medicina no esta peleada con ellas y se debe agradecer que exista un proceso bien definido para explicar porqué funciona determinando componente. Finalmente no esta de más la recomendación más conocida y más desoída: Si parece demasiado bueno, no lo es.

Recomendación:

Mulet, J.M.. Medicina sin engaños: Todo lo que necesitas saber sobre los peligros de la medicina alternativa. Grupo Planeta.

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Pasatiempos 

Cuando me enfermé, parecía que lo que siempre más me ha gustado era lo que menos quería hacer. Pasaba mucho tiempo acostado pero con los dolores de cabeza no podía concentrarme para leer un libro y ni siquiera se me apetecía ver películas. Aún así necesitaba mantener mi mente distraída para no dar rienda suelta a las ideas deprimentes. Requería de elementos mínimos que no demandaran demasiado a mi cabeza pero que la mantuviera ocupada.

Recuerdo que una de las primeras cosas que me puse a hacer fue barrer. Barría la casa y luego seguía con la calle. Este ejercicio monótono, repetitivo, me hacía sentir bien, me mantenía activo y me hacía salir de la casa. Y es que estar todo el día encerrado y con mínimo contacto social no resulta nada bueno.

Con la casa sola, pensé por un tiempo hacerme nuevamente de una mascota. Siempre he sido fan de los perros y realmente sentía que necesitaba alguien que me hiciera compañía pero también era obvio que implicaba una responsabilidad que quizá no iba en ese momento a poder cumplir. Así que empecé por armar un alimentador de pájaros que se alcanza a observar desde la ventana de mi improvisada oficina en casa. Pronto resultó todo un éxito y cumplió su objetivo primordial de mantenerme entretenido y hacerme sentir menos solo. También me obliga a mantenerme activo. Todas las mañanas aparto unos minutos para barrer las cascarillas del alpiste, lavar el alimentador y surtirlo de nuevo con alpiste, migajón y agua fresca. A los pocos minutos grupos de 20 o hasta 30 gorriones y tórtolas se abalanzan sobre la comida ejecutando un gracioso espectáculo que disfruto día con día. Gordas y satisfechas varias descansan y toman en sol en los alrededores. Tenemos un nido de tórtolas que en este primavera-verano nos ha dado 3 nidadas.

 

 

A la par del alimentador también comencé a cultivar algunas plantas. En el libro de Ikigai que comparte algunos de los hábitos comunes de los centenarios de Okinawa se comenta que varios de estos longevos poseen huertos en sus casas donde cultivan hortalizas para su consumo personal o venta local. El huerto no solo les da alimentos, también los mantiene alejados del sedentarismo y les ofrece un ejercicio moderado y suave que parece estar directamente relacionado con la longevidad o el anti envejecimiento (anti aging). Sembrar plantas u hortalizas y cuidarlas requiere de algo de esfuerzo y constancia pero al final, cuando se hace bien, entrega resultados satisfactorios. En mi caso, este año hemos sembrado tomates (jitomates) que aparte del abundante agua y algunos cuidados se han dado con relativa facilidad. También me he hecho de algunas plantas y sembrado semillas con resultados muy buenos.

 

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Snapdragons o perritos gigantes que he visto crecer desde cero

Por último también he estado aprendiendo de carpintería. He descubierto que es un oficio bastante entretenido que ayuda a mantener el cuerpo y la mente ocupados. Requiere cierto esfuerzo para realizar algunas tareas pero es moderado, la madera es un material bastante noble y moldeable. Parece que su textura y hasta su olor aportan cierto sentido de tranquilidad. Y por supuesto, el ingenio y la creatividad tienen mucho que hacer aquí.

Al final he visto que pese a las dificultades no he podido mantenerme quieto y que estas actividades junto con el apoyo de mis amigos y familia me han ayudado a mantenerme a flote.

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Tercera temporada de Mr. Robot

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Acaba de ser confirmada la tercera temporada de Mr. Robot y me ha tomado por sorpresa. Desde los últimos capítulos de la primera temporada mi sensación ha sido que se trata de una serie excelente y compleja que fascina a un reducido grupo de nerds pero que no necesariamente genera las suficientes ganancias y que seguramente se quedaría en la segunda temporada. Pues bien, admito que estoy equivocado.

Lo que viene a continuación contiene algunos spoilers de la primera temporada.

Para mi el primer capítulo fue cautivador y de ahí todo siguió en escalada. Conocemos a Elliot Alderson, un ingeniero en seguridad informática que en sus tiempos libres es una especie de hacker justiciero. En los primeros 10 minutos lo vemos desenmascarar a un empresario que posee pornografía infantil. Mi primera impresión fue que se trataba de una trama muy similar a Fight Club, cuando Elliot se topa con ese alter ego llamado Mr. Robot. No estábamos tan equivocados, excepto que la serie comenzó a trazar su propio camino.

La personalidad de Elliot, muy bien ejecutada por Rami Malek, es tan compleja que se convierte en su primer enemigo. Su mente va desquebrajándose con el trastorno de ansiedad, la paranoia y los problemas se agravan con el mal uso de los medicamentos y el consumo de drogas. La batalla por la cordura se vuelve parte fundamental de la trama. Poco a poco descubrimos que Mr. Robot es la proyección mental de su padre. ¿Pero porqué otro personaje aparte de Elliot también logra interactuar con él? A esto se suma Tyrell Wellick, el antagonista en su momento, con una personalidad sumamente enfermiza y una obsesión por el poder que no conoce límites, la actuación de Martin Wallström también se impone. Todo esto se adereza con una variedad de personajes tan extraños como la vida real: el jefe de Elliot que es un hombre homosexual muy comprometido con su trabajo; la terapista de Elliot a quien Elliot se la pasa engañando aunque siempre resulta ser un ancla en su complicado mundo; la esposa de Tyrell que es quizá peor que su esposo; Whiterose, una mujer transgénero que es la líder de el Dark Army.

Quizá el dato técnico mejor conocido y aplaudido de Mr. Robot es su realismo y precisión al mostrar escenas de hacking  y temas de seguridad informática. Incluso refleja varias técnicas de ingeniería social. Sam Esmail, el director, ha hecho un buen trabajo asesorándose con expertos y hackers para mostrar ataques informáticos verdaderamente convincentes y no esas escenas ridículas que abundan en las películas. Otros detalle técnico encantador es la excelente selección de musical. Y uno menos relevante pero que también toca la fibrita nerd es el nombrado de los capítulos muy a la jerga del lenguaje informático y con constantes alusiones al cifrado de archivos.

La serie también ha jugado en algunos momentos escondiendo mensajes en código binario. Para el estreno de la segunda temporada dejaron un mensaje oculto en uno de los trailers y la imagen con la que se anunciaba la segunda temporada retomaba varios elementos del cuadro de John Trumbull de La Declaración de Independencia. En el centro, una pantalla ocultaba nuevamente un mensaje en binario.

El final de la primera temporada es hasta cierto grado el mismo final que el de Fight Club. Los hackers han ganado y derrocado al sistema. Pero Fight Club termina ahí. No nos muestra lo que sigue y es en cierta forma el “y fueron felices para siempre”. En Mr. Robot las cosas apenas comienzan, el mundo esta en caos y se buscan culpables. ¿Se logró el objetivo? ¿Y de todo lo que vimos, qué tanto es real y qué tanto no? Parece que Mr. Robot aún nos oculta varias sorpresas.

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Los olvidados 

Por extrañas circunstancias hoy terminé ayudando a una familia a cargar su mudanza luego de haber sido desalojados. El lugar es una zona en la colonia donde las cosas se han ido tornando peligrosas y la descomposición social parece haber ganado la batalla. 

Un desalojo siempre es aparatoso y difícil de pasar desapercibido. Mientras cargabamos las pertenencias algunos vecinos ofrecieron apoyo y de ellos al menos uno traía su pasote de marihuana y otro sacaba fuerzas inhalando su mona. Otros observadores igual bebían cerveza en la calle o se drogaban. Llamó nuestra atención un grupo de 4 chicas de escasos 16 años que miraban el espectáculo sentadas afuera de su vecindad: dos cargando un bebé en brazos, dos más embarazadas. En ese momento aquella nota periodística reportando a México en primer lugar de embarazos adolescentes no pudo estar más presente. Una de ellas, cargando el bebé, incluso se besaba con alguien con cara de niño que alternaba entre la boca de la chica y su bola de estopa.

Me sigue pareciendo irreal pero para mi tristeza no lo es. ¿Se puede hacer algo en esos casos? A veces me parece que cualquier propuesta resulta inútil. Que igual podría decir que no es mi problema y de hecho hasta cierto grado uno debe hacerlo por salud mental. Aún así soy de los que cree que al menos se puede salvar a unos pocos y más de una vez lo he intentando aunque por primera vez admito que he fracasado en prácticamente todo intento.

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