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De qué hablo cuando hablo de escribir

Dice Daniel Zavala (@Siedrix) que su método para cocinar consiste en leer una receta de Internet, grabarse con una GoPro ignorando la receta y haciendo lo que se le dé la gana y si el resultado es bueno, entonces ver la grabación y anotar la receta. Ignórela, si gusta, la próxima vez que cocine y repita ad infinitum.

Convertirse en escritor (literario) bien puede asemejarse a ese proceso. Uno va a encontrar muchas recetas en forma de libros, experiencias y blogs. Habrá algunas coincidencias pero también grandes discrepancias. Al final te darás cuenta que tendrás que construirte tu propia receta mediante un proceso a prueba y error.

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Una de esas recetas es “De qué hablo cuando hablo de escribir” de Haruki Murakami cuya traducción recién nos ha llegado al español. Lo siguiente es un breve resumen del libro.

Capítulo 1: De vocación, novelista…

Dice Murakami que cuando un escritor intenta incursionar en el terreno de otro, llueven las críticas. Pero si algún amateur de otra profesión incursiona en la novela, entonces es bien recibido. La diferencia quizá se deba a que escribir una novela puede ser fácil, pero sobrevivir y permanecer vigente no lo es. El amateur no representa en ese momento una amenaza. También dice que escribir novelas no es para “los extremadamente inteligentes”, los que suelen escribir de forma concisa y directa pues su preparación los ha acostumbrado a transmitir el mensaje de la manera más simple y lógica y por lo tanto se alejarán de la narración, elemento fundamental del escritor. Aunque el trabajo de escritor pueda considerarse innecesario y el proceso de escribir una novela algo “torpe”, lento y fastidioso, esta labor aporta al mundo, según sus palabras, “un elemento de equilibrio sin el cual se deformaría sin remedio”.

Capítulo 2: Acerca de cuándo me convertí en escritor

Nos narra sus inicios, llenos de apuros y dificultades que al final reconoce fueron “de invaluable aprendizaje”. La idea de volverse escritor llegó en abril de 1978 en un partido de béisbol. Su primera obra nacería meses después: Escucha la canción del viento. Insatisfecho con el borrador descubrió que escribir en japonés, su lengua materna, le daba demasiada libertad; pero que si escribía en inglés sus posibilidades se reducían y lo obligaban a escribir en frases cortas, con una estructura gramática más simple. Ahí encontró un estilo propio con el que reescribió Escucha la canción del viento. Para los críticos aquello fue una ofensa a la lengua japonesa.

Capítulo 3: Sobre los premios literarios

Sobre los premios literarios, Murakami dice que no le importan, que son engañosos y que con frecuencia aportan más cosas malas que buenas. Su carácter solitario lo mantiene alejado del mundo literario y los concursos donde varias ocasiones ha sido invitado como juez. Lo que importa son los lectores y ellos son los verdaderos jueces. “Si una obra es buena de verdad, todo el mundo la recordará y habrá superado así la prueba del tiempo”.

Capítulo 4: Sobre la originalidad

¿Qué hace original una obra? Para Murakami, debe cumplir con los siguientes requisitos: 1) Tener un estilo propio, diferenciado de los demás. 2) Ser capaz de superar ese estilo peculiar a medida que pasa el tiempo. Debe crecer y evolucionar. 3) Con el paso del tiempo debe tener la fuerza para convertirse en estándar, en norma. En muchos casos esto obliga a romper con los lineamientos establecidos y en Japón, donde la cultura se rige bajo un principio de armonía y uniformidad, esto suele producir un fuerte rechazo. “La originalidad es algo fresco, enérgico e inconfundiblemente propio”.

Capítulo 5: Ahora bien, ¿qué escribo?

¿Qué hábitos o entrenamiento pueden ser útiles para convertirse en escritor? De entrada, leer mucho. También evitar sacar conclusiones precipitadas o rotundas, esa labor le va mejor al periodista, al crítico u otro estudioso. El escritor espera, no hace juicios de valor fácilmente. Por otro lado, debe aprender a acumular los materiales de la realidad tal cual. Lo que más le ayudará será coleccionar elementos útiles, detalles concretos y almacenarlos en una “taquilla mental” listos para enlazarlos al escribir una historia. En conclusión, el que aspira a escritor debe ser un observador capaz de ver en el mundo que lo rodea “piedras preciosas en bruto tan atractivas como misteriosas”.

Capítulo 6: Que el tiempo se convierta en un aliado …

Escribir una novela es un trabajo que requiere tiempo, disciplina y perseverancia. El método de Murakami es más o menos el siguiente: completar 10 páginas al día y cuando la novela esta terminada, prosigue una serie de dos, tres o más reescrituras separadas por tiempos más o menos largos de descanso. Es después de esto que llega el momento de pedir una tercera opinión y entonces … más reescritura. Él mismo admite: “habrá lectores a los que les guste […] y otros a los que no”.

Capítulo 7: Una infinita vida física e individual

Escribir novelas es un trabajo solitario. Una novela larga, para Murakami, se traduce en uno, dos o hasta tres años con mucho tiempo detrás de un escritorio y jornadas que inician en la madrugada y se prolongan cinco a seis horas. “La sobriedad y monotonía resultan imprescindibles si uno quiere escribir”. ¿Cómo se consigue la persistencia? “Logrando que el cuerpo se convierta en un aliado”, dice él y añade que “la agilidad mental y la flexibilidad espiritual” están ligadas a la fuerza física. Correr y nadar le han resultado los perfectos aliados. Vivir plenamente implica “cuidar el cuerpo, la estructura física que guarda nuestro espíritu, y avanzar firmemente con él hacia adelante, paso a paso”.

Capítulo 8: Sobre la escuela

¿Hasta qué punto la escuela le fue útil como escritor a Murakami? En poco. En general, su sentir es que perdió demasiado tiempo memorizando cosas absurdas y aburridas en lugar de aprovechar otras oportunidades, encontrar sus fortalezas y explotarlas. La intención no declarada de la escuela es convertir a los estudiantes en ovejas que resulten fáciles de manipular y extiende ese mismo sentir a todo aspecto del sistema social de su país. El sistema educativo debería dejar espacio para que las personalidades de los estudiantes encuentren un camino propio, una forma de vivir, uno que no aplaste la imaginación.

Capítulo 9: ¿Qué personajes crear?

Sobre los personajes de las novelas, Murakami reconoce que casi nunca se basa en personas reales y si lo hace, los transforma casi por completo. Más bien, extrae en automático información archivada en distintos compartimientos de su cerebro y la combina para formar un personaje según lo demande su historia. Eso sí, es imprescindible conocer a muchas personas, no a fondo, pero si en su apariencia, forma de expresarse y actuar. En un principio, sus relatos fueron siempre en primera persona del singular masculino. Con el tiempo comenzó a experimentar con otros recursos: narradores y terceras personas. Por lo general, cada que empieza una nueva novela, Murakami se pone uno o dos objetivos concretos, casi siempre de tipo técnico, que le planteen algún desafío. El escritor debe crear personajes que parezcan reales y resulten interesantes, atractivos y autónomos. Si estos de verdad están vivos, a partir de cierto momento terminarán por moverse solos a la par de la historia o inclusive hasta tomaran de la mano al autor para llevarlo a lugares insospechados.

Capítulo 10: ¿Para quién escribo?

En pocas palabras, escribe para sí mismo, para sentirse bien. Cualquier acto de creación tiene una intención de curación o de corregirse a si mismo. Murakami escribe sin pensar en un lector en concreto, quizá por eso se considera un escritor intergeneracional. Aún así, en momentos escribe para un lector imaginario sin edad, profesión o sexo lo importante es que ese lector este de algún modo conectado a él. Las críticas duras le duelen, las positivas le animan y siempre se siente satisfecho cuando alguien afirma que alguna de sus novelas le ha aportado algo positivo. El trato con sus lectores es escaso y limitado, pero cuando lo hace, procura que sea bastante personal. Agradece a los lectores sinceros que le dicen “Me ha desilusionado mucho si nuevo libro”, es señal de que existe cierta confianza. Si un libro no les ha gustado, desea de todo corazón que el siguiente si lo haga.

Capitulo 11: Salir al extranjero. Nuevas fronteras

Es un resumen de cómo se dio a conocer al mundo y llegó a ser escritor de best sellers. El primer gran paso fue Nueva York. Su idea de probar suerte en Estados Unidos se debió por un lado a que Japón vivía un boom económico y solo se hablaba de dinero y por otro lado se debió a la mala crítica que continuamente recurría a atacar su vida personal más que sus novelas. El éxito en Estados Unidos curiosamente también se tradujo a una gran aceptación en toda Europa y Rusia. Con los países asiáticos el éxito se mantuvo al margen. Murakami esta convencido que las editoriales y personas con las que se asoció, incluyendo traductores, son los grandes responsables de dicho éxito. Quizá por todo eso se siente más obligado a atender apariciones en el extranjero que en su propio país. Aún así sabe que nunca dejará de ser un escritor japonés. “Resulta extraño, pero me fui de Japón porque quería escapar de mi país natal y de sus rígidas estructuras, y al final no me ha quedado más remedio que establecer una nueva relación con mi país de origen”. ¿Queda alguna frontera a vencer? Sí. Murakami se considera un escritor en su punto medio del proceso de evolución. Ya se afianzó en Japón, ya salió al extranjero. Ahora le falta llegar a la lejanía, a territorios nuevos y desconocidos sean estos geográficos o bien las profundidades de sí mismo.

Conclusión

Como mencioné al principio, es la “receta” de Murakami para ser escritor y no es única. Puede o no funcionar para otros. Los primeros capítulos me parecieron un desembocadero de quejas de alguien que afirma que la crítica no le importa pero al final le tiene que dedicar muchas páginas. De igual forma, difiero con algunas de sus ideas sobre la escuela, me parece que pese a lo cerrada que pueda ser, al final termina aportando una disciplina así como un conjunto de habilidades que serán muy útiles para el escritor, desde el simple hecho de aprender a leer y escribir hasta la comprensión de textos y técnicas de estudio. Tampoco me parece que el ejercicio o la salud vaya siempre de la mano con la labor del escritor, hay varios escritores que en definitiva no siguen este patrón.

De las cosas con las que si estoy de acuerdo es que el escribir debe hacerse hasta cierto grado para uno mismo siempre. Uno siempre será el primer lector (y con suerte también el mejor crítico). En mi caso, con frecuencia regreso a releer mis entradas para revivir recuerdos o descubrir cómo he cambiado mis ideas, en ese sentido me doy por satisfecho incluso en entradas que son muy poco leídas. Aún así supongo que en determinado momento uno tiene que voltear a ver a los demás y encontrar ese punto donde uno sigue disfrutando de escribir y ha encontrado un grupo de lectores que disfrutan de tu estilo. En el aspecto de la interacción social tenemos a un escritor que prefiere la soledad y vivir alejado de los reflectores, algo que también me hace sentir muy identificado.

Entretenido mas no indispensable. Este libro es producto de la necesidad de Murakami de poner por escrito sus reflexiones que rodean su trabajo como escritor. Las ha escrito de manera espontánea a lo largo de varios años. Es un conjunto de temas que ya ha dicho en otros lados y no pretende convertirse en un manual. Es “algo personal” y “casi egoísta” dice él. Pero si a alguien le sirve le alegraría mucho.

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Y las montañas hablaron – Khaled Hosseini

Quiero empezar con una anécdota personal que me ocurrió hace unos meses. Mi madre compró un pavo, o como les decimos en México, un guajolote. El problema es que a la casa llegó aún vivo y yo no tuve el valor ni de verlo morir ni de comerlo. No puedo pasar por alto el hecho de que toda mi vida he comido carne y eso implica que todos los animales envueltos pasaron por el mismo proceso, el único detalle es que yo no los veo morir día tras día. Esto me dejó la pregunta ¿Seguiría comiendo carne si fuera yo el que los tuviera que matar?

Sé que la anécdota da para muchos debates del tipo “carnívoros vs vegetarianos” que no voy a abordar aquí. Lo que quiero decir es que a los personajes de este libro en cierta forma les pasa algo parecido. En cierto momento de sus vidas hay una experiencia que les abre los ojos a un mundo de tragedias que siempre a estado ahí pero les ha pasado desapercibido y en ese momento toman conciencia del problema y tienen que tomar ciertas decisiones.

Niños afganos

“Y las montañas hablaron”, como novela, me recordó un poco a “Purga” de Sofi Oksanen que leí el año pasado. Ambos nos retratan momentos de la historia de dos pueblos a los que en cierta forma estamos ajenos, por un lado el antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial en Finlandia en el caso de “Purga” y por el otro la escalada de violencia en Afganistán durante los últimos 60 años. En ambas novelas la historia va brincando por capítulos en tiempos y lugares pero todas estas historias se irán interconectando gradualmente.

En 1952, Sabur, un pobre agricultor de una aldea ficticia en Afganistán no encuentra mejor remedio de salvar del hambre a Pari, su hija de 3 años, que entregándola a una pareja rica en Kabul. La decisión la separa de su hermano Abdulá, de 10 años, que se ha dedicado a cuidar a Pari tras la muerte de su madre en el parto. La historia del reencuentro que llevará más de 50 años se entrelaza con la vida de otras personas y sus propias historias individuales. Nos da una visión del Afganistán desmoronado por sus conflictos bélicos con sus montones de refugiados en medio de la pobreza y el dolor.

Como decía, hay una constante que se hace presente en casi todas las historias contadas: cómo el acercamiento y la experiencia propia con el dolor puede darnos conciencia del sufrimiento humano pero también cómo es tan fácil olvidar y volverse ciego ante las injusticias. Las personas, cuando son testigos de las atrocidades, son capaces de compadecerse, entender e intentar hacer algo. Pero una vez que estas se distancian, con frecuencia la preocupación disminuye o deja de existir. Se nos olvida y regresamos a nuestras acomodadas vidas. Si no lo vemos, no existe. Solo son unas cuantas las que regresan al tema y en realidad hacen algo.

Hosseini, el autor, se retrata en uno de esos personajes, y es uno de esos que ve el dolor, promete hacer algo y lo olvida. Hosseini, afgano de nacimiento y quien vive ahora en Estados Unidos en asilo político, parece compartir esa culpa como una carga personal y quizá intenta con su historia de alguna manera cambiar ese sentir y acallar el remordimiento. De igual forma, en mi caso, hay cierta identificación con la novela y mis promesas hechas e incumplidas a otras personas, aquellas a las que les fallé. El relato se convierte en una reflexión y un poderoso estímulo para atreverse a no acallar esas molestias de conciencia y atreverse a intentar a hacer algo sobre todo cuando tiene que ver con contribuir a reducir el sufrimiento que inunda este mundo.

Ficha en Goodreads

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Clases de Literatura – Julio Cortázar

Julio Cortázar

Clases de Literatura me pareció una joya. Se trata de una transcripción del curso universitario de 2 meses que Cortázar dio en 1980 en Berkeley, California. Más que conferencias se trata de pláticas donde el escritor comparte su experiencia, aborda el tema de los cuentos y novelas desde diversos ángulos y comparte algunos detalles de su obra. Realmente vale la pena leer todo el libro, pero en esta entrada intento hacer una “corta” recolección de ideas que me parecieron interesantes.

Los caminos de un escritor

  • Cortázar define su evolución como escritor en 3 etapas:
    • Estética: en su juventud cuando el mayor anhelo es alcanzar una perfección estilística y por lo tanto es el escrito en centro de atención.
    • Metafísica: se centra ya más en el personaje y sus pensamientos, esta marcada por su estancia en Europa y las novelas representativas son “Los premios” y “Rayuela”.
    • Histórica: cuando viene la conciencia social y política. No puede pasar por alto lo que ocurría históricamente en aquellos momento, considera que como escritor se le ha concedido el poder la palabra escrita y esta obligado a manifestarse a través de las letras.
  • El escritor tiene la soberana libertad de escribir lo que su conciencia y su dignidad personal lo llevan a escribir. Si algo puede hacer a través de su compromiso ideológico o político es llevar a sus lectores una literatura que valga como literatura y que al mismo tiempo contenga, cuando es el momento o cuando el escritor así lo decide, un mensaje que no sea exclusivamente literario. Es un error apuntar a un sector determinado de lectores, es condicionarse y autocensurarse. Ningún gran escritor ha salido con ese punto de vista.
  • Asemejando a figuras geométrica, el cuento es una esfera y la novela es más como un poliedro. La esfera es cerrada en sí misma y con cada uno de sus puntos equidistantes del centro. De igual forma es el cuento perfectamente logrado. De igual forma el cuento es una fotografía y la novela es una película donde la trama y la acción puede prolongarse. En la buena fotografía no importa solo lo que se ve, sino las ausencias implicadas. Así sucede con el cuento. El cuento tiene la obligación arquitectónica de cerrarse pero a la misma vez conservar una especie de vibración que proyecta cosas fuera de él.

El cuento fantástico I: el tiempo

  • En América Latina el cuento tiene la misma relevancia que la novela. Es algo posiblemente cultural que no se ve en Europa. Hay varias teorías para ello. Un, por ejemplo, sostiene que se debe a nuestra entrada en la modernidad sin todo esa carga de un lento pasado y una lenta evolución como tienen las literaturas europeas. Entramos de golpe con una cultura moderna y un idioma que se prestaba a todas las posibilidades de expresión. Otra también sugiere que el escritor latinoamericano está todavía muy cerca de la etapa oral o de comienzo de la escritura como trasfondo personal y cultural al que le falta una lenta evolución de muchos siglos. Alguna que otra también lo explica sencillamente diciendo que no somos muy buenos lectores.
  • Para Cortázar lo fantástico era una forma de la realidad que en determinadas circunstancias se podía manifestar, a el o a otros, a través de un libro o un suceso, pero no era un escándalo dentro de una realidad establecida.  Por eso siempre entró a su vida sin ningún inconveniente mientras que para algunas amistades un Julio Verne les parecía inaceptable.
  • El tiempo va más allá de la literatura y envuelve la esencia del hombre. Para Kant el tiempo en sí mismo no existe sino que es una categoría del entendimiento; somos nosotros los que le ponemos el tiempo. Los animales no viven en el tiempo porque no tienen la conciencia temporal. El tiempo es relativo. Por eso en la literatura jugar con los elementos temporales permite resultados muy ricos: tiempos paralelos o simultáneos, premoniciones que pueden interpretarse como el futuro “descolocado” en la mente de otra persona. Aquí se cita a “El milagro secreto” de Borges, quien era magnífico en estos temas. También Cortázar relata una experiencia personal donde en un caminar de 2 minutos mentalmente hizo un repaso detallado de un largo viaje por Argentina con un amigo. Finalmente agrega que algunas de sus historias nacieron de sueños, especialmente pesadillas.

El cuento fantástico II: la fatalidad

  • Algunos lo llaman fatalidad y otros destino, se trata de esa sensación que existe desde los inicios de la humanidad de que ciertos procesos se cumplen irrevocablemente a pesar de todos los esfuerzo que pueda hacer el que está incluido en ese ciclo. Esto es clásico de las tragedias griegas aunque aquí Cortázar pone de ejemplo a su cuento “El ídolo de las Cícladas”.
  • Otra modalidad de lo fantástico es cuando lo real y lo fantástico se mezclan y ya no es posible distinguirlos. Un ejemplo de ello sería “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde.
  • En los primeros cuentos de Cortázar el contenido fantástico es fundamental y lo más valioso, con el tiempo se percibe que su obra aunque sigue incluyendo elementos fantásticos, ahora solo están al servicio de la realidad del cuento.
  • La fantasía en un escritor es su arma más poderosa y la que le abre las puertas a una realidad más rica y muchas veces más hermosa.

El cuento realista

  • El paso de lo fantástico al realismo no es tan fácil como parece desde el momento en que nadie sabe exactamente qué es la realidad. Terminamos por aceptar la realidad tal como se nos da. Pero el concepto de la realidad es extraordinariamente permeable según las circunstancias y el punto de vista que tomemos.
  • La literatura es capaz de crear textos que nos den una primera lectura perfectamente realista y una segunda lectura en la que se ve que ese realismo en el fondo está escondiendo otra cosa, por ejemplo una denuncia hacia un orden de cosas que se considera malo, falso, injusto. Un ejemplo sería “El proceso” de Franz Kafka.
  • El cuento realista será memorable solo si logra ir más allá de la anécdota o la historia que cuenta. Ir más allá puede significar muchas cosas, por ejemplo, puede significar un descenso en la profundidad hacia la psicología de los personajes. Aunque el tema es absolutamente fundamental, si un cuento realista se queda en el tema no será mas que uno de esos cuentos de principiantes donde por el hecho de haber encontrado un episodio que los conmovió ya sea en un sentido histórico, amoroso, psicológico o incluso humorístico, pensaron que bastaba escribirlo para que eso fuera un buen cuento realista. En ese caso el tema se reduce exclusivamente a la anécdota y muere en el momento en que la anécdota, el relato mismo, termina.

Musicalidad y humor en la literatura

  • Cuando se habla de musicalidad en la literatura, tiene que ver con cierta estructura, cierta arquitectura sintáctica, cierta articulación de las palabras, cierto ritmo en el uso de la puntuación o de las separaciones, cierta cadencia que infunde algo que el oído interno del lector va a reconocer de manera más o menos clara como elementos de carácter musical. En la poesía esta musicalidad es más obvia pues se recurre incluso a vocabulario propio de la música para hablar de métricas, ritmo, rima y otros.
  • Las traducciones aún siendo muy buenas pueden perder la musicalidad original del escritor. Cortázar afirma que le pasó con algunas de sus obras a las que al ser traducidas perdieron esa “pulsación” del español, el idioma en el que originalmente fueron escritas.
  • El humor no es lo mismo que la simple comicidad. La comicidad solo busca crear situaciones para hacer reír un momento pero termina al final del chiste y no tiene mayor proyección. En cambio el humor va más allá, incluye una crítica, una sátira o una referencia que puede ser incluso muy dramática. El humor desacraliza, es decir, puede bajar del pedestal esos valores que se dan por aceptados y que suelen merecer un tal respeto de la gente. Sin embargo, durante ese proceso de destrucción también puede construir, mostrar el otro lado y cambiar cosas que hemos dejado de cuestionarnos porque las aceptamos como mera costumbre o hábito.

Lo lúdico en la literatura y la escritura de Rayuela

  • Cuando se habla de elementos lúdicos en la literatura, se refiere a la actitud que muchos escritores tienen frente a su propio trabajo y que frente a determinados temas puede ser francamente lúdica, por ejemplo jugar con las palabras: estructurar, elegir, seleccionar, rechazar y finalmente combinar elementos idiomáticos para que lo que quiere expresar y está buscando comunicar se dé de la manera que le parezca más precisa, más fecunda, con una mayor proyección en la mente del escritor.
  • Como ejemplo de este elementos elementos lúdicos, Cortázar se extiende hablando sobre “Historias de cronopios y de famas”, una serie de relatos y personajes que nacieron de ese proceso de juego. Al principio los comentarios de sus amigos cercanos fueron negativos, sin embargo, cuando el libro apareció en América, encontró a una serie de lectores que también estaban dispuestos a jugar.
  • “Rayuela” no fue concebido como una arquitectura literaria precisa sino como una especie de aproximación desde diferentes ángulos y desde diferentes sentidos que poco a poco fue encontrando su forma. Cuando Cortázar terminó de escribir la novela, propiamente lo que tenía era un pila de elementos accesorios: citas literarias, fragmentos de poemas, anuncios periodísticos, noticias de policía. Evitó ponerlos hasta el final en un apéndice porque entonces nadie los leería. Concluyó que el único sistema viable para que se leyeran era intercalarlos con la narración novelesca.

De Rayuela, Libro de Manuel y Fantomas contra los vampiros multinacionales

  • De “Rayuela”, Cortázar la presenta con 3 niveles o propósitos de los cuales no fue consciente sino hasta después de que había terminado el libro.
    • Metafísico: Los personajes, la mayoría, son gente profundamente preocupada por problemas de tipo individual pero que tocan a la ontología y a la metafísica. Se trata de un cuestionamiento sobre la condición humana y sobre el ser humano en una sociedad como la que ocurre en el libro, plantea las preguntas pero nunca intenta dar respuestas.
    • Semántico: Si se esta poniendo en tela de juicio la realidad, ¿qué sucede con los medios mediante los cuales esa realidad puede ser expresada o comunicada? Esto lleva directamente al escritor y a los personajes a la palabra, a desconfiar instintivamente sobre la manera como hay que decir las cosas. Olivera y Morelli, dos de los personajes, continuamente hacen una crítica del lenguaje.De ahí los juegos de palabras como escribir con la hache, abuso de términos y un intento por romper con la escritura convencional. Si va a haber una revolución hay que hacerla en todos los planos.
    • Lector: El autor de “Rayuela” es un escritor que pide lectores cómplices; no quiere lectores pasivos, no quiere lectores cuya participación se limita a decir si un libro lo encuentra bueno o malo, quiere una participación más activa en el proceso del mismo libro. El hecho de que se ofrezcan dos posibilidades de lectura es un intento de eliminar esa pasividad en la lectura.
  • El lado positivo de “Rayuela” fue que hizo todas esas infinitas preguntas aunque no dio respuestas porque el autor no se sentía capaz de darlas. El lado negativo fue que se trata de un libro profundamente individualista y que lleva muy fácilmente al egoísmo. A Cortázar le faltaba ese salto para pasar “del yo al tú y del tú al nosotros” (la tercera etapa de su evolución como escritor, la histórica) y eso vendría justamente después de “Rayuela”.
  • “Libro de Manuel” llega casi 12 años después de “Rayuela” y representa la toma de conciencia histórica que asume Cortázar en la que un hecho capital fue la primera visita a Cuba que hizo después de su revolución. “Libro de Manuel” surge como un libro que pudiera de alguna manera ayudar a combatir la escalada de violencia en la Argentina y otros países latinoamericanos. Cortázar resalta que la literatura puede en determinados casos llegar a reemplazar la falta de comunicación periodística mostrando dentro de un libro lo que no llega por otros conductos.
  • De “Fantomas contra los vampiros multinacionales” se relata como nació el escrito y el éxito que acabó teniendo.

Erotismo y literatura

  • En la literatura del paganismo, los griegos y romanos, el erotismo no es un tema que se tenga que manejar con cuidado. La llegada del cristianismo impuso un código moral que limitó severamente el erotismo en la literatura, en muchos escritores se crea un bloqueo mental producto del tabú, la prohibición y en el fondo la noción del mal, cuando tienen que abordar esos temas. En America Latina igualmente sucedió y aún en 1950 cuando algunos escritores comienza a abordar el tema los pasajes se siente incómodos y forzados.
  • La diferencia entre el erotismo y la pornografía es que esta última procura crear sensaciones de tipo carnal y también resulta más comercial. Como ejemplo del erotismo Cortázar cita extracto de su obra “Último round” que aunque es un relato político en algunas partes hace uso sutilmente del erotismo.
  • El folclor musical en América Latina es la forma que tienen nuestros pueblos de comunicar lo que son casi siempre incapaces de comunicar por escrito en forma de cuentos o novelas. Ha tomado un carácter cada vez más abiertamente político: protesta social, una conciencia de la injusticia de la opresión.
  • El verdadero crítico hace un análisis cortical y profundo de una obra literaria, la desmenuza, la diseca y al mismo tiempo no la mata. En América Latina por un lado el lector esta poco informado y por otro los escritores avanzan sin conocer la valoración de verdaderos grandes críticos.

Apéndices: La literatura latinoamericana de nuestro tiempo y Realidad y literatura

  • Más que nunca, en estas últimas décadas, un escritor latinoamericano responsable tiene el deber elemental de hablar de su propia obra y de la de sus contemporáneos sin separarlas del contexto social e histórico que las fundamenta y les da su íntima razón de ser.
  • La literatura nació para hacer preguntas, para inquietar, para abrir la inteligencia y la sensibilidad a nuevas perspectivas de lo real. Desde ese punto de vista la literatura latinoamericana actual es la más formidable preguntona de que tengamos memoria entre nosotros. Leer un libro latinoamericano es casi siempre entrar en un terreno de ansiedad interior, de expectativa y a veces de frustración frente a tantos interrogantes explícitos o tácitos.
  • Nuestros libros son botellas al mar, mensajes lanzados en la inmensidad de la ignorancia y la miseria; pero ocurre que ciertas botellas terminan por llegar a destino, y es entonces que esos mensajes deben mostrar su sentido y su razón de ser, deben llevar lucidez y esperanza a quienes los están leyendo a los leerán un día.
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